La bala
Arousa
23 Jan 2010. Actualizado a las 02:00 h.
Esto que les cuento es, por increíble que parezca, verdad verdadera. De la buena. Ocurrió ayer en O Grove. Ese rinconcito del planeta donde todo, absolutamente todo, es posible. Un conocido personaje de la villa se topó con un policía local que conoce e hizo una broma sobre la pistola reglamentaria que colgaba de su cinturón. El agente, que es un guasón, le dijo que no se preocupara tanto por la pipa, que no tenía balas porque con tanta crisis económica solo les había dado para comprar una y que a él le tocaba el sábado. Vamos, que tenía el cargador más vacío que las arcas del Concello. El hombre en cuestión no entendió la broma. Parece ser que tuvo una mañana liadilla y no se percató de la chanza del policía local. Alucinado por la revelación, agarró su teléfono móvil y dio la voz de alarma: El Ayuntamiento está en bancarrota, no tienen ni para las balas de los policías. El rumor fue de boca en boca y, por supuesto, llegó a las redacciones de los periódicos. La historia era fabulosa. Pero tenía un pero. No era verdad. Y, por tanto, no era noticia. De manual. Aunque sí que vale para comprobar cómo la realidad a veces queda anulada por la confusión. Ese es el riesgo de esta profesión. Además de hacer gracia, este caso debería estudiarse en las facultades de periodismo.