La Voz de Galicia

Berlanga

Arousa

02 Dec 2010. Actualizado a las 02:00 h.

Lástima que el maestro se haya marchado a fijar su objetivo en lugares situados más allá de nuestro alcance. De mantenerse en forma, podría haber obtenido en Vilagarcía inspiración para alimentar su retrato surrealista de la sociedad contemporánea. La historia del hombre ciego que se cae porque no ve una magnífica señalización es digna de figurar en cualquier antología del disparate.


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