La Voz de Galicia

Lo que el supermercado se llevó

Arousa

María Hermida vilagarcía

En directo | El declive de la plaza de abastos de O Grove El mercado grovense ofrecía ayer un aspecto desangelado, con la mitad de los puestos cerrados y sin apenas clientela

10 Nov 2004. Actualizado a las 06:00 h.

?Aínda onte mirei o prezo dos pementos no supermercado ese de aí ao lado e estaban a 1,50 euros, eu téñoos a un euro. Eles véndenos e eu non», así de claro es el tesmimonio de una de las placeras de O Grove. La mujer lleva 16 años al frente de un puesto al que se van los ojos de cualquiera por los tomates y lechugas de buen ver que ofrece. En pocos minutos, cuenta cómo las grandes superficies han alejado de la plaza a muchos vendedores, a casi todos los clientes y, sobre todo, a la ilusión por vociferar las excelencias de la mercancía. Basta dar un paseo por el mercado para darse cuenta de que esta veterana de la plaza no miente. A las doce del mediodía, lo que más destaca son los grandes mostradores de acero inoxidables vacíos. No es que una legión de turistas se haya llevado hasta el último cuarto de quilo de jurel fresco, en la mayoría de los puestos hace tiempo que no colea ningún producto de mar. Según cuentan por la plaza, ante el gran bajón de ventas, sus dueños desistieron de este duro negocio. «Antes, aínda abrían nos veráns, agora nin eso cada vez quedamos menos», afirman. Pasan los minutos y, mientras las placeras entran en conversación, síntoma del poco trajín, una señora de toquilla verde regatea el precio del calamar. Debe pasar de los sesenta, al cruzar el pasillo, entabla una charla con una mujer de bolsa de cuadros. Se les unen dos señoras más. Todas peinan canas. Un dato que confirma lo que dicen las placeras: de los pocos clientes, todos son mayores. «A los jóvenes les gusta la comodidad de las grandes áreas, prefieren comer mal que venir aquí», dicen. En una esquina, uno de los puestos gloriosos de antaño, «Frutería Lola», confirma el declive: se traspasa. Según cuentan, y viendo como está el patio, el puesto no va a reabrirse en la vida. Una placera dice que estuvo a punto de cogérselo para su nieta pero «preferiu traballar para fóra». Quizás en un supermecado de los que están hiriendo de muerte a la plaza grovense.


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