Máquinas
Arousa
01 Jun 2010. Actualizado a las 02:00 h.
He oído muchas veces que el cuerpo humano es una máquina perfecta. Confieso que a mí lo que me inquieta es ver cómo las máquinas van poco a poco sustituyéndonos. Así, cómo no va a haber paro. Cada vez hay menos gasolineros porque el carburante te lo sirves tú mismo gracias a una máquina. Cada vez hay menos personal en los aeropuertos porque ya te haces tú mismo el embarque gracias a una máquina. Cada vez hay menos trabajadores en los peajes de las autopistas porque o pagas con tarjeta o con el aparatito ese que se pone en el coche, otra máquina. Y lo último es lo que me contó mi madre el otro día, que es que ya hay supermercados en los que te pasas tú mismo los productos por la máquina que te calcula el precio, luego otro chisme te escanea toda la compra para comprobar que no robas nada y ya pagas tú mismo en otra maquinita. Adiós a las pobres y simpáticas cajeras. Da miedo. Luego está la otra modalidad, la del empleado que como no se puede sustituir, ya va su empresa y lo transforma en una máquina. En los minicines de Vilagarcía el que te vende la entrada, te sirve y te cobra las palomitas, te pone una bebida, te muestra tu butaca y recoge después la sala es el mismo. Más o menos. Un maquinón, el tío.