«¡Qué mail, qué mail!». Se cumple un decenio desde que conocimos a la representante de artistas más famosa de España. Creada por Los Javis, repasamos desde su origen a las mejores referencias televisivas de la serie
12 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Corría el año 2018 cuando, sentada en el sofá con mi madre viendo la gala de los Goya, apareció una mujer muy castiza y con un moldeado que solo podría ser sostenido con la mismísima laca que utiliza Violeta Martínez, la ex directora gerente del Saycl en Castilla y León. Yo, a esa que salió al escenario, ya la conocía: era la gran Paquita Salas. Había visto los capítulos de su serie un millón de veces, utilizándola casi como un espacio de confort para cuando tenía un mal día. Evidentemente, sabía que era un personaje interpretado por Brays Efe y creado por Los Javis. Sin embargo, mi madre estuvo durante todo su speech creyéndose que era una mujer de verdad. «Ah, ¿que la señora no existe?», comentó cuando Paquita terminó de hablar. Con esa reflexión se me encendió la bombilla. Paquita está tan bien construida que parece real. Todo el mundo, en especial la generación Z y la millenial, hablábamos de ella. Cada vez se repetían más sus frases, que se introducían sin dificultad y más frecuentemente en las conversaciones de la vida cotidiana. Me pregunté: ¿qué es lo que tiene que nos engancha a todos? Ahora, que la serie cumple 10 años [se estrenó el 6 de julio del 2016] desde que nos la descubrieron y que sus memes siguen sin morir, también merece su homenaje en YES.
¿Quién es Paquita?
Francisca Salas Ruiz nació en Navarrete, La Rioja, en 1965. Su madre, Fina, siempre la llamó La Paca. La vida en el pueblo transcurrió tranquila para ella como buena «navarreteña o navarretense» de corazón y fue allí donde aprendió a amar el mundo de la televisión y a sus estrellas, al mismo tiempo que soñaba con convertirse en alguien importante dentro del showbusiness. En el 83 se traslada a Barcelona para estudiar Periodismo. En la Ciudad Condal, además de pisar la universidad, tiene un romance con Loquillo y a ella le dedica Cadillac solitario, porque Paquita era la rubia que se pasó «a probar el asiento de atrás», tal y como dice la canción.
Hacia el 85 se muda a Madrid para probar suerte en la agencia de María José Poblador y en el 88 se convierte en autónoma fundando PS Management para representar a los artistas del panorama audiovisual patrio. Tan solo un año después, conoce a Jesús Hermida al acudir a Por la mañana, el magacín que el periodista presentaba y dirigía en TVE. Ahí se encuentra con una joven Míriam Díaz-Aroca, a la que decide representar y en 1990 le consigue un papel en Tacones lejanos de Almodóvar, un hueco en el mítico concurso Un, dos, tres y el personaje de Clara en la oscarizada Belle Époque. Casada —y divorciada— con el productor Paco Cerdeña, la agencia de Paquita no paraba de expandirse y por eso terminó trasladándola de Getafe a una oficina del centro de la capital. Adicta al gin-tonic, los torreznos y la cafeína, consiguió que actrices como Pilar López de Ayala o Lidia San José pasasen por su cartera de representadas. Sin embargo, su crisis comienza en el 2016 cuando Macarena García decide abandonarla tiempo después de ganar el Goya a mejor actriz revelación por Blancanieves. La petición llega al correo de Paquita, pero se cuela en la carpeta spam donde permanece cinco días. Con esa premisa comienza la serie.
El origen
Por increíble que parezca, este personaje de ficción tiene publicada hasta una biografía titulada Superviviente de donde salen los datos anteriores. Según se cuenta ahí, fue en un concierto de Enrique Iglesias cuando pilló por banda a Isabel Preysler para comentarle que quería que Vargas Llosa se la escribiese. Después cayó en que, con su perfil, encajaba más Lucía Etxebarría, María Dueñas o Almudena Grandes. Finalmente, terminó por escribir sus propias memorias ella misma al ser rechazada.
