Qué sería del pop sin las baladas
Arousa
El palomar Ian McCulloch pasó calor en Fexdega y Manuel Seixas con la Neuroband en la Pexería gracias al veranillo que cubrió al festival y mandó a la gente a las playas
27 May 2006. Actualizado a las 07:00 h.
Con el Festival do Norte llegó el verano y los festivaleros de las tiendas se habrán alegrado de la calidez nocturna. Pero como nunca hace sol a gusto de todos, el cantante de Eco and the Bunnymen tuvo sus más y sus menos con el ventilador que tenía justo en frente del micro. No es que le molestara, es que buscaba la ráfaga como si realmente estuviese pasando calor. Entre pieza y pieza McCulloch se agachaba para refresarse, pero no se le ocurrió en ningún momento quitarse la chaqueta. Sudor bajo las tejas El otro lugar caliente de la geografía arousana en la tarde de ayer fue el venerable edificio de la Peixería. Por más que el barro cocido de las tejas sea aislante contra las lluvias sorpresivas, mete calor y los toldos que tapan el enrejado tampoco ayudan a la ventilación. En fin, que Manuel Seixas y su nueva formación intergeneracional, la Neuroband sudaron y no fue precisamente por actuar ante su gente. Seixas y Xurxo Romero junto a los integrantes de Fungo andan a la busca de editar un nuevo disco y, entretanto, tocan canciones del último disco de Seixas. Justos de espectadores Los espectadores que se acercaron a Fexdega se lamentaban del poco eco obtenido para la primera noche del Festival do Norte y del escaso respaldo que, en ocasiones, tienen iniciativas como estas. Entre los asistentes a la primera noche, Uxío López se dejó ver en el medio, no muy tumultuoso, del público y aseguró que se había quedado encantado con la actuación de Divine comedy. En cuanto a McCulloch, se acordó que los tenía grabados en una cinta así que no sabía el título de las canciones pero las conocía del tiempo aquel en que todavía no tenía el bigote tan poblado. Ayer, mejor Las expectativas para la noche de ayer eran bastante mejores que las de la noche del viernes. Entre otras cosas, porque la venta anticipada de entradas para la segunda jornada del festival funcionó muchísimo mejor que para la primera noche. Bien porque el sábado sea mejor como día, bien porque Placebo tenga más tirón como grupo que los colocados para la primera noche. Al final la noche del viernes tiró hacia el baladismo disimulado por ciertos guitarreos. Que no digo que esté mal, pero de Vegas hasta los Bunnymen, al final casi todo el mundo se pone melancólico y quizá sea por eso que cuando el grupo de Liverpool terminó con su segundo bis, la desbandada del recinto festivalero fue casi masiva. Se quedaron quienes tenían ganas de apurar el dinero de las entradas hasta el final y los que tenían que hacer un poco más de tiempo para no llegar muy temprano a los locales e última hora. El caso es que cuando el último grupo, Cycle, salió a tocar el aparcamiento trasero de Fexdega estaba casi tan vacío como en un día festivo.