La Voz de Galicia

Los malos resultados del sector marisquero golpean de lleno al comercio arousano

Arousa

rosa estévez vilagarcía / la voz

La caída de las capturas y de los precios cercena la capacidad de gasto de la gente del mar

14 Oct 2012. Actualizado a las 06:59 h.

Pepe Besada, el presidente de Emgrobes, está pensando seriamente en desterrar la palabra crisis de su vocabulario. Tal vez con eso no se resuelvan los problemas económicos que arrastra el país, dice, pero por lo menos «a ver se deixamos de andar tan tristes». Y es que, es verdad, hasta Arousa ha llegado la tristeza, la hija mayor de la incertidumbre y del miedo a perder pie. La comarca, aquejada desde hace años por los dolores de la crisis, veía como estos se veían aliviados -aunque solo fuera ligeramente- por la brisa del mar y por los ingresos que seguían saliendo de la ría. Pero este año también eso ha fallado. Tras años encadenando precios a la baja en las lonjas, el sector marisquero arousano se encuentra ahora con que, además de fallar las cotizaciones, también fallan las capturas.

La conjunción de esos dos elementos se nota. Se nota, en primer lugar, en las lonjas, donde las cotizaciones no suben, si no todo lo contrario. El precio medio de una almeja como la babosa es este año tres euros inferior que el pasado (7,90 frente a 10,90). En el resto de especies el descalabro en la cotización no es de la misma envergadura, pero aún así se nota la marcha atrás dada por los precios. Un viaje al pasado que no frena ni la ley de la oferta y la demanda: este año no hay marisco, pero aún así los precios siguen bajos. Bajísimos. Y los ingresos diarios de un mariscador, calculan en las lonjas, pueden andar por los 50 euros, a los que hay que descontar todos los gastos.

En A Illa, donde el principal valor económico es el mar que la rodea, el horizonte se ve negro. «O mariñeiro cando gaña algo, sempre gasta. Agora mesmo, que empezou o libre, a xente tiña que estar empezando a gañar cartos e a gastar...», explica el presidente de los comerciantes, Jorge Dios.

Sus palabras nos llevan al mismo pasado reciente que evoca Sita Castro, presidenta de las mariscadoras, cuando recuerda que «neste mes era cando a xente empezaba a gañar para desempeñar todo o do ano». Y ahora ya no es así. «Os homes veñen empeñados do mar», dice Sita. Y para intentar evitarlo, las mujeres están parando las subastas de marisco para evitar que la almeja de calidad acabe siendo pagada como un producto de tercera.

«O marisco non lles vale. ¿Que van facer se non gañan nin para combustible?», se pregunta Jorge Dios. La primera consecuencia es dejar de comprar. «Na Illa pecharon xa algúns comercios. Abreu algún novo, pero por que a xente pelexa e intenta buscar solucións».

Al otro lado del puente, en Vilanova, los comerciantes también han notado el batacazo del mar. «Cando o marisqueo funcionaba ben, había outra alegría. Agora, entre que o marisco non ten precio e que non pescan nadiña...», explica Ramón Cardalda, dejando la frase en suspenso. La acaba poco después. «A xente consume moito menos, consume o xusto, así que este vai ser un inverno moi malo para todos».

Y en ese «todos» que menciona Ramón Cardalda entran los comerciantes de todo O Salnés. Desde O Grove hasta Vilagarcía. En la península meca, el presidente de Emgrobes, Pepe Besada, reconoce que el horizonte es oscuro. Otro tanto dice Rocío Louzán, la presidenta de Zona Aberta. «En Vilagarcía no solo está el mar, pero es un sector primario muy importante. Si les va mal, acaba afectando, claro», dice. Y es que en la capital arousana compran los mariscadores de Vilaxoán y los de Carril. Pero compran también los de muchos otros puertos de la zona que siguen teniendo en la ciudad su principal referente a la hora de hacer las compras.

«Como Vilagarcía es una ciudad más grande, como hay otras cosas, el efecto del mar queda un poco más diluido. Pero está claro que todo afecta, todo va sumando», explica Louzán. ¿Cuánto? Se verá pronto, en la campaña de Navidad.

la opinión de los comerciantes


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