Un polvorín que no acaba de estallar
Arousa
Análisis
27 Jan 2006. Actualizado a las 06:00 h.
La crónica política en Pontecesures se cuece a fuego lento. La mecha está encendida desde hace tres meses pero el cartucho no acaba de explotar. Los acontecimientos se dispararon ayer y sonaron las alarmas, aunque la traca final está por llegar. Hace tres meses que Sabariz amenazó al alcalde con romper el tripartito aduciendo que se siente marginado y ninguneado en el seno del gobierno local. Angueira adoptó desde entonces la estrategia de dar la callada por respuesta para evitar enfrentamientos, pero la situación no se podía sostener por mucho tiempo. Pese a que la semana pasada el BNG se reunió con su socio más arisco con el fin de limar asperezas, nada se ha avanzado. Al contrario. Tras unos días de meditación y silencio, Sabariz ha sacado el as que guardaba bajo la manga. No tenía nada difícil conseguir el apoyo de la oposición y ha recurrido a ella para atacar al alcalde donde más duele. En los dineros. Ya sabe que su osadía le puede costar el puesto y, por tanto, abandonar una parcela de poder que, aunque cada vez más pequeña - al concejal incluso le cierran los despachos con llave- a ella se dedica con entrega y entusiasmo. Siempre podría recuperar estas competencias en un hipotético gobierno con el PSOE y el PP. Pero la moción de censura tampoco parece tener futuro a un año de las municipales. ¿Es Sabariz como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer?