Cuestión de orden, al fin y al cabo
Arousa
Siete motivos para pensar que la Policía Local de Vilagarcía necesita desde hace años una reorganización profunda
08 Dec 2013. Actualizado a las 06:56 h.
La semana se cierra en Vilagarcía con la imputación de cuatro agentes locales por la desaparición de atestados en las dependencias municipales. Independientemente de las responsabilidades individuales que al final recaigan sobre los funcionarios involucrados, bajo este caso subyace un preocupante factor cuya evidencia nadie, con mando en la gestión del Concello, debería pasar por alto: si la documentación se esfuma de los despachos y nadie se percata de ello es, sencillamente, porque algo así puede suceder sin que salte ninguna alarma. No es un problema nuevo. Al contrario, hunde sus raíces largos años atrás y atañe, al menos, a los tres últimos gobiernos. Pero mientras alguien no se decida a ponerle remedio, las cosas seguirán funcionando mal. Y no se equivoquen: los primeros interesados en que exista un protocolo riguroso son los policías. De otra forma, continuarán expuestos a cualquier riesgo de este tipo. He aquí siete ejemplos que invitan a la reorganización.
fallos en la custodia
Seguridad en entredicho. En junio del 2007, el atestado sobre un accidente mortal llega antes a la redacción de un periódico que al juzgado. La investigación ordenada por el regidor socialista Javier Gago revela que los agentes manejan carpetas informáticas sin claves de seguridad. La jefatura reconoce que un sobre a su atención fue violentado en su propio despacho sin ser detectado. Pese a su gravedad, el hecho pasa desapercibido.
malestar interno
Los sindicatos piden coordinación. Comisiones Obreras, CIG y CSI-CSIF, todas las centrales con representación en Ravella a excepción de UGT, dirigen en mayo del 2008 un duro escrito a la alcaldía, desempeñada entonces por la socialista Dolores García. En él denuncian la descoordinación del cuerpo, la falta de medios técnicos adecuados y una «desmotivación total y absoluta» de la plantilla.
multas en el aire
Anulados los contratos de cuatro auxiliares. Una sentencia del juzgado de lo social anula, en julio del 2008, la prórroga de los contratos de cuatro auxiliares de la Policía Local. El hecho se une a las reclamaciones de varios ciudadanos sobre la legitimidad de dichos agentes para imponer multas de tráfico. Las 1.196 sanciones que aquellos tramitaron durante el primer semestre del año quedan en el aire al ser impugnables.
el radar en otras manos
Un operario de Servicios al volante. En noviembre del 2008 se desvela que el vehículo dotado de radar, que la Jefatura Provincial de Tráfico cede periódicamente a la Policía Local, es conducido por un operario de Servicios simple, en lugar de un agente. La alcaldía sí ordena el cese de semejante práctica.
la grúa sin itv
Año y medio sin pasar la inspección. A finales de aquel noviembre aciago, otro episodio sorprendente sale a la luz: la grúa que la Policía Local emplea para retirar vehículos de la vía pública circuló durante un año y cinco meses sin haber sido sometida a inspección técnica.
«renting» caducado
Tres coches patrulla sin renovar. La Policía Local dejó caducar, en enero del 2009, el renting de tres coches patrulla sin emprender a tiempo el proceso para su renovación. Un agente lo había advertido meses atrás, sin que se le hiciese caso.
identificación en el pleno
Órdenes acerca del público. En abril pasado, ya bajo mandato del popular Tomás Fole, la Policía Local identifica al público que asiste al pleno. Ravella lo atribuye al celo de los agentes, pero días después aparecen dos versiones distintas del acta policial. Una incluye instrucciones para controlar aforo y accesos, que fueron borradas en la otra.
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