La Voz de Galicia

El otro gran reto

CDLugo

Murillo

23 Oct 2012. Actualizado a las 07:00 h.

El Racing salió en El Sardinero como si fuera el equipo visitante: no tuvo rubor en cederle el campo al Lugo, le buscó las cosquillas al contraataque (y a punto estuvo de lograrlo casi siempre a balón parado), y la posesión fue ligeramente favorable al equipo lucense. Las consecuencias no se reflejaron en el marcador en el primer tiempo, porque un gol le fue anulado al Racing por una falta; también el Lugo pudo adelantarse al filo del descanso en la mejor jugada ofensiva de los rojiblancos, tras un perfecto pase en profundidad de Seoane sobre Óscar Díaz, remate escorado del circunstancial ariete lucense, y manotazo del meta local, que dejó un balón suelto al que no llegó por lentitud Tonetto para empujarla. Los de Setién amagaron mucho más de lo deseado, y les faltó siempre la precisión del último pase, a excepción de la mentada ocasión fallida de Tonetto. Y eso se debió a que les sobró precipitación, porque también les sobró, asimismo, ansiedad. Ese déficit forma parte de la adaptación a las exigencias de la nueva categoría. Cuando adquieran esa imprescindible madurez, su rendimiento subirá ese escalón que ahora le falta. Y creo que en la segunda parte se vio una de los mejores versiones del equipo lucense: subió la línea de presión, robó más arriba y las triangulaciones de Héctor Font, Pablo Álvarez, Pita y Óscar Díaz desarbolaron y acorralaron más aún al Racing. No obstante, su contragolpe también desestabilizó varias veces a la zaga lucense por la banda izquierda, sobre todo, con la velocidad de Jairo. A los lucenses les volvió a faltar pegada arriba, y eso certificó el empate a cero final. Un punto de oro, eso sí, a la vista del inmediato calendario con la nueva salida a Jerez y la visita del líder. Por eso, esta renta del Sardinero adquiere doble valor.


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