El acusado de matar a Ana Enjamio confesó a una amiga que la noche del crimen había pasado un «movidón» con ella

A los policías les extrañó que César Adrio no preguntase qué pasaba para ser citado en la comisaría y a sus amigos les pareció falsa la sorpresa cuando lo supo


En la tercera jornada del juicio por jurado que se celebra en la Quinta Sección de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo, por el asesinato de la joven Ana Enjamio declararon la madre de la víctima y los policías que investigaron el caso. Por la mañana, los amigos de César Adrio, el acusado del crimen, explicaron que él parecía muy enamorado de Ana y alguno apuntó que estaba obsesionado con ella. Los agentes que testificaron incidieron sobre todo en el comportamiento del hoy acusado, frío y sin preguntar qué había pasado. Ayer, Adrio vio desmoronarse su versión con las aportaciones de los amigos de la víctima, compañeros de trabajo y ex novio, que lo retrataron como un acosador que provocó varios altercados a la ingeniera y con un carácter complicado. Se enfrenta a entre 29 y 34 años de prisión. 

Fin de la sesión por hoy

El presidente de la sala cierra la sesión de hoy. Mañana empezarán las pruebas periciales con testimonios de la Policía Científica.

En busca de unas zapatillas deportivas

El último testimonio de la jornada es la de un policía que tomó declaraciones a varios testigos e hizo dos registros en la casa de los padres del acusado. Adrio señaló la ropa que llevaba, como los zapatos negros que la sala mostró al jurado. Añadió que el pantalón vaquero lo llevaba puesto y lo entregó. También recogieron ropa de la lavadora que se había lavado recientemente, ese mediodía, y unas camisas blancas y un pantalón vaquero.

También encontraron dos tarjetas SIM en la mesilla de noche de él pero no dijo de quién era. Tres días después hubo otro registro para buscar la documentación de César Adrio y unas zapatillas de determinas características, en presencia del acusado. Entre los interrogados estaba Bruno, el amigo de Samuel, que corroboró que estuvieron juntos toda la noche.

Último polícia en declarar hoy

Tras varias renuncias de testimonios, pasa el último policía antes de cerrarse la sesión de hoy.

El padre de Adrio dijo a la policía que su hijo llevaba seis meses deprimido por una chica

El siguiente testigo es un policía de seguridad ciudadana, citado por la acusación particular al igual que el anterior, que estuvo en la escena del crimen y habló con Samuel, quien venía con un amigo que estuvo con él en su cena de empresa andando hacia ellos y preguntó si pasó algo porque allí vivía su pareja. También estuvo en la casa de Adrio, el padre contó que su hijo llevaba seis meses padeciendo una depresión por una chica. Dijo que su hijo había llegado a las 7.00 horas pero el policía ya sabía que Adrio había dicho a las 5.30 en comisaría porque se lo dijo espontáneamente a él cuando «rompían el hielo». Allí ya lo tenían como «sospechoso» al llegar.

Una entrada sin autorización, según la defensa

La defensa recalcó que esa entrada policial se hizo sin autorización judicial pero el agente asegura que «ellos nos franquearon la entrada sin ningún impedimento», pero dicha autorización estaba documentada para una inspección ocular. El abogado replicó que «era ocular y se llevaron cosas».

Al día siguiente el padre de Adrio lo encontró sangrando en la bañera

El siguiente testigo es un coordinador de servicios que acudió al intento de suicidio de César Adrio, que se intentó cortar las venas. Los padres dijeron que vivían una situación familiar difícil y que lo vieron «preocupado o cabizbajo» y que luego se había metido en el baño. Al entrar el padre, descubrió a su hijo sangrando en la bañera. Los agentes hablaban de forma informal con los padres de César para reconfortarlos porque la madre de ellos estaba mal. Este agente vio la nota de suicidio en una mesita en el sótano donde vivía César y alertó de ello para que la recogiesen los de la Policía Científica. Nadie había visto esa nota.

Los padres oyeron a Adrio ducharse al llegar a las siete de la mañana, dice el policía

El jurado preguntó al policía si le preguntaron a Cesar por qué no mostró sorpresa, a lo que el agente respondió que él mismo le dijo que si le comentase la muerte de un famoso le sorprendería más que la de su novia. El jurado también pidió aclarar si los padres lo escucharon ducharse y dijo que sí. También pidieron detalles de por qué César tenía la contraseña de Ana. El agente explicó que ella perdió o le robaron el teléfono y creen que de ahí extrajeron toda la información.

La defensa pregunta si hubo otras líneas de investigación

El abogado de la defensa también preguntó si investigaron sobre la existencia de varios casos de abusos en la avenida de Madrid en la misma época y zona donde vivía Ana. «No investigamos si tenía relación porque eran abusos que no correspondían a la forma de matar a la chica», señaló el policía. La defensa le preguntó si comprobaron la coartada de Alfonso, el mozo de almacén que se apeó con Ana tras la cena. Otra pregunta es si se encontraron cabellos humanos en el cadáver que no eran de César. Y también inquirió si los agentes detectaron llamadas de voz de Ana a César y el policía respondió que «sí, pero al de trabajo, que no estaba bloqueado». No recordaba si también vieron llamadas reiteradas de ella.

