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Bajadas de subidón Los mejores –y ya casi imposibles– descensos de esquí de Europa

Nieve virgen, bañeras rompepiernas, palas de infarto, tubos estrechos... Los esquiadores saben de qué hablamos: de las pistas más “negras”, más peligrosas y más divertidas. Patrick Thorne, un 'enfermo' de la nieve, destaca en el libro 'Descensos míticos' las bajadas más emocionantes. Ahora que el cambio climático amenaza con poner fin a las grandes nevadas, les mostramos las pistas más espectaculares.

Por Fátima Uribarri

Baqueira Beret fue una idea del ex campeón de esquí Luis Arias. Eligió el enclave, en 1964, porque abundaba la buena nieve, el clima no es demasiado frío y el recorrido esquiable es divertido y variado, con laderas suaves, descensos largos o tubos estrechos y empinados con nombres tan explícitos como Escornacabres ('Descuernacabras'). La pista que lleva el nombre del fundador de Baqueira es uno de los descensos destacados por Patrick Thorne en su libro Descensos míticos. Los 50 lugares de esquí más espectaculares del mundo (editorial Lunwerg).

Sobresalen por su longitud, como la pista Sarenne, en Alpe d'Huez, una bajada de 16 kilómetros; por su dificultad, como el Muro, sembrada de profundas bañeras, ondulaciones que machacan los cuádriceps. Y destacan también, claro, por su inclinación: el descenso de Balma, en Italia, por ejemplo, tiene paredes de hasta 50 grados de inclinación. ¡De vértigo!

Los esquiadores que disfrutan de estas pistas sienten el éxtasis de los alpinistas y la adrenalina de los pilotos de moto GP. Convertirse en un bólido rodeado de montañas, rocas, árboles y la atmósfera más pura es un placer adictivo. La temporada acaba de comenzar.

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