Intervienen ropa falsificada en un comercio de A Toxa
Arousa
La dueña de una tienda de regalos de Aldea Comercial fue denunciada por una falta contra la propiedad intelectual
14 Dec 2012. Actualizado a las 06:52 h.
Suele ser bastante habitual que agentes de la Policía Local o de la Guardia Civil de la comarca se incauten de prendas falsificadas en los mercadillos de la comarca, donde hay muchos vendedores ambulantes que se surten de empresas clandestinas que se dedican a la falsificación de prendas de marcas conocidas. Ocurre a menudo tanto en los mercadillos como en los puestos que los vendedores ambulantes colocan en las fiestas, ferias o lugares en los que proliferan los turistas. Lo que ya no es tan habitual es que estas incautaciones se lleven a cabo en comercios con un cierto prestigio y en los que se cuida más tanto el diseño como la calidad de la mercancía. Pero eso fue lo que ocurrió hace unos días en Aldea Comercial, el centro comercial de A Toxa que concentra establecimientos de todo tipo pero en los que también son habituales las tiendas de suvenires y de regalos. En una de ellas, según testigos presenciales, aparecieron hace unos días hasta cuarenta prendas deportivas falsificadas.
Fue en uno de los habituales controles de los agentes en la zona. Al parecer, a la Policía Local le llamó la atención la presencia de prendas deportivas en el escaparate de una tienda del centro comercial en la que, en realidad, se venden regalos y detalles para los turistas. En una posterior inspección de la mercancía, los agentes constataron que se trataba de prendas falsificadas, en su mayoría de la marca Adidas, pero también de Nike. Cuando solicitaron la mercancía en el establecimiento, constataron que se trataba de unas cuarenta prendas, sobre todo sudaderas y chaquetas con cremallera.
La mercancía estaba a la venta a un precio muy inferior al habitual de estas marcas, y además, no tenía la etiqueta oficial de las mismas. Otro de los detalles que permitió constatar la falsificación es que las letras de la marca estaban sobreimpresas en la prenda. Estas y otras pruebas visuales, que se completan con otras de carácter pericial, permitieron a los agentes constatar que se trataba de material falsificado, por eso a la dueña del establecimiento se le incautó la mercancía.
Ahora, la vendedora se enfrenta a una acusación por una posible falta contra la propiedad intelectual, acusación de la que deberá responder ante instancias judiciales.