La Voz de Galicia

Una epidemia granate

CDLugo

M. S. F. PONTEVEDRA

FÚTBOL / SEGUNDA DIVISIÓN B

15 Dec 2001. Actualizado a las 06:00 h.

Dos costurones en el bajo vientre son la única secuela que le ha quedado al capitán del Ponteveda, Pablo Vázquez, de su operación de pubis. El lateral pasó por el quirófano hace ya más de un año, como lo hizo en febrero Jonathan y como hará mañana su compañero Xaco. Vazquez dice estar ahora como un reloj. Y lo demuestra cada domingo. Las lesiones de pubis se han cebado en el Pontevedra en los últimos tiempos. A finales de 2000, dos jugadores, Vázquez y Jonathan Aspas, cayeron por la misma razón: cuando entrenaban con intensidad sentían fuertes dolores en la cara interna de los muslos. El capitán tuvo que tomar una decisión después del partido entre su equipo y el Vecindario, el 12 de octubre. «No podía ni andar», recordaba después de la operación que le practicó Juan José García Cota, médico del Pontevedra. El caso de Jonathan fue más enrevesado. El interior fue cedido durante una temporada por el Celta de Vigo, después de una disputa entre el Pontevedra y el Lugo, que buscaban rerorzar su ataque con la velocidad de un jugador internacional en categorías inferiores. Después de caer lesionado, el mismo García Cota le recomendó operarse, y él accedió. Pero Genaro Borrás, doctor del Celta, su club, decidió someterlo a un tratamiento. No funcionó, y Jonathan pasó por el quirófano en febrero. Lo que se cuenta en un párrafo fue una odisea para el futbolista, que se pasó cuatro meses recuperándose y recayendo cada vez que jugaba unos minutos. Ahora, vuelve a brillar con el Celta B. El último jugador del Pontevedra en caer lesionado de pubis ha sido el coruñés Xaco. Esta vez, ni él ni Cota han dudado. Después de unas pocas semanas intentando recuperar al centrocampista con trabajo específico, el médico decidió operarlo. Será mañana mismo. Xaco tendrá, al menos en Vázquez, una voz que lo aconseje. Y al capitán granate su paso por el quirófano le ha supuesto una nueva vida.


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