El 30 de junio del próximo año el club debe acometer los pagos de 38,2 millones

La Voz

VIGO

La deuda a corto plazo es lo más preocupante para el club ya que la lista de acreedores se ha engordado otra vez considerablemente. El Celta tendrá que hacer frente antes del 30 de junio del año que viene a deudas por valor de 38,2 millones de euros (más de seis mil millones de pesetas), una cifra gruesa que lo es más si se tiene en cuenta que la sociedad viguesa solo dispone de 30 millones de activo a un año (circulante). Esto traducido: el club está obligado a cubrir a 30 de junio un agujero de 8 millones (1.331.000.00 de pesetas).

La temporada pasada el Celta acometió su deuda a corto plazo que era de 35,1 millones con ayuda de las entidades financieras. Esto condenó al club al pago de nuevos intereses y aumentó su deuda a largo plazo porque del circulante del agujero que había, desplazaron seis millones de euros de corto a largo plazo. Es una estrategia de supervivencia que la hacen normalmente los clubes de fútbol pero que no significa que hayan acometido los pagos. Las refinanciaciones de deuda solo implican más deuda.

El balance prevé un activo inmovilizado de casi dieciocho millones de euros en el que los derechos de adquisición de jugadores alcanzan unos 29 millones de euros y eso que se reducen casi a la mitad con respecto a la temporada pasada. La plantilla del Celta estaba valorada la temporada pasada en 31 millones de euros y eso ha descendido notablemente.