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Noviazgos bajo sospecha

'PRomances': el marketing del amor que enfrenta a Taylor Swift con Donald Trump

Es cierto que el novio de Taylor Swift es Travis Kelce, pero en esa relación hay un tercero: Donald Trump. Y es ese 'trío' el que tiene a Estados Unidos alterado y ha disparado el interés por los PRomances, una estrategia de marketing usada por las celebrities para reforzar su carrera con falsas relaciones sentimentales. Te lo contamos.

Lunes, 18 de Marzo 2024

Tiempo de lectura: 7 min

Las vidas de Donald Trump y Taylor Swift llevan años cruzándose, pero chocaron por primera vez en las elecciones de 2020, cuando la cantante apoyó la candidatura de Joe Biden. Que Swift simpatiza con los movimientos progresistas es evidente y manifiesto, pero ahora, de cara a las elecciones de noviembre, se ha convertido en un asunto político 'serio'. Ante el desánimo de los jóvenes demócratas, su apoyo explícito a Biden, cuando The Eras Tour la ha convertido en un fenómeno musical y empresarial sin paragón, significaría un golpe importante en la campaña de Trump. Golpe que se ha duplicado en gravedad desde que Taylor anunció su romance con ¡un jugador de fútbol americano! Travis Kelce, celebrado deportista que acaba de ganar la Liga, ha 'multiplicado' el poder —mediático y político— de Swift.

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Un clásico. Taylor Swift besa a Travis Kelce tras ganar la liga de fútbol americano en febrero, en lo que podría ser la escena final de cualquier película romántica estadounidense de cualquier época. Es todo tan 'perfecto' que da miedo... sobre todo, a Trump.

Así que la estrategia de Trump ha sido sembrar dudas sobre la pareja en sí misma. Los seguidores del expresidente difunden que se trata de un PRomance (combinación en inglés de PR, public relations, y romance), una estrategia de marketing de los famosos tan antigua como eficaz. No son pocas las celebrities que —para reforzar sus campañas de promoción de películas o series inician (o dicen que inician)— relaciones sentimentales con otros famosos o alguno más famoso que ellos.

Citas, abrazos por la calle y hasta alguna pista 'casual' sobre la relación a través de redes sociales. Un cóctel con un resultado claro: los seguidores enloquecen y viralizan a las dos celebrities involucradas. Nada nuevo. En los años 50 ya lo hacían los grandes estudios de Hollywood, aunque mayormente para ocultar la homosexualidad de algunas estrellas. Ahora no hay tanto que ocultar, pero sí mucho más que promocionar. El marketing del amor forma parte esencial de la cultura pop y a casi nadie parece escandalizar.

Lo que lo ha vuelto a poner de actualidad es que Trump sugiera que el noviazgo de Swift y Kelce es un PRomance. Ha dicho el candidato republicano que él no tiene nada contra ellos y que les desea que tengan un largo romance... «aunque no creo que dure».

Es indudable que la relación entre dos grandes celebridades norteamericanas es un gran negocio para ambas. La ventas de la camiseta de Travis Kelce se disparó un 40 por ciento. Hasta los partidos de la NFC –la liga de fútbol americano– tienen más audiencia ahora. El tour de Taylor Swift ya era un éxito mundial antes de que anunciaran su relación, pero dicen sus críticos que es una estrategia para promocionar la película sobre la gira. Y se amparan en que empezó a salir con Kelce 'solo' cinco meses después de romper su relación con el compositor Joe Alwyn, con quien había estado seis años. Vamos, que no había hecho 'luto' suficiente por su ruptura. Sea como fuere, lo que ha hecho esta relación a tres bandas, con Trump de por medio, es abrir la veda para sospechar de cualquier pareja de famosos. Y las de Taylor Swift han hecho correr, desde hace años, ríos de tuits...

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