La Voz de Galicia

Elogio a la sencillez

Arousa

Antonio Garrido

04 May 2011. Actualizado a las 06:00 h.

Tres cativos o cuatro se lo estaban pasando en grande ayer por la tarde en la Praza de Galicia. No necesitaban mucho. Apenas uno de esos cacharros de los de hacer pompas de jabón de toda la vida y un adulto voluntario con una paciencia más grande que sus pulmones. Por allí rodaban también varias pelotas y alguna bicicleta, supongo (no me fijé bien, quizás porque no hubo que sortear amago de atropello ninguno). Quiérese decir que a los pequeños no les hacía falta mucho despliegue para colmar sus necesidades vespertinas. Y con los mayores sucede tres cuartos de lo mismo. El ciudadano de a pie, en realidad, lo que quiere del político de turno es que le haga la vida más fácil. Más cómoda, por qué no decirlo. Que no haya que pasar por tres mostradores para cubrir una instancia o compulsar un documento, que no se le inunde la tienda cada vez que llueva, que cuando abra el grifo, el agua salga, que los semáforos funcionen, que se pueda conectar a Internet desde el parque de Ravella sin tener que interrumpir su partida de Biotronic para quitarle las piedrecitas de los zapatos al niño... es decir, propuestas como las que hoy aparecen en estas páginas (caucho en el suelo y wifi en el aire de los parques y acceso a Castroagudín desde la circunvalación) merecen un gran aplauso y una pequeña petición. Gane quien gane, no desechen las buenas ideas de sus contrincantes.


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