Pero el verdadero inicio está en el 2015. Los Javis se juntaron con sus amigos para comer un cocido en casa. Entre risas, en una conversación se preguntaron cómo sería su nombre de travesti. Fue así como nació el personaje. «Yo dije: “Me llamo Francisco Javier y mi madre se apellida Salas... Francisco Salas... ¡Paquita Salas!”», le desveló Javi Calvo a Jesús Calleja en su programa. «Nos gustó tanto que pensamos que más que de travesti era nombre de representante, de señora con fuerza», añadió. Coincidió que en esa mesa estaba Brays Efe, el que posteriormente fue el encargado de meterse en su piel y darle vida. Subieron un vídeo de 15 segundos a Instagram del actor interpretando de broma el papel y acabó con Flooxer y Netflix apostando por convertirla en una sitcom manteniendo su esencia de falso documental.
Como todo, para ellos, el origen está dentro de un chiste que supieron estirar. «La serie y el personaje habla de nuestra realidad y de lo que vemos a nuestro alrededor. Es un homenaje a una profesión a veces muy ingrata», comentaron Los Javis en una entrevista. Todo era tan casero que hasta gran parte de la ropa que le pusieron era de la abuela fallecida de Calvo. «Hicimos algo por amor al arte. En la primera temporada no teníamos ni catering. La madre de uno de Los Javis nos traía tortilla de patata y nuestros menús se basaban en comida del chino», contó la actriz Lidia San José, que también participa en la ficción haciendo de representada y siendo habitualmente llamada «la niña de ¡Ala... Dina!». «Paquita habla de ese tipo de mujeres de cierta generación que se han tenido que reinventar muchas veces, que han sido muy esclavas de su imagen y que han estado expuestas a las opiniones de los demás, pero que tuvieron agallas para ser ellas mismas», añadió, por su parte, Brays Efe.
De los personajes a los cameos
Todo protagonista necesita de sus aliados para conseguir sus objetivos. Aquí es donde entran los personajes más queridos de la serie. Por un lado está Magüi, su asistente —interpretada por Belén Cuesta—, y, por el otro, Noemí Argüelles, una comercial e intento de community manager «de la vida» —interpretada por Yolanda Ramos—. La primera es la sombra de Paquita, apaga todos los fuegos que va plantando la representante y, la segunda, entra para ayudarla a ponerse al día con las tecnologías. Las citas que ambas pronunciaron en la serie traspasaron el concepto de meme. De hecho, Yolanda Ramos llegó a confesar que muchas de sus frases eran improvisadas.
Paquita Salas es el lugar donde distintos mundos que no tienen nada que ver pueden colapsar. Belinda Washington, Úrsula Corberó, Boris Izaguirre... «En un mismo capítulo conviven Irene Escolar y Terelu Campos. Esto es una cosa que como creador tengo la oportunidad de hacer. Es un compromiso con la fantasía también», admitía Javi Calvo. El mayor ejemplo de la fusión de distintos personajes ocurre en una de las escenas más virales de la serie, en la que Magüi grita «¡Pastillote!», mientras perrea en una discoteca al ritmo de Baila morena rodeada de gente tan dispar como Mario Vaquerizo, Ágatha Ruiz de la Prada, Pelayo Díaz y extriunfitos como Alba Reche, Miki Núñez o María Escarmiento. «En el capítulo de la fiesta sí se prestó a que dijésemos: “Venga, todos los amigos que quieran salir que salgan”. Pero, en general, somos muy respetuosos con el guion y la historia manda. Hay mucha gente que se nos acerca y que nos dice que le gustaría salir, pero casi todos parten de la escritura. No se trata de hacer una serie que sea un contenedor de cameos», reveló Javi Ambrossi. Pero además de que viejas glorias se paseasen por PS Management, la serie fue una buena cantera de actores. «Paquita es una fuente de nuevos talentos. Ahora los conocemos, pero Brays Efe no lo era», confesaron ambos.