La defensa ve contradicciones en el testimonio de los padres

El abogado de la defensa vio una contradicción en el testimonio del investigador: si despertaron a las 10.00 horas a los padres cuando fueron a buscar a César a su casa, ¿cómo podían saber ellos que había llegado a las 7.00 horas si estaban dormidos?». El policía matizó que «estaban en cama». También admitió ante el abogado que no advirtieron a los padres de que no tenían que declarar nada que perjudicase a su hijo.

El borrado de datos se hizo por la tarde, mientras Ana estaba en la manicura

La defensa preguntó al policía sobre el borrado de datos e incidió en que la persona que eliminó el historial eligió el momento en el que ella estaba en un local haciéndose la manicura, pero se pregunta si el autor podría haber elegido otra opción. Respecto al móvil de César, que no tenía datos, el agente no sabe si el acusado llamó a su operadora para contratar más datos. A la Policía también le constaban que las aplicaciones espía habían sido instaladas en la cuenta de Ana, caso de Virtual SIM. Añadió que Ana tenía bloqueados a César y Samuel.

Al móvil de César Adrio estaba asociada la cuenta de Gmail de Ana Enjamio

Este agente (testigo número 11), que participó en el examen de los teléfonos, descubrió que en el móvil personal de César estaba asociada la dirección del correo personal de Ana. «Tener ese correo sirve para, sabiendo la contraseña, ver la cronología y posicionamiento del usuario y accedes a sus carpetas», También descubrieron unas apps que habían sido borradas y que eran de «espionaje». El agente corroboró que la batería del teléfono personal de César se descargaba fácilmente. El agente aclaró que, a raíz de sus investigaciones, veía una relación «tormentosa». Ana tenía todo activado en su cuenta de Gmail. Aquí se incluye cronología y datos de ubicación, aunque el 16 ya tenía desactivada la localización. Parte del historial había sido borrado a partir de cuando esa tarde ella se fue a pintar las uñas. «La última persona que tuvo ese teléfono pudo desactivarlas», indicó.

«Al nombrarle el tema de que Ana había muerto, no vimos ninguna reacción y nos sorprendió»

Este policía dio más detalles del interrogatorio a César, que hacían de forma «informal porque no teníamos nada serio». Algo les llamó la atención. «Al nombrarle el tema de que Ana había muerto, no vimos ninguna reacción y nos sorprendió. Colaboraba y nos decía "lo que haga falta?. Se lavó mucho las manos», dice el investigador. Les contó la ropa que vestía en la cena. Cuando iban a registrar el coche, «dejó de colaborar y se para, no sabía que íbamos a hacer una inspección superficial». Inmediatamente, le comunican su situación de investigado.

Ana estaba «wasapeando» con Samuel cuando se cortó la comunicación

El testigo número 11 es otro policía que analizó los teléfonos recogidos sobre el caso. «Nos sorprendió que al abrir el bolso de la víctima no tenía teléfono», dijo el agente. También habló con Samuel, que estaba en las cercanías y que quería quedar a tomar unas copas con ella después de la cena pero ella lo descartó porque ya se iba para casa porque una de las compañeras se encontraba mal. Estaban wasapeando cuando se cortó la comunicación. Tras varios interrogatorios, fueron a buscar a César a casa de sus padres, donde no estaba. Lo llamaron a Vilagarcía y a las 12.00 horas ya lo entrevistaron en comisaría.

El agente no avisó a los padres de Adrio de que podían negarse a dar información

La defensa incide en que, durante al interrogatorio a César que duró una hora, el policía le preguntó si había matado a Ana «sin estar en presencia del abogado» y el investigador admitió que así fue. El abogado defensor recalcó que «aún así, siguió colaborando», lo que corroboró el agente. Respecto al interrogatorio a los padres, a preguntas de la defensa, admitió que no le advirtieron que podían negarse a dar cualquier información que perjudicase a su hijo.

«Para mí, en el momento inicial no era sospechoso, como cualquier otro»

La defensa pregunta al policía judicial si habló con la jefa de recursos humanos de la cablería. Solo la interrogó. Fue el instructor quien decidió contactar con la empresa. La defensa incidió en si los investigadores recibieron instrucciones de que había que investigar a César, que había asistido a la cena y que tenía una relación sentimental con la víctima que se había rota. «Para mí, en el momento inicial no era sospechoso, como cualquier otro», dijo el policía. La defensa recalcó que eran los mismos datos que tenían de Samuel, el novio, «que estaba en la escena del crimen», pero el agente aclaró que ese joven no tenía manchas de sangre y estuvo toda la noche acompañado con amigos.

