La Voz de Galicia

Los vecinos dijeron no a la papelera

Arousa

Chelo L. Lage pontevedra

Crónica | Votación contundente

04 Nov 2003. Actualizado a las 06:00 h.

Veintidós colectivos vecinales de los 25 que integran la Federación Castelao asistieron a la asamblea de la permanente del lunes por la noche para debatir la presentación de alegaciones contra la papelera de Ence en Lourizán. Sólo faltaron a la cita San Roque, San Benito de Lérez y O Crabadoiro de Xeve. La votación fue más concluyente de lo esperado y sin necesidad de recurrir al voto secreto: 16 asociaciones se posicionaron a favor, cinco se abstuvieron y sólo una votó en contra, la de Pontemuiños, el antiguo poblado de Celulosas. Primero se debatió si el colectivo presentaba alegaciones aprobándose con 12 votos a favor, tres abstenciones y dos en contra -aún no habían llegado representantes de algunos colectivos-. Respaldo Luego, se estudió la propuesta elaborada por la comisión de Medio Ambiente, que recibió el respaldo contundente de las asociaciones. Pero antes, hubo varias intervenciones para endurecer la propuesta inicial y que la secretaria recogió para añadirlas: El tema de la desafección de los terrenos, considerando que la Xunta incumple sus propias leyes; una mayor incidencia en los perjuicios a la salud de los pontevedreses y el tema de la supramunicipalidad del proyecto. El debate transcurrió en un tono correcto y con intervenciones duras hacia la administraciones central y autonómica, acusada de incumplir sus propias leyes y de «favorecer descaradamente a una empresa privada». El tema más reincidente fue el de los puestos de trabajo, que todos quieren conservar. Unos apelaban a los de la fábrica y otros a los del sector pesquero y marisquero de la zona, al margen del potencial turístico que tendría con el traslado del complejo a un polígono industrial de la comarca adecuado. El aspecto de la salud ocupó también buena parte del debate, con alusión a las «altas dosis de mercurio» acumuladas en los fondos de la ría y acusaciones hacia la factoría por la «alta incidencia» de males como el «bocio, enfermedades alérgicas y degenerativas, asma e incluso cánceres». También hubo palabras para la «compra de voluntades» por parte de la empresa, con subvenciones a clubes deportivos «que en dos o tres años volverán a desaparecer, como ocurrió ya anteriormente», según Ángel Lago, que recordó que hace doce años, la empresa decía que el olor «desaparecía en cuatro años, y todavía sigue». Miradas de complicidad y sonrisas de alivio acogieron el resultado de la votación.


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