La Voz de Galicia

La crueldad de las cifras

CDLugo

Murillo

02 Dec 2012. Actualizado a las 07:00 h.

El fútbol no reconoce los méritos de un equipo, cuando este hace casi todos los deberes bien, menos el dominio en las áreas. El Lugo tuvo una actuación casi perfecta en toda la primera parte frente al filial del Barça, pero volvió a fallar en la definición y acabó sucumbiendo en el último tramo del partido. La crueldad del resultado negativo se me antoja difícil de asimilar, por unos hombres que volvieron a brillar en los conceptos del fútbol combinativo y ofensivo. Es más, al equipo de Setién le sobraron oportunidades cuando estuvo entero físicamente, para cerrarle todos los espacios a los azulgranas y dejar sentenciado el partido. Volvió a perdonarle la vida a su rival, y el castigo de la derrota se me antoja excesivo. Setién dispuso inicialmente de un sistema de contención, cerrando perfectamente las bandas y anulando totalmente a su joven y díscolo jugador estrella, Deulofeu, para montar los contraataques buscando siempre al inagotable Óscar Díaz, en la noche de los extremos rojiblancos, Iago y Pablo Álvarez. Fue este último, en su mejor actuación, el que abrió el marcador. Pero esta vez, al menos, el tantas veces decisivo, Óscar Díaz, fue presa de su exacerbado individualismo. Y esos lujos son nefastos. El Barça B, movido por Rafinha, supo esperar su resurrección para ganar con la ley del mínimo esfuerzo. Antes, hubo un solo dueño, que volvió despilfarrar sus numerosas llegadas y oportunidades. Es la ley cruel del fútbol, que solo entiende de cifras.


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