Un contrato a nombre de César Enjamio

En el registro en la casa de los padres, César no dijo a la Policía de quién eran las tarjetas SIM que tenía en la mesilla. En el registro de la casa de Ana, los policías hallaron un contrato de arrendamiento del piso de Teis donde ambos convivían a nombre de César Enjamio.

Adrio colaboró inicialmente pero dejó de hacerlo tras hablar con su abogado

Los policías metieron su coche en el párking, acompañados de César, y lo metieron en comisaría, donde ya esperaban los policías científicos con luces y «él se quedó impresionado». Iba ya a firmar la autorización pero justo en ese momento el instructor le comunicó que estaba investigado y le permitieron llamar al abogado de su divorcio, que le aconsejó no autorizarlo. Los policías le preguntaron si la cazadora que tenía dentro del coche era la que llevaba en la cena y dijo que sí, así como el pantalón, que se quitó y lo entregó.

«Vi frialdad, nada le sorprendía»

Una vez en comisaría, la Policía Judicial quiso ampliar los datos con César. «Estaba frío, sintomático, no le sorprendía nada, ahora sé que ya lo sabía porque Carlota habló de ello antes de entrar. Estuvo colaborador, le preguntamos por la ropa y si le podíamos registrar su coche», señaló el interrogador. «Vi frialdad, nada le sorprendía», recalcó el agente. La defensa protestó porque la Fiscalía estaba pidiendo opiniones. Un detalle que llamó la atención a la Policía es que César pidió permiso «más de cinco veces» para ir al baño a lavarse las manos. Según su versión, llegó a casa de sus padres a las 5.30 horas.

«Le pregunté si había matado a Ana y me dijo que no», indicó el agente.

Adrio fue a la comisaría sin preguntar para qué

El décimo testigo es un agente de la policía judicial que estuvo en el lugar de los hechos e inspeccionó la escena. Buscó el arma por la zona y localizó cámaras de seguridad. También acudió al registro del domicilio del acusado y en la vivienda de la víctima. Fueron a la casa de los padres de César Adrio y el progenitor dijo que había llegado a las 7.00 horas, se había duchado y se había marchado pero no sabía adónde había ido. El padre llamó a César para avisarle de que la Policía quería hablar con él y dijo: «En una hora estoy en comisaría», sin preguntar cuál era el motivo. Les comentó que estaba en Vilagarcía.

Declara detrás de un biombo para tener tranquilidad, no por miedo

El noveno testigo de la jornada fue llamado a declarar por el abogado de la defensa. Se trata de Laureano, un encargado de producción en la factoría de Portugal, a donde acudían a hacer visitas esporádicas César y Ana por razones laborales para poner en marcha unas nuevas líneas. A partir del 2016, su presencia fue más frecuente. Conocía a César desde hace 15 años. Declara tras un biombo por estar más tranquilo pero no por temor al acusado. César supervisaba el método de trabajo y su peso aumentó a raíz de poner en marcha las nuevas líneas. No sabe si ellos venían a la fábrica juntos ni si lo hacían en los mismos días. «Su relación era de trabajo y cordial y los he visto tomar café juntos», explicó el encargado.

El encargado también ve probable que Ana y César estuviesen juntos en las oficinas de la filial portuguesa de la cablería de Portugal. Entre ambos, no le llamó nada la atención. Tras conocer el crimen, no relacionó a César con el asesinato.

Arranca la segunda parte de la sesión

Arranca la segunda parte de la sesión. La sala ha colocado en la sala un biombo para que declare un testigo que pidió protección.

Se levanta la sesión hasta la tarde

El presidente de la sala levanta la sesión. Comenzará por la tarde (16.15 horas) con más testimonios de policías.

El móvil de Ana bloqueó a Samuel a las 5.28

Habla el último testigo de la mañana: a preguntas de la Fiscalía, el agente cuenta que comprobó que en el teléfono desaparecido de Ana solo estaba bloqueado el contacto de Samuel. El último mensaje que él le envío a Ana a las 5.28 horas no llegó nunca porque ya había sido bloqueado. También tomó declaraciones a dos amigas de la infancia de Ana, que fueron en la misma línea de «problemas con César, que la tenía agobiada».

La defensa preguntó sobre quién hizo el análisis de datos del teléfono. El agente añadió que el móvil de César no estaba bloqueado por Ana en el WhatsApp. 

A Adrio le dio tiempo a llegar al portal de Ana antes que ella

Un detalle clave que comentó el jefe de Homicidios es que el coche que acercó a Ana salió del párking diez minutos después de que los ocupantes entrasen en el garaje, justo cuando César se marchó corriendo. Esta diferencia de diez minutos le dio, teóricamente, un margen de tiempo para llegar antes al portal de Ana.

El último testigo de la mañana declara por videoconferencia. Se trata de un inspector ocular del portal del crimen y que tomó declaración a compañeras de Ana. También habló con dos compañeras de piso en la avenida de Madrid. Y participó en el duplicado de la tarjeta SIM del teléfono desaparecido de Ana.

