La Voz de Galicia

Los colegios de Vilagarcía necesitan comedores y mejoras en sus edificios

Arousa

Serxio González

11 Feb 2010. Actualizado a las 02:00 h.

Los centros públicos de educación Infantil y Primaria navegan siempre entre dos aguas. Las de los municipios, responsables de su mantenimiento físico sin disponer a menudo de recursos económicos suficientes, y las de la Administración autonómica, reacia con frecuencia a abrir la mano. «Este año no hay dinero» es, probablemente, la frase que más han escuchado directores de centros y padres de alumnos en su peregrinar por los despachos oficiales en busca de soluciones. Las APA de los colegios de Vilagarcía han decidido movilizarse para conseguir un objetivo mínimo: la ampliación de las insuficientes plazas de comedor. Pero la lista de necesidades no se agota en este servicio.

CEIP Rubiáns

Es uno de los cuatro centros del municipio que dispone de comedor. Sin embargo, la presidenta del APA advierte que se queda pequeño y sería necesario ampliarlo. El estado del gimnasio es, por otra parte, penoso. Cuando llueve, el agua se introduce en su interior. La Consellería de Educación se ha comprometido a construir uno nuevo, listo para abrir sus puertas el año que viene. También es preciso cambiar los falsos techos antes de que se vengan abajo, especialmente en el aula de música. Las puertas, como las del resto de colegios de Vilagarcía, carecen de dispositivo antipánico.

CEIP Vilaxoán

Pese a ofertar el servicio de comedor, también en su caso es necesario aumentar el número de plazas. La existencia del servicio, razona el APA, es un factor de atracción de alumnado, pero el colegio corre el riesgo de masificarse. La construcción de la casa de cultura de Faxilde, cuya finalización se está retrasando, priva a los chavales del uso de buena parte de uno de los patios y corta su acceso al pabellón donde hacen gimnasia. Ante las llamadas de atención, el Concello instaló un vallado de seguridad en las obras.

CEIP R. de Castro (Carril)

El edificio tiene casi cuarenta años. Y aunque la construcción es mucho más sólida que los nuevos centros que levanta Educación -A Lomba es un ejemplo- las intervenciones de mantenimiento solo han conseguido ir parcheando problemas que exigen una actuación de dimensiones considerables. Para empezar, la carpintería y la cubierta son las originales. Las aguas procedentes de Trabanca-Sardiñeira fueron canalizadas en su subsuelo y afloran frecuentemente, impulsadas por la lluvia. Los padres cuentan con el compromiso de Educación de sustituir el tejado para el curso que viene. Y, en función de la disponibilidad presupuestaria, también puertas y ventanas. Por ahora, sin embargo, las únicas reparaciones han corrido a cargo del Concello.

CEIP A Lomba

Setenta alumnos se quedaron sin plaza de comedor este año. Su ampliación -solo requeriría acondicionar y cubrir una terraza, según la presidenta del APA- es la principal de las reclamaciones de los padres de alumnos. Pero hay otras. El edificio fue construido hace apenas dos años y ya exhibe grietas. La humedad baña la antigua vivienda del conserje, espacio utilizado hoy para albergar a los niños que recurren al plan Madruga. Hay focos que se caen. La Consellería de Educación explicó recientemente que existe una partida económica a la que tanto A Lomba como el Anexo podrían recurrir. Sin embargo, nada más se ha sabido al respecto.

Anexo A Lomba

Hay otros problemas, pero el prioritario es la carencia de un comedor. El APA planteó al jefe territorial de la consellería la posibilidad de instalar un módulo prefabricado en el patio del centro como solución provisional a la espera de que se acometa la construcción de las instalaciones definitivas. Desde Educación hubo buenas palabras y un compromiso que, sin embargo, en nada se ha materializado.

CEIP A Escardia

Colegio minúsculo, dotado con una sola clase por curso que año tras año bate récords de listas de espera y chavales que se quedan sin plaza. El gimnasio es ínfimo y no existe un espacio cubierto en el que los alumnos puedan hacer deporte o desplegar cualquier otra actividad cuando llueve. La ampliación del centro es una reivindicación histórica que no ha sido atendida. Tampoco se sabe nada del comedor, un servicio fundamental, aunque en su día el APA apuntó una solución provisional parecida a la que defiende el Anexo.

CEIP Arealonga

Es, después del de Carril, el colegio más deteriorado. No en vano se acerca, también, a los cuarenta años en pie. El patio es un absoluto desastre. La carpintería, penosa, no basta para aislar térmicamente el edificio, así que la sensación de frío en las aulas es temible aunque la calefacción funcione al máximo. Las tuberías desprenden a menudo mal olor. Los falsos techos se caían y, para repararlos, el centro tuvo que adquirir el material. El Concello puso la mano de obra. En el pabellón compartido con A Lomba y la Fundación de Deportes entra agua. La falta de comedor clama al cielo.

CEIP O Piñeiriño

Padece un problema grave en el exterior, debido a la falta de aceras. Según el APA, la marquesina tampoco está bien ubicada. Y, por supuesto, necesita un comedor del que carece.


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