El Lugo despertó demasiado tarde
CDLugo
02 Feb 2009. Actualizado a las 11:14 h.
Despertó tarde el Lugo. La necesidad le llevó a volcarse en el área rival en los minutos finales. La Cultural, superior durante tres cuartas partes, hasta se ensañó con los rojiblancos cuando estaban lanzados. Un golpe difícil de digerir, ante un rival directo que ya está a diez puntos.
La responsabilidad era máxima. Delante, un contrincante de la cima liguera. Con tanta, existe el peligro de atenazarse, y más si enfrente, la Cultural, se planta con la tranquilidad necesaria para dominar el tempo y cerrar las vías habituales por donde circula el juego del Lugo. Álvaro Cervera, entrenador de los leoneses, colocó sobre el campo un esquema de clara vocación atacante. Si querían seguir arriba, no venían a especular con el resultado. Su 4-4-2 se oponía al sistema de tres centrales y dos mediocentros de Valverde. No tenían posibilidad de los rojiblancos de penetrar por las bandas, camino tapiado para Arroyo y Tornero. Taparon también a Rubén Durán, que cuando tenía el balón se encontraba con dos tipos de León encima, que no le dejaban maniobrar, y no se desembarazaría hasta la segunda mitad. La creación quedaba en las botas de Pablo Ruiz, que trataba de forma infructuosa de repartir el cuero.
Se encontraba cómoda la Cultural, con demasiadas facilidades para robar. El Lugo no se acercaba al área contraria y su único recurso era el patadón hacia la isla Losada, al que los defensores cerraban el paso con facilidad.
La diferencia entre ambos contendientes se agudizó cuando llegó el gol visitante, que tuvo un mayor efecto paralizador sobre el Lugo. Stefan se adentró en los dominios locales. Pisó el balón, amagó, dio un par de pedaladas a la bicicleta, y se fue con calma de Pablo Ruiz, Aira y Alberto García. Ya en el área, solo, batía por bajo a Javi Muñoz.
En el campo, el Lugo no encontraba respuestas al problema planteado por los leoneses. Fonsi las buscó en el banquillo. Y antes de la finalización de la primera mitad ya tenía en la banda, calentando, a Noguerol y a Pardo, que jugarían toda la segunda parte. Necesitaban presencia en el medio, y evitar que Losada hiciera la guerra en solitario.
Ni con los cambios
Ni con los cambios el Lugo pudo hacerse con el control. Tardó demasiado, porque la Cultural se había transformado en una muralla que esperaba sorprender a la contra. Y ahí apareció Paixão, que dejó en evidencia las carencias en velocidad de Aira, se fue de él con facilidad, y en el área, escorado a la derecha, batió a Javi. Demasiados regalos ante un rival de tanta calidad.
Pero este Lugo nunca se rinde. Sacó trapío y se acercó al área, a impulsos marcados por Tornero y Durán, que tomaban la responsabilidad de buscar el gol. Acorralaban a su rival y acumulaban ocasiones. Rubén Pardo acortó en el 75 después de pasearse solo por el borde del área. La meta visitante, asediada. ¿Por qué no se habían desperezado antes? Pudieron empatar, pero llegó un nuevo error. Aira cedió un balón a Javi Muñoz, que no lo despejó, y derribó, o así lo entendió el árbitro, a Stefan. Penalti y 1-3. El tardío esfuerzo se tornaba vano. El 1-4 de Paixão sólo sirvió para hacer sangre.