Adrio intentó suicidarse, dice el policía, cuando «toma consciencia de la verdadera magnitud de lo que ha realizado»

El jefe asegura: «Eché horas examinando la fotografía y el vídeo del coche de la gasolinera, incluso las llantas de cinco puntas, pero esto es una opinión mía. En Vigo, estos coupés no se suelen ver».

El jefe, a preguntas de la defensa, considera que la nota de suicidio «es suficiente» para sospechar de César. El inspector interpreta que César «toma consciencia de la verdadera magnitud de lo que ha realizado. Pide perdón a los padres e hijos aduciendo que se le fue la cabeza, no por el suicidio sino por el crimen, y le pide perdón a Ana por hechos que le ha producido en vida y que ya no le va a poder perdonarle. Es para aliviarse, lo hemos visto en otros casos», afirma el jefe policial.

Samuel, el novio, tuvo coartada desde el primer momento

El jefe de Homicidios señala que el sentido de ese coche sería compatible con la señal de la antena del móvil de Ana.

La defensa se interesó en saber si el mando policial contactó con la jefa de recursos humanos de la empresa y ella acusó a César. «Nos identificó a César pero no sabíamos quién era y no recuerdo que ella lo señalase», dijo. El jefe policial recordó que César le dijo que, tras la cena, de camino a casa, había vomitado. En comisaría también hicieron un duplicado de la tarjeta SIM de Ana, cuyo original «nunca apareció». Otro dato clave es que el coche que acercó a Ana salió del párking a las 5.08 horas, solo 12 minutos antes del crimen. También explicó que descartaron a Samuel porque se presentó vestido con la ropa de su cena y tenía coartada porque pasó toda la noche con sus amigos. Respecto a Alfonso, el mozo de almacén que se apeó con Ana, fue eximido porque era bajo y el sospechoso que vio el guardia civil era «muy alto». No comprobaron su coartada. La defensa también preguntó si la Policía siguió como línea de investigación la de un «asaltante sexual» que operaba en la avenida de Madrid pero lo descartaron porque no había abuso en el crimen. El abogado del acusado también preguntó si hicieron comprobaciones técnicas de las antenas que estaban operativas esa noche. Respecto a los tres teléfonos de César, solo uno tenía tráfico telefónico. «Es curioso que si se le gastaron los datos, se le gastaron todos a la vez en sus teléfonos», comentó el jefe de Homicidios.

Ni el móvil de empresa de Adrio ni el particular tienen datos en las horas del crimen

Respecto a la línea de tráfico telefónico de César Adrio, entre esas horas del crimen no tiene datos ni en su teléfono de empresa ni del particular, que luego volvió a tener a la mañana siguiente.

La acusación particular también preguntó por las cámaras de seguridad de la gasolinera cerca del edificio de la víctima, en sentido a salida de la ciudad. Buscaron rastros del autor en círculos. El jefe policial reseña que a las 5.30 horas, momento que coincidía con la hora del crimen, se ve pasar un coche «coupé» y, aunque no se distingue la placa de matrícula, «creo que ese modelo es un Renault Megane coupé, que es el coche que usó esa noche el acusado».

Un coche que solo conocían en su empresa

Los agentes también hallaron un rajazo «intencionado» en el coche nuevo que se compró Ana y que había aparcado cerca de su edificio. Nadie podía identificarlo salvo los compañeros de empresa porque la veían aparcar en su plaza del trabajo.

La acusación particular preguntó al jefe policial sobre el tráfico de datos del móvil de Ana y en qué antena quedó registrado el teléfono de la víctima tras el crimen. Solo apareció un registro en una antena en la parte baja de la avenida de Madrid pero que no da cobertura a su edificio. Fue la única vez detectada.

Adrio mintió a la policía sobre la ropa que llevaba en la fiesta

La Fiscalía también preguntó al jefe policial sobre las prendas que vestía César en la cena. «En el registro de su casa, nos dio unas prendas que no se correspondían con las que llevaba», dijo. Lo averiguaron tras examinar las fotos de móviles de los asistentes. «Sabíamos que era una relación muy tormentosa, desde que ella se fue negando y él se niega a razones y sigue insistiendo», dice. Interrogando a otros testigos, la Policía tuvo conocimiento de «hechos violentos» previos. Por ejemplo, el 23 de agosto Ana y César tuvieron una «fuerte discusión» en el piso de Sanjurjo Badía, donde convivían. La Policía lo sabe porque Ana lo puso en una conversación en un chat con Samuel y porque un vecino escuchó, en esas fechas, «un fuerte golpe en la pared» y una persona que salía mientras una chica gritaba: «Fuera, fuera».

Los policías también interrogaron con Samuel y este les mostró un «pantallazo» del último chat que mantuvo con Ana, segundos antes del crimen. El último wasap nunca fue contestado. El asesino había bloqueado a Samuel esa noche y hecho desaparecer la foto del perfil de Ana. «Sabemos que el teléfono de la víctima estuvo apagado tras el crimen y que se volvió a encender», desveló el agente. La prueba es que Samuel recibió un mensaje de «disponibilidad» a las 5.48 horas, 24 minutos después del asesinato. El teléfono de Ana nunca apareció.

La nota de suicidio, «el indicio que faltaba»

Más tarde, los policías realizaron diversas diligencias, como un registro en su casa en presencia de su abogado, y lo dejaron irse a la vivienda de sus padres. El progenitor declaró que su hijo, tras la cena, había vuelto a casa a las 7.00 horas.

Al día siguiente, la comisaría recibió una alerta de que había un intento de suicidio en su casa. Ya sabían que era él y acudieron agentes de Homicidios, que se trasladaron al Hospital Álvaro Cunqueiro, donde estaba ingresado. En el registro de la casa hallaron una nota de suicidio. Inmediatamente, la Policía ordenó su arresto porque la nota era «el indicio que faltaba» para considerarlo detenido y no investigado. Tras recibir el alta, lo trasladaron a comisaría.

«Lo que más me chocó fue que no preguntase qué pasó, todo el mundo lo hace»

El mando policial le preguntó a César, sin decirle nada del crimen, qué había hecho después de cenar. El acusado le contó que se sentía mal y se fue a dormir a las 5.00 horas y luego se marchó a Vilagarcía. «Me pareció raro y lo que más me chocó fue que no preguntase qué pasó, todo el mundo lo hace. Era muy frío y distante; empezó a relatar lo que había hecho esa noche», dijo el jefe de Homicidios. Le llamó la atención que César llevase barba de varios días. Una de sus prioridades policiales era averiguar qué tipo de relación había tenido con Ana y tras oír a sus compañeros de trabajo, el jefe dio la orden de que llamasen a un abogado para César porque iba a declarar como investigado. César, inicialmente, colaboró con la Policía y estaba a favor de autorizar la toma de muestras biológicas de sus manos pero, tras hablar por teléfono con su abogado, no lo autorizó y no firmó, se supone que por consejo de su letrado.

Samuel, el novio, primera persona con la que contacta la Policía Nacional

El jefe policial contactó con las personas que estuvieron con Ana para reconstruir las últimas 24 horas de vida de la víctima. Hablaron en primer lugar con Samuel, que se personó en el portal y dijo que era la actual pareja. Explicó a los agentes que unos meses antes Ana había estado con otra persona y luego retomaron la relación. El mando policial también interrogó a varias compañeras y amigas de Ana, las únicas que tenía en la empresa porque «era una persona reservada». Buscaron también a César en la casa de los padres y no estaba pero su progenitor lo localizó y el acusado accedió a ir a comisaría.

Habla el jefe de Homicidios de la Policía Nacional

El primer agente en testificar es el jefe del grupo de Homicidios de la Policía Nacional en Vigo-Redondela. Intervino en la inspección ocular del escenario del crimen, junto al secretario y la Policía Nacional, e interrogó al guardia civil que vio a la pareja del portal a la hora del asesinato. Señala que a las 6.30 horas recibieron el aviso de un vecino de que encontró el cadáver de una chica cerca del ascensor de un edificio de la avenida de Madrid.

Habla el hermano de Ana: «Iba a venir a casa con Samuel»

El sexto testigo de la jornada es Diego, el hermano de Ana Enjamio, de 24 años. La Fiscalía le preguntó si Ana le comentaba sus problemas íntimos. Según el hermano, él sabía que ella había dejado en febrero a su novio Samuel porque lo contó en casa, y que en noviembre, habían hecho un viaje y «a mí me constaba que volvían juntos y que iba a venir a casa con Samuel». Respecto a César, «escuché su nombre como el de otro compañero». El hermano la vio arisca o «daba una mala contestación» pero no le preguntó «porque parecía que iba todo bien». Después del verano, ella mejoró, al coincidir con el tiempo en que retomó su noviazgo con Samuel.

La madre dice que Ana había vuelto con Samuel

El abogado de la acusación particular preguntó a la madre si podía llevar el coche a Vigo y luego aparecieron los retrovisores rotos «e lle dixen que puxera denuncia». La notó extraña en verano, durante unas fiestas, porque esa tarde «estaba mirando continuamente o móbil».

La madre también confirmó que se fue con su novio Samuel a Lisboa en noviembre y Ana le enseñó las fotos del hotel «e díxome que o pasara moi bien». Ana le dijo a su madre que iba a regresar a O Boqueixon con Samuel el fin de semana, el día después de la cena, tras descansar.

