La organización asume el error de prohibir pasar comida al recinto cuando su web dice lo contrario
Arousa
04 May 2010. Actualizado a las 02:00 h.
El Festival do Norte no es Benicasim, pero la organización asegura que para tener todo bajo control en el recinto exterior de Fexdega es necesario tomar medidas duras que a veces no gustan a todos los asistentes. Las de este año recibieron duras críticas que se plasmaron en quejas formales y en discusiones con el personal de seguridad y de organización que se encontraban en la zona de conciertos.
La actuación que despertó más polémica fue la prohibición de entrar al recinto con comida. Los que lo intentaron y fueron cacheados en la puerta aseguraban que esta norma se contradecía con las pautas que se habían anunciado en la página web desde hacía meses y que sí lo permitían. En concreto, el dominio web afirmaba en su apartado de preguntas frecuentes y haciendo referencia a lo que se podía llevar al festival, que «no está prohibido el acceso con comida pero no es necesario que la traigas ya que en el festival podrás comprar comida si así lo precisas». La organización ha asumido el error y ha pedido disculpas al público señalando que fue una decisión de última hora que se tomó, como aseguran se tomaron todas las demás, «por el bien colectivo».
Además, insisten en que las normas podían ser más duras, como dicen ocurre en otros festivales: «En el FIB te cachean como si en vez de ir a ver conciertos fueras a entrar en un avión. Aquí somos más permisivos pero debemos establecer unas normas firmes con el fin de evitar problemas», manifestó Pablo Bandín, encargado de la organización.
En relación a los robos que durante los últimos años se han registrado en el cámping, afirma que este año no se han producido incidencias debido a que en la zona de acampada se mejoró la iluminación con las instalación de más focos y la vigilancia.
Caducidad de bonos
El malestar por la caducidad de los bonos canjeables por bebida de un día a otro del festival fue otra queja importante que el público hizo llegar a los responsables del evento. Aquellos asistentes que compraron el viernes varios tickets de consumiciones con el fin de no volver a hacer interminables colas al día siguiente para canjearlos por dinero, se encontraron que habían tirado el dinero. Los bonos caducaban el mismo día que se vendían. La organización mantiene que los carteles que informaban sobre esta medida estaban en las cabinas de venta a la vista del público para evitar que se produjeran malentendidos.