La Voz de Galicia

Coraje

Arousa

Xurxo Melchor

04 Jun 2010. Actualizado a las 02:00 h.

De niño, tenía un punto pirómano. Me daba por quemar cosas cada vez que mis padres salían de casa. Un día, aún no sé por qué, me dio por acercar la llama de un mechero a unas plantas secas que mi madre tenía de adorno en la entrada de la casa. En cero coma había un enorme fuego. Recuerdo que vi como una lámpara empezaba a deformarse por el calor. Le faltaba nada para empezar a arder cuando reaccioné. Todo fue cuestión de décimas de segundo. Agarré las plantas secas en llamas como si fuesen una antorcha y corrí hacia la cocina. El fuego me quemó parte del pelo, una mano y una ceja. Pero llegué hasta el cuarto de baño y apagué el incendio con la ducha. Como si de un bombero se tratase. Me quedé horas sin hacer nada bajo cientos de pavesas. Ni lloré ni sentí dolor. Cuando mi padre volvió del trabajo se encontró el percal y me preguntó alucinado que qué había pasado. Le conté una historia imposible en un intento de eludir la gran bronca. No me creyó. Tan solo me miró y me dijo: «Hijo, eres un imbécil, pero tienes un par». No añadió más y ni me castigó. A mi padre le gustó que su hijo tuviese coraje para enfrentarse a su error. ¿Y a quién no? Pero ante el fuego de la crisis los que nos mandan han salido corriendo. Despavoridos.


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