Un experimento que puede salvar vidas en el colegio Arealonga
Vilagarcía de Arousa
Los niños aprenden qué hacer ante un paro cardíaco mientras la Universidad recoge unos valiosos datos
25 Jan 2018. Actualizado a las 05:00 h.
«¿112? Estoy en el salón de actos del colegio Arealonga. Hay una persona inconsciente pero que respira». Ese es el mensaje que, uno detrás de otro, iban dando los alumnos de quinto y sexto de Primaria del colegio Arealonga (Vilagarcía) a una centralita ficticia del 112. Los rapaces, los mayores del centro, forman parte de un proyecto de formación en primeros auxilios que se está impartiendo en el colegio y que va mucho más allá de una simple charla. Ayer, los niños recibieron nociones teóricas sobre qué hacer si alguien en su entorno cae inconsciente. Luego, de uno en uno, bajaban al salón de actos y se enfrentaban a una simulación. Cada uno de los tres grupos que hay en cada curso seguía un protocolo distinto. Y es que, al tiempo que ellos aprenden cómo afrontar una situación de riesgo, el investigador de la Universidad de Santiago, Rubén Navarro, recoge datos que permitirán saber si es necesario cambiar los protocolos o no.
«Estuviste atento a la charla. Mira que me voy a poner muy malo y cuento contigo». A Dani Agrelo, que colabora con Rubén Navarro, le tocó hacer ayer de actor. Su papel era sencillo: cada vez que un niño entraba en el salón de actos, tenía que simular un desmayo. Los rapaces debían comprobar si respiraba, colocarlo en posición lateral de seguridad y llamar al 112 para pedir ayuda. Luego debían estar atentos al enfermo para dar parte de los cambios que se pudiesen plantear: al cabo de un minuto, Agrelo reducía el número de inhalaciones que realizaba. A los dos minutos, entraba en apnea durante un buen rato.
Con Dani Agrelo colocado de lado, pocos niños se daban cuenta de que había entrado en parada cardio respiratoria. «Nosotros sostenemos que, si en vez de estar en esa postura, está boca arriba, es mucho más fácil detectarlo», explica Rubén Navarro. La recogida de datos que está realizando, y que incluye un minucioso informe de tiempos registrado en su ordenador, pretende intentar cambiar las cosas y mejorar los protocolos que se aplican en casos de paradas cardíacas.
Y, mientras ellos atesoran esa valiosa información, los rapaces aprenden una valiosa lección, una de esas que pueden llegar a salvar vidas. En ese sentido, los alumnos del Arealonga no han hecho más que empezar. A lo largo del curso, Rubén y Dani volverán a las aulas para enseñarles a utilizar un desfibrilador. «Nuestra intención es que estos niños adquieran unas pautas de actuación y que sean, también, difusores de la información entre sus familias», explica Navarro. Seguro que lo logran.