La cultura pop y Paquita
Los guiones de la serie siempre estuvieron plagados de referencias a producciones audiovisuales y a momentos de la historia de la televisión, tanto actual como de la época dorada de los años noventa, cuando comenzaron a aparecer las cadenas privadas. Compañeros, Al salir de clase, Un paso adelante... «No al corto de mierda. Tú de Acacias para arriba», era una de las frases más recurrentes de Paquita. «Nos encanta la cultura pop de nuestro país. Con ella hemos crecido y, sobre ella, escribimos», le confesó Javi Calvo a Julia Otero en su programa.
Por eso, los creadores supieron mover al personaje por los distintos decorados de las ficciones y crear para la representante tramas paralelas a la principal, desde colarla en las oficinas de Netflix, en la boda de Belén Esteban o en un junket de prensa —evento promocional de una serie— de La casa de las flores. Otro de los múltiples ejemplos se produce en uno de los capítulos cuanto Paquita le consigue un papel a Lidia San José en El secreto de Puente Viejo y acude con ella al rodaje mimetizándose con la escenografía y dejando en la memoria del público la frase que la actriz tenía que repetir constantemente. «Ya me barruntaba yo lo que aconteció en Otero...», decía. La novela diaria que se emitía en Antena 3 fue un gran filón para el guion, lo mismo que ocurrió con Amar es para siempre, que se mencionaba constantemente como una de las metas de cualquier profesional dedicado a la interpretación que quisiera conseguir un empleo estable, acabando así con el prejuicio de los que trabajan en una serie de sobremesa. Además, con Médico de familia se las ingeniaron para realizar un spot publicitario de la segunda temporada de la serie en el que la tía Alicia —Lydia Bosch— le contaba un cuento al pequeño de la casa sobre «el hada de Navarrete».
Por otro lado, en el 2017, los españoles permanecíamos pegados al televisor para seguir Operación Triunfo. Muchos habíamos votado por Alfred y Amaia para que nos representasen en Eurovisión con Tú canción —aunque después nos hubiésemos arrepentido—. Los creadores guionizaron contenido para YouTube en el que Paquita se iba con ellos hasta Lisboa, donde se celebraba el certamen ese año. «¿Qué pasa si me equivoco?», preguntaba Alfred antes de salir. «No pasa nada, tú tira para adelante como hicieron Toñi y Encarna. Hacedme caso que yo de esto sé», respondía la representante. En el vídeo, múltiples alusiones a momentos icónicos vividos en el Festival de la Canción: Ruth Lorenzo con su pelo mojado interpretando Dancing in the Rain en el 2014, el resbalón de Barei o la que lio Geno de corista cuando acompañó a Rosa López. «Barei estaba ensayando la canción en mi despacho, se resbaló y le dije que lo metiese. ¿Os creéis que el giro a destiempo de Geno fue un error? ¡Campaña de márketing!», afirmaba. «Pues entonces salgo descalza», concluía Amaia. «No. Tú, te llamas Amaia, tú no puedes salir descalza. Vamos, ¡por encima de mi cadáver!», sentenciaba Paquita mientras se persignaba. Y es que eso ya lo había hecho la otra Amaya al representarnos en 1983 con su Quién maneja mi barca, saliendo sin zapatos al escenario y haciendo que España se llevase un total de 0 puntos.
¿Pero qué tiene Paquita para unir a boomers y zetas? Pues que mientras los padres pueden explicarles a sus hijos quién era Emilio Aragón, los hijos pueden darles lecciones a los padres de lo que significan términos como haters, hashtags o followers. «La gente conecta con ella porque es muy universal», confesó Javi Ambrossi. ¡Larga vida a Paquita!