La Voz de Galicia

Malvar se compromete a finalizar la reforma de O Pousadoiro en siete meses

Arousa

Cuiña reconoce en el inicio de la obra el «erro histórico» de la deficiente conexión entre Vilagarcía y Caldas Las visitas de Xosé Cuiña a la comarca de Arousa suelen saldarse con anuncios y compromisos. El día de ayer no fue una excepción. Pero, en esta ocasión, las palabras fueron acompañadas de un importante «regalo» navideño: el inicio de la reforma de la carretera de O Pousadoiro. Una actuación con la que el conselleiro espera subsanar un «erro histórico», las deficientes conexiones entre Vilagarcía y Caldas. El proyecto dotará a la capital arousana de un enlace con la autopista. La parroquia caldense de Saiar obtendrá, a su vez, una fluida comunicación con O Salnés. Malvar espera finalizar las obras en verano.

21 Dec 2000. Actualizado a las 06:00 h.

REDACCIÓN VILAGARCÍA El conselleiro de Obras Públicas estuvo en Vilagarcía hace unas semanas. Inauguró las obras del auditorio y se marchó. No podía faltar, sin embargo, una visita navideña. Y ésta se produjo ayer, con el banderazo de salida a la reforma de O Pousadoiro. Las obras cuentan con un presupuesto de 475 millones de pesetas y servirán para anchear y rectificar una carretera de casi seis kilómetros. La calzada contará con siete metros de ancho, y aceras en los tramos urbanos. Las pendientes, a su vez, se reforzarán con carriles de circulación lenta. La empresa adjudicataria, Malvar, se compromete con la consellería a finalizar la actuación en unos siete meses. Eso sí, «sempre que non xurdan problemas que agora mesmo non se prevén», puntualizó prudentemente Cuiña. En un ambiente cordial, el conselleiro no dudó en entonar el mea culpa para calificar de «erro histórico» el olvido en el que estuvo sumida esta carretera hasta tiempos muy recientes. La tradicional arteria de comunicación entre Vilagarcía y Caldas fue subsumida por la Xunta en la red secundaria de Galicia, cuando, por su importancia, «debeu figurar no primeiro nivel do sistema viario», reconoció Cuiña Crespo. En cualquier caso, cualquier tiempo pasado fue peor, y tanto el propio Cuiña como los alcaldes de Vilagarcía, Javier Gago, y Caldas de Reis, José María Tobío, se felicitaron por el inicio de las obras. Juntos brindaron -dialécticamente- por un futuro fluido y, sobre todo, mejor comunicado.


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