Estómago
Arousa
SIN CARRETE | O |
02 Dec 2003. Actualizado a las 06:00 h.
HACE ahora exactamente un año, mi ropa no olía precisamente a suavizante. Sin embargo, y a pesar de mi carácter escéptico -proclive a la ironía, y aún al sarcasmo-, nunca podré olvidar aquellos días de diciembre. No era sólo trabajo, era algo personal. A todos nos cogió un poco por sorpresa. Pasamos de dormitar en una plácida retaguardia, a estar en el punto de mira de todas las agencias de prensa. Uno de cada tres fotógrafos no hablaba tu idioma. La competencia era un estímulo. Durante quince días no comí caliente. Me alimentaba de bocadillos de mortadela que pillaba en las cofradías. A mi estómago esto debió de parecerle razonable porque no se quejó. El estómago es una víscera sabia.