Sanxenxo, vida nocturna
Arousa
Crónica | Miles de personas cambian la playa por la calle al oscurecer Llega la noche y el paseo marítimo de la villa turística por excelencia se convierte en toda una alternativa a la movida con sus puestos de venta ambulante y sus caricaturistas
22 Aug 2003. Actualizado a las 07:00 h.
?e esconde el sol y la gente empieza a abandonar la arena de la playa. En pocos minutos, la temperatura que marca los termómetros baja unos pocos grados y el paseo marítimo de Sanxenxo empieza a cobrar vida. No es la movida. Es otra forma de vivir la noche. Tras una opípara cena a base de tapas -bolos, calamares a la romana, pulpo á feira y el omnipresente marisco, son las estrellas de la villa pontevedresa-, la gente se echa a la calle. El paseo marítimo es el punto neurálgico de toda la riada. Caminando de aquí para allá. Parándose ante los puestos del mercadillo. Dejándose retratar por un caricaturista. Así consumen buen parte de la noche muchos veraneantes. Otros, con menos suerte, se encuentran inmersos en el pequeño atasco que forma un camión especializado en limpiar contenedores de basura. Faltan pocos minutos para la una de la madrugada y el vehículo ahí, dale que te pego y los depósitos relucientes. Mientras en el paseo, un extraño mimo, al parecer encarnación de un alma en pena, llega a congregar hasta un centenar de personas. Nadie pierde ripio de sus hieráticos movimientos, pero los que más disfrutan son los más pequeños. Caminante se hace camino al andar. El paseo es todo una maremagnum de acentos e idiomas. El portugués domina, pero también se deja oír el inglés o el madrileño, como gusta decir a algunos pontevedreses amigos de la noche de Sanxenxo. Varias tiendas permanecen abiertas a pesar de la hora. La gente entra, sale, y en ocasiones, compra. Los helados arrasan a la luz de la luna, mientras que varios jóvenes, pocos, muy pocos, dan respuesta a lo que consideran es una velada romántica sobre la importada arena de Silgar. Lo dicho. La noche en Sanxenxo no es solo movida.