Relevo en Ventos, un clásico vilagarciano: «Sería un pecado desperdiciar un legado de 40 años»
Vilagarcía de Arousa
Belén Rubianes, que lleva 36 años trabajando en la tienda, tomará las riendas del negocio que hasta ahora llevaba su fundador, Vicente Abalo
26 Jul 2025. Actualizado a las 05:00 h.
Después de foguearse en Almacenes Olmedo, «el Corte Inglés que había en Vilagarcía en aquellos tiempos», en 1984 un joven Vicente Abalo decidió aprovechar todo lo que había aprendido en aquella gran escuela de comerciantes y abrir su propia tienda. Así nació Titos, un negocio especializado en ropa de hombre que desde el principio hizo bandera de la calidad y de un servicio exquisito. Aquel comercio fue el primero de un pequeño emporio cuya última tienda fue Ventos. Hace unas semanas, tras más de cuarenta años pilotando su negocio, Vicente decidió que a sus setenta y tantos años había llegado la hora de jubilarse. Es el momento, explica, de disfrutar un poco más de la familia, de los amigos y de todas esas cosas que ha tenido que relegar a favor de un trabajo que también fue, para qué negarlo, su pasión.
Tomar la decisión de marcharse no fue fácil. «Muchas veces pensaba: si me voy, cómo voy a soportar pasar por aquí cada día y ver el local vacío, o con un negocio diferente». Para conjurar ese peligro, decidió Vicente plantear a sus empleados la posibilidad de hacerse cargo de Ventos. Y Belén Rubianes decidió recoger el guante. Ella comenzó a trabajar allí siendo una rapaza y 36 años después asegura que en la tienda encontró una segunda familia y en Vicente, un mentor que le ha enseñado el arte del buen comercio. «Siempre defendí esta tienda como si fuese mía», explica. Convencida de que «sería un pecado desperdiciar un legado de cuarenta años», máxime cuando este tiene la forma de un negocio que funciona y funciona bien, ha decidido tomar el relevo de manos de Vicente, de quien espera seguir recibiendo buenos consejos. «Va a venir por aquí a menudo, seguro», dice ella con una sonrisa. Y él asiente: hay costumbres que tardan en perderse.
«La tienda funciona bien. Es un establecimiento que hemos sabido diferenciar de los demás», explica Vicente. Desde su cuidado escaparate se ofrece ropa de hombre de las marcas más prestigiosas. Y desde el mostrador se despachan piezas que tienen una garantía específica: no será fácil encontrarse con alguien que lleve puesto el mismo modelo. Por el local pasan clientes de todo tipo: desde el que tiene claro qué es lo que busca, hasta el que «entra por la puerta y te dice: tengo una boda, vísteme». Mucha de esa clientela se quedó desolada cuando supo de la jubilación de Vicente. «¿Dónde vamos a comprar ahora?», preguntaban. Saber que Belén iba a coger el relevo les ha devuelto la tranquilidad. «Aquí las cosas van a seguir como hasta ahora: mismo local, mismas marcas, misma gente...». Y misma forma de trabajar, visitando a los proveedores, manteniéndose al tanto de las nuevas tendencias, conjugando la sensatez y la audacia a la hora de planificar las campañas...
Belén reabrirá Ventos en el mes de septiembre, cuando pase el verano. Ante ella se extiende un agosto en el que tendrá que trabajar duro. «Sí, va a ser un mes intenso», dice mientras sonríe con ilusión. «No me asusta porque el negocio lo conozco perfectamente, pero un poco nerviosa sí que estoy», señala. Vicente hace un gesto con el que parece decir: «Lo tienes todo controlado, esto va a salir bien».