«Si te dan la confianza, qué menos que devolverla con goles»
CDLugo
29 Sep 2009. Actualizado a las 02:00 h.
-El suyo es un caso atípico; saltó de Primera Regional a Segunda B, y se adaptó.
-Al fin y al cabo hacemos lo mismo, que es jugar al fútbol. Las diferencias existen, pero si te respalda un buen equipo, te acaba por salir todo bordado.
-En aquella primera pretemporada, en principio no se iba a quedar.
-Yo llegaba de abajo. Para estar aquí, perder el día, el fin de semana, no sabía si me compensaría. Normal que me planteara si quería seguir o no.
-¿Qué le decía Fidalgo?
-Fue uno de los que porfió para que me quedara, que jugara. Incluso me llegó a comentar que había más equipos que el Lugo. Él me arengaba, me decía que lo estaba haciendo bien.
-Aquel Lugo tenía una gran delantera, con Marcos Suárez y Cuéllar, y sin embargo se hizo un hueco.
-Fui ganando minutos. Además, después Cuéllar tuvo una lesión muscular, y empecé a entrar algo más y metía goles tanto saliendo desde el banquillo como desde el once.
-Su segundo año fue el de la explosión, y se proclamó máximo goleador del equipo.
-Tuve más continuidad. El entrenador apostó por mí desde el principio. Alterné también el banquillo, pero acabé como titular y máximo goleador. Si te dan la confianza, qué menos que devolverla con goles.
-¿Cómo se define?
-Soy un delantero atípico, porque no busco el primer disparo. Voy más a los rechaces que al remate directo. Quizás intuyo bastante bien dónde cae el rebote. Y le pego duro con las dos piernas al balón.