La Voz de Galicia

La caída de Marcelino Abuín

Arousa

Serxio González

La relegación del ex portavoz suena a operación de refuerzo de Dolores García con la mirada puesta en las elecciones del 2011

20 Dec 2009. Actualizado a las 02:00 h.

Hace algunos meses, la posibilidad de que Dolores García figurase en el 2011 como cabeza de lista del PSOE en Vilagarcía generaba serias dudas en la cúpula de su propio partido. Todo se hacía depender, entonces, de los resultados de la encuesta que los socialistas quieren tener en la mano más o menos en primavera del año que viene. Pasado el tiempo, aquella opinión oscilante parece haber mudado bastante en favor de las opciones de la alcaldesa. Esto es, al menos, lo que se desprende de los últimos movimientos del puño y la rosa. Y esto es, en definitiva, lo que reluce desde el fondo del mar de desencuentros que ha llevado a Marcelino Abuín a presentar su renuncia como portavoz municipal del PSdeG.

Lo que toca ahora es reforzar el perfil de la regidora por si es ella quien, finalmente, asume la cabeza de cartel. Hace tiempo que García insiste, cada vez que se le pregunta por ello, en que está dispuesta a presentarse. Esta reiteración, que al principio podía interpretarse como una mera expresión de su voluntad, gana enorme peso político a medida que se aproxima la fecha de los comicios. Es un mensaje que va calando y que cada vez resultaría más complicado desmontar. Pero los socialistas tienen un problema derivado del trauma que supuso la pérdida del gobierno autonómico. La fobia a las bicefalias atormenta a las mentes pensantes del socialismo gallego, que una y otra vez culpan de la estrepitosa caída en la Xunta a la existencia de dos referencias, Touriño y Quintana , en el mismo gallinero, en lugar de reparar en los estruendosos errores que unos y otros fueron acumulando solidariamente a lo largo de la pasada legislatura autonómica.

Vilagarcía no es excepción y sufre también este síndrome. Pero no se equivoquen. La bicefalia que preocupa en la calle Castelao no es la que podría darse entre Dolores García y Xosé Castro Ratón , sino la que se ha ido acuñando en el propio seno del equipo municipal socialista.

Desde el inicio del mandato Marcelino Abuín ha desempeñado una función central dentro del grupo mayoritario del gobierno. El PSOE se puso manos a la obra para tratar de construir una imagen de gestión y estabilidad, dañada por el affaire de Enrique León y enfrentada a la inevitable comparación con el largo período en que Javier Gago desempeñó la alcaldía. Había que encender motores, coordinar, planificar y poner cara y voz al proyecto del puño y la rosa. Y en ese empeño el concejal de Xestión do Territorio se echó a la chepa, para bien y para mal, el carromato de Ravella, actuando al mismo tiempo como una suerte de guardaespaldas de una regidora que dispone de toda la legitimidad para gobernar pero debe ganarse la autoridad y el respeto que solo puede conseguir en el buen ejercicio de su cargo.

Una imagen fecunda

De este hecho, nuclear en la definición del actual grupo municipal, procede la idea de que Abuín es el alcalde en la sombra. Resulta curioso comprobar lo extraordinariamente que esta apreciación ha calado en el imaginario colectivo de los vilagarcianos. Porque quienes conocen a la regidora saben que tiene sus propias ideas y su carácter, bastante más contundente de lo que se ha hecho ver.

La fórmula funcionó hasta que llegó el momento de marcar territorio. Y García tiene claro que el suyo es la alcaldía y el primer puesto de la candidatura. El de Abuín, a partir de ahora, se limitará al ámbito de su concejalía, sin certezas sobre su futuro electoral. El partido no ha desvelado sus cartas por el momento, pero no es probable que la regidora se aplicase a relegar al responsable de Xestión do Territorio sin contar con un cierto refuerzo por su parte.

Como fenómeno paralelo surge el encumbramiento de Victoria Hierro , que demuestra una notable pericia para la supervivencia política. Su estrecha cercanía a la alcaldesa -forma parte de su círculo de máxima confianza- le garantiza un lugar en la lista si es García quien la encabeza. Con ello se convertiría en la última representante de la era Gago en puestos de salida, porque la defenestración de Manuel Rodríguez Cuervo es cosa que se da por hecha. Claro que habrá que ver si la nueva portavoz es capaz de tejer la red de equilibrios que necesita el gobierno en minoría. Porque quien negociaba era Marcelino y ya no lo hará más.

Con capacidad de convicción o sin ella, hay un mal que ya está hecho. Durante el tenso proceso de elección de la ejecutiva local del PSOE, la corriente gaguista trató de poner una pica en el grupo municipal y ganarse a alguno de sus miembros. El equipo de Ravella, sin embargo, se mantuvo unido. Ahora es evidente que no lo está. Algo que, se mire por donde se mire, constituye un factor importante de debilidad. No vaya a ser que lleve razón un buen conocedor de la materia, que cree que el terreno está abonado para dejar fuera de juego no solo a Abuín, sino a la propia regidora y a cualquier otro concejal llegada la hora.


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