Cupido aterriza en la comarca
Barbanza
Los dueños de establecimientos comerciales aprovechan el día de San Valentín para estimular las compras No cabe duda de que la voz popular ha hecho de San Valentín el patrón de los enamorados, personaje legendario al que guardan fiel devoción los propietarios de establecimientos comerciales de la comarca, que aprovechan para hacer del 14 de febrero una de las jornadas económicamente más productivas del año. Para que nadie pase por alto la efemérides, la fecha se anuncia con varias semanas de adelanto. Y es que Cupido, como denomina la sociedad actual a la fuerza divina que en la antigua Roma representaba el dios Eros, se ha convertido más en un arma comercial, por aquello del arco y las flechas, que en un símbolo de amor eterno.
13 Feb 2001. Actualizado a las 06:00 h.
La historia de San Valentín se remonta al siglo tercero -tiempo en el cual la religión católica estaba perseguida- y a la figura de dos históricos personajes: el emperador romano Claudio III -que aplicó la pena de muerte a todo aquel que se asociase al cristianismo-, y el mártir Valentino -que, a escondidas, se dedicaba a casar parejas de enamorados bajo el ritual que marca la Iglesia. Poco le importaban a Valentino las amenazas de aquel emperador que ordenó su arresto, ya que, en la víspera de su muerte, y por deseo expreso del carcelero de la prisión, recibió la visita de la hija de Claudio, ciega de nacimiento, a la cual, cristianizó. Cuenta la leyenda que el día de la ejecución del humilde creyente, un 14 de febrero, la joven plantó un almendro junto a su tumba, convirtiendo a esta planta y su flor en símbolo del afecto eterno. Y así ha perdurado a lo largo de los siglos, aunque en la actualidad, el don Juan del amor prefiere seducir a su media naranja con una espectacular docena de rosas, a pesar de que su precio atraque los bolsillos del dispuesto galán, duplicando su coste. Lo cierto es que los barbanzanos han decidido, un año más, tirar la casa por la ventana y celebrar el día de los enamorados por todo lo alto, sin que falten ni los regalos ni las románticas cenas a luz de una vela. Las floristerías se preparan para hacer frente a la demanda de sus productos, las joyerías incrementan sus ventas. Las tiendas de complementos dan salida a todo tipo de mercancías, entre las que predominan los perfumes, las corbatas o los bolsos, y en las librerías despachan románticos volúmenes, entre los que no faltan conocidos títulos como El amor en tiempos del cólera, de García Márquez, o Romeo y Julieta, de Shakespeare.