En verano estaba rara

La madre de Ana Enjamio, Saladina Carrillo, que ejerce la acusación particular, comparece como testigo ante el jurado. La Fiscalía le pregunta si sabía que Ana tenía relación con César: «Non, case non falaba del, sabía que era un compañeiro». Definió a Ana como responsable y estudiosa, que intentó sacar beca «para non gastar tanto». «Era unha rapaza presumida, gostaballe ir arreglada», dice su progenitora. Ella solo conocía a Samuel, el novio de Ana, y supo que en febrero rompió la relación «e botouse a culpa a ela, que non estaban ben e que el era bo». Siguieron en verano como amigos, «empezando outra vez», y en octubre «contoumo» cuando fue a comprar un coche con Samuel y se decidieron por el que le gustaba a él. En las vacaciones de verano, Ana fue a su casa y granja familiar en O Boqueixón, y su madre la vio extraña: «Estaba nerviosa, arisca, non era a miña Ana, ela era cariñosa pero non me contou o malo». Ana se cambió de piso y le contó a su madre que estaba sola en un estudio y prefería uno compartido con unas chicas. En el trabajo, la ayudaron cuando Ana era becaria en la empresa pero luego obtuvo contrato y se hizo independiente.

Habla la madre de Ana Enjamio

Se reanuda la sesión con las testificales de los policías que hallaron el cadaver. El presidente de la sala da paso primero a la madre de Ana Enjamio, Saladina.

Los tres teléfonos de César

La Fiscalía le preguntó a Juan si se había fijado en los cubiertos del comedor de la empresa o si Cesar se había llevado uno. El testigo lo ignora.

El abogado del acusado preguntó al testigo sobre la aplicación que descargaron, «que no es ilegal». César tenía tres números, una de la empresa, otro personal y otro para hablar con Ana «porque lo tenía bloqueado». No puede precisar si ellos retomaron la relación después del verano: «A veces, los veía juntos». En la máquina de café se comentó que «Ana había ido a Lisboa con Samuel». Otra pregunta del abogado del acusado era si César era cuidadoso con su coche: «No, era muy descuidado, sucio». También inquirió si «Ana se había puesto el vestido de la cena para César». Sobre la reacción en comisaría de César ante la noticia de la muerte de su examante: «Permaneció impasible».

Los miembros del jurado preguntaron a Juan si César estaba bebido en la cena, a lo que respondió negativamente, y si César usó la aplicación que le enseñó: «Sí, pero no sé para qué fin».

Hay un receso de cinco minutos. Se levanta la sesión

En la comisaría, «sorpresa fingida»

A la mañana siguiente, vieron a César en la comisaría: «Llegó caminando ligero y no se sorprendió al vernos. Mi mujer le dijo: «Creo que se han cargado a Ana» y «Él dijo : «¡Qué movidón!». «Era una sorpresa fingida, no se llevó las manos a la cabeza ni nada», relata Juan. Además, el implicado se metió en el baño de la comisaría y estuvo cinco minutos: «Oímos el grifo del agua». El testigo añade que «mi mujer tenía miedo de que culpabilizasen a César porque tenía todas las papeletas por su relación tormentosa pero nunca se imaginó que fuese él».

Cabizbajo en la cena

La Fiscalía repasó luego lo ocurrido en la cena de empresa. Juan habló con César. «Estaba cabizbajo y me dio que seguía pensando en Ana y que el vestido que llevaba ella en la cena se lo había regalado él», contó Juan en el juicio. Al parecer, luego vino un grupo ajeno a bailar en medio y César se levantó y los echó de allí, lo que causó extrañeza al compañero. Cree que, durante la cena, a César le cayó un vaso, detalle sobre el que la Fiscalía está preguntado a todos los testigos.

Juan, en el juicio, no reconoció los zapatos que llevaba el acusado en la cena pues César «vestía siempre de forma deportiva e informal».

«Estaba obsesionado»

Juan sabe que César usaba un telefono virtual (anónimo) porque «una vez me llamó» con ese aparato. Sospechó que lo usaba con Ana porque ella lo tenía bloqueado. «Estaba obsesionado», admitió ante la Fiscalía. Luego, se enteró, en el corrillo de la máquina de café, de que César se había puesto delante del coche de Ana.

Adrio consideraba a Ana una diosa

Juan dice en el estrado que unas veces los veía sonrientes y otros cada uno por su lado. «Me dijo que la relación se había acabado, era una relación tormentosa pero yo intuía que para él no estaba acabada. Él me decía que ella era una diosa».

Adrio le dijo a un amigo que Ana mantenía relaciones con su novio y con él

Juan sabe que la relación entre César y Ana finalizó en septiembre porque «él me lo contó, que ella había vuelto con su novio. Era una relación asimétrica, ella tenía 25 años y él 38 con dos hijos. Le animé a que conociese a otras chicas. Él me contó que creía que Ana tenía relaciones al mismo tiempo con su exnovio y con él».

Juan, un amigo, reconoce que le enseñó una app de vigilancia

Es turno del cuarto testigo, Juan. Es compañero de César y Ana y esposo de otra testigo, Carlota, además de amigo de César.

