La investidura del socialista fue recibida con aplausos del público El regidor de O Grove expresó su respeto a Pérez y prometió un gobierno participativo
16 Jun 2007. Actualizado a las 07:00 h.
?o único que ayer no estaba anunciado en la toma de posesión de la corporación de O Grove era la emotividad que se desencadenó al acabar el acto. La concejala socialista Noemí Outeda no pudo reprimir las lágrimas. Su jefe de filas, José Antonio Cacabelos, no llegó al llanto pero no fue capaz de evitar que se le quebrara la voz a la hora de pronunciar sus primeras palabras como alcalde. «Ídesme permitir unha licencia que estou seguro pódese extender á xente que está detrás e soporta a vida persoal de todos os concelleiros que estamos aquí. Eu quero personalizar o meu agradecemento aos meus pais, irmáns, fillos e á miña muller Marité». Y levantó la sesión.
El público que llenaba hasta la bandera el salón de plenos y el pasillo de la segunda planta del consistorio irrumpió entonces en un aplauso y algunos de los presentes se pusieron en pie.
Gran parte del auditorio estaba ansioso por vivir este momento que representó el regreso de la izquierda al Concello después de ocho años de hegemonía del PP. En las sillas no faltaban históricos de la política local como José Antonio Galiñanes, Mascato y Xan Caneda. Tampoco faltó el patrón mayor, Francisco Iglesias, y otras muchas caras conocidas que no quisieron perderse este momento.
A los concejales que conforman la coalición de gobierno (PSOE, BNG, PG y EU) le brindaron calurosos aplausos a medida que iban prometiendo su cargo. En el caso del PP sólo recibió este homenaje, y de forma más tímida, el alcalde saliente Miguel Ángel Pérez. Ayda Filgueira de Alternativa Meca demostró que también tiene sus incondicionales y no le faltó el calor de los aplausos en el acto protocolario. Ella, al igual que los ediles del PSOE, BNG y EU, optaron por la fórmula de «prometo». Los concejales del PP y Fredi Bea prefirieron jurar el cargo.