Juan, un día, le enseñó una aplicación a César que usaba para saber quién establece la comunicación dentro de los contactos. «Me dijo que la quería para cosas de trabajo, nada más allá», dice. Otro día César le dio a entender que tenía una relación con Ana aunque Juan lo sospechaba: «En la máquina de café estaban muy próximos y con conversaciones que nadie quería escuchar». En el verano, antes de las vacaciones, César le preguntó por esa aplicación de vigilancia y le explicó cómo instalarla, «y sé que lo hizo porque me la enseñó él». Añade que en el perfil de WhatsApp de César apareció «fugazmente» una foto «íntima» de ellos pero la retiro y la cambió. Por esas fechas, César le comentó que la relación con Ana no iba bien.

El amigo recuerda que veía a Adrio «demasiado obsesionado»

Rubén contó que «lo veía demasiado obsesionado y le advertí que un día ella podía llamar a la Policía y pasar cuatro días en el calabozo. Un día me contó [César Adrio] que se puso delante de su coche porque quería hablar con ella. Le aconsejé que se olvidase de ella porque le iba a traer problemas».

El mismo testigo relata que animó a César a quedar con otras chicas para «olvidar» a Ana. Este también le comentó que había seguido «un par de veces» a Ana y su novio Samuel. «Cuando no estaba con ella, lo veía demasiado pendiente de ella», dijo. La defensa le preguntó si él sabía si había vuelto con esa chica pero el testigo lo ignora. Un día le contó que cuando seguía a Ana «casi le pilla el novio».

La exmujer reconoce que César Adrio llegó a su casa el 17 de diciembre mucho más pronto que de costumbre

La segunda en declarar fue Raquel, la exmujer de César Adrio, del que se divorció dos días antes del crimen, el 14 de diciembre.

Explicó que César acudió el 17 de diciembre fue por la mañana a Vilagarcía a verla entre las 8.30 y las 9.00. Asegura que no tiene ningún resquemor hacia él. Le pidió ver los niños y que por la tarde iba a visitar a su abuelo. Le hizo esperar a que ellos desayunasen y no le dejó hacer una excursión con ellos. «No me había avisado, tenía que avisarme con 24 horas de antelación», dijo la exmujer. A media mañana se fueron a monte Lobeira y le mandó una foto. La tía llamó para localizarlo porque había pasado algo en la cena de empresa y se sintió angustiada por los niños.

Un miembro del jurado le preguntó a la exmujer: «¿Le sorprendió que su exmarido viniese tan temprano?». «Sí, nunca lo había hecho», dijo.

El tercer testigo es Rubén, amigo de César Adrio del instituto desde 1995 y el cual no conocía a Ana personalmente, solo por fotos, porque le contó que tenían una relación y que la habían dejado. «Él quería seguir y ella decía que no», afirmó el testigo. «Estaba un poquito obsesionado con ella. Lo sé porque, cuando estaba conmigo, le miraba sus estados de WhatsApp en el móvil y me decía si ella estaba en línea», añadió a preguntas de la Fiscalía.

Amiga de la exmujer de César y sus hijos

La defensa preguntó a la testigo : «¿A usted le daba la impresión de que Ana quería seguir con César?» y ella respondió: «Sí».

Un miembro del jurado preguntó por qué ella le tenía tanta manía a Ana: «Ana era una chica superguapa y trabajadora pero era altiva, nosotros llevábamos allí 25 años y ella decía cosas que no eran ciertas. A nivel personal, yo era amiga de la mujer de César y sus hijos y ella era una chica joven que hacía daño a César y Samuel, primero uno luego al otro, no puedes estar haciendo eso, o estás enamorada de uno o del otro».

La Fiscalía detecta contradicciones

La Fiscalía preguntó a la misma testigo si ella le pidió a César que no atosigase a Ana: «No, le dije que la dejase, que pasase de ella». La Fiscalía ve varías contradicciones en el testimonio en el juicio de Carlota y lo que declaró en comisaría, pues había dicho que César estaba «obsesionado» y que la «atosigaba», pero la testigo matizó esos datos.

Carlota admite que César estaba mejor visto en la empresa que antes, con nuevos encargos y estaban más contentos con su trabajo. Tenía que controlar los puestos de las operarias y antes hubo rumores de que lo querían despedir.

«Relación rara»

La testigo añade que «ellos tenían una relación rara». César le contaba que se «enrollaban en el trabajo» y a la hora de tomar el café «se iban solos» pero «nunca les vi darse el lote ni tocándose». Asegura que «seguían teniendo relación, no sé si buena o mala». Nunca le pidió que intercediese en la relación «porque yo a ella no la podía ni ver, era una relación a tres. Le aconsejamos que se apuntase a páginas para quedar porque esa relación no era sana y cuando enseñaba las fotos de chicas con las que quedaba, Ana se ponía celosa».

El acusado a una amiga sobre la noche del crimen: ha pasado un «movidón» con Ana

César, al día siguiente, tras el crimen, le aclaró a su amiga que no la llamó que «me quedé sin datos». El amigo, en la comisaría, le dijo que había pasado un «movidón» con Ana y que él había pasado la mañana en Vilagarcia, lo que le sorprendió porque habían vuelto a casa a las 5.00 horas y eran las 11.

«No estaba obsesionado con Ana pero le gustaba y quería estar con ella, volver cuando se dejaban. Le aconsejé que la dejase», afirma la testigo.

Tras la cena «no vi a César, le pregunté dónde estaba y nunca recibí respuesta»

La testigo cuenta que César criticaba a Samuel (el novio de Ana) porque «no quería a Ana, no se preocupaba por ella ni la cuidaba como debería, solo jugaba a la Play».

El día de la cena, vio a César y Ana sentados juntos, «apartados pero normal, nada raro». Al salir, la pandilla quedó para ir a pie a un pub y César iba atrás con Ana, con una amiga «doblada» y agarrada por dos amigos. En el pub, «no vi a César, le pregunté por wasap dónde estaba y nunca recibí respuesta».

El test de embarazo

La testigo recordó otro incidente. César se encontró con Samuel y Ana y le mostró un test de embarazo Predictor. El acusado también le contó lo de las fotos «subidas de tono» que enviaba por móvil pero «no las quise ver, no quería saber nada de cosas raras». Mantiene que «Ana andaba con los dos, con César y Samuel, y él mandaba los mensajes porque no quería que eso le pasase a él».

Retrovisores

La testigo justificó a César: «Es muy peligroso y grave que no te dejen salir con el coche pero si el motivo es que no te da las llaves es comprensible».

«César decía que Ana era lista, alta, la chica diez pero yo le aconsejaba que la dejase porque a mí no me gustaba», recalcó la misma compañera de trabajo. Le pareció «inaceptable» que los dos paseasen juntos a lo niños de él. Cuando Ana se quejó de que le habían roto los retrovisores, César se defendió: «¿Crees que yo sería capaz?».

Recordando la relación entre Ana y César

El romance de Ana y César en la empresa se destapó cuando la propia joven contó que el acusado no le había dejado salir con el coche y tuvo que llamar a la Policía. La testigo de hoy exigió su versión a César, quien le contó que ambos convivían en un piso y que le pidió las llaves a Ana porque no quería que ella llevase a Samuel, con el que se había reconciliado.

«Aluciné, no podía creer eso pero me pareció comprensible si tengo un piso y no me devuelven las llaves», admite la testigo. Añade que César «siempre me habló muy bien de ella, era una relación oculta y con altibajos, había días que se dejaban y otros volvían a quedar, era una relación intermitente. Él quería seguir, yo creo que estaba enamorado».

Infidelidad

La testigo que está declarando, Carlota, tenía buena relación con César, incluso fue a su boda. Cuenta que a César nunca le gustaba ir a las cenas de empresa y, en el 2015, se sentaron juntos en la misma mesa, en la que estaba Ana. Las amigas le echaron colonia encima a él y se enfadó su mujer. La esposa desconfiaba que César tenía «algo» con alguien aunque la compañera de trabajo le aseguraba que no era cierto.

«Puse siempre la cara por él hasta que en febrero del 2016 César le confesó a mi marido que tenía un lío y dejé de hablar con él hasta agosto», relató la testigo.

Arranca el juicio

Empieza el juicio. Han llamado a testificar a una compañera de trabajo de César Adrio y Ana Enjamio. Ambos trabajaban juntos en la misma empresa en O Porriño, dedicada al cableado. Enjamio entró en el 2015 de becaria y al año siguiente ascendió. César estaba al borde del despido. 

Negaciones

El acusado intentó desmontar todas las pruebas que lo acusan en la primera jornada del juicio. Aseguró que eran amantes secretos, que Ana y él seguían tonteando y que no la espiaba por el móvil porque las aplicaciones que tenía para ello no las usaba. Además, dijo que la cazadora que llevaba la noche del crimen se la habían robado, que su móvil esa noche se había quedado sin datos y sin batería y que la sangre localizada en su coche no estaba vinculada con aquella fatídica noche. 

Tranquilo

Tanto durante la primera sesión como durante la de ayer, el acusado permaneció tranquilo y con el rostro sereno durante la jornada. En varios momentos consultó papeles y no dudó en aclarar al jurado su versión cuando fue preguntado sobre cómo había logrado el teléfono móvil del novio de Ana

Acosador

Tanto el exnovio de Ana Enjamio como el círculo cercano de la joven retrataron ayer a un Cesar Adrio acosador e incluso violento, puesto que lo apuntaron en el incidente de la rotura de los retrovisores del coche de la joven y relataron enfrentamientos o algunas frases contundentes oídas al acusado: «Si Ana no está conmigo no está con nadie».

Tercera jornada

Tras la declaración el primer día del acusado Cesar Adrio, que intentó desmontar todas las pistas que lo señalan como autor, y la de los amigos y compañeros de Ana, además de su exnovio, hoy llega el turno de la familia de la joven y de la policía que investigó el caso. Los agentes tardaron poco tiempo en juntar pistas y llegar hasta el hoy acusado. 

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El acusado de matar a Ana Enjamio confesó a una amiga que la noche del crimen había pasado un «movidón» con ella