El viaje de despedida de pareja de Marga y Toni: «Separados hicimos con nuestra hija un viaje juntos a Tavira. Siempre seremos una familia»

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Toni y Marga en una imagen del verano pasado en el Delta del Ebro.
Toni y Marga en una imagen del verano pasado en el Delta del Ebro.

Marga y Toni pusieron fin a 11 años de pareja haciendo con su hija el viaje a Portugal con el que llevaban varios años soñando. Fue doloroso y «precioso a la vez», dicen, un «rito de paso hacia otro molde familiar»

08 sep 2026 . Actualizado a las 12:08 h.

Dejar de ser pareja no siempre es un punto final. Marga y Toni han dejado de ser pareja este año, pero sienten que no dejarán de ser nunca una familia. Y esa certeza se debe en parte a ser padres de una niña de 5 años, Júlia, con la que se preparan para una nueva realidad con dos hogares, el de Toni y el de Marga, que empieza a cobrar forma con el inicio de este curso escolar. «Separarnos y seguir siendo familia ha sido algo orgánico. Y la clave es el cariño que hay entre nosotros. Nunca nos hemos faltado al respeto», cuenta Marga sobre la evolución de una historia que nació hace once años en un restaurante de postín de Barcelona.

Les unió la pasión por el trabajo y el fuego lento de irse conociendo día a día, plato a plato. Con el tiempo, Marga y Toni han tomado la decisión de separarse «antes de estropear el vínculo» que han trabajado durante esos once años de ser tándem profesional y de organizarse en la paternidad como un equipo.

«En el momento en que nos dimos cuenta de que dejaba de funcionar la pareja, hubo mucha sinceridad», asegura Marga, que subraya la honestidad como uno de los valores que siempre han definido su relación. Esa sinceridad previno malentendidos y que «se crease mal ambiente».

Ser pareja fue para ellos no una flecha de Cupido, sino una elección muy consciente. Construyeron la relación poco a poco, como están llevando a cabo el proceso de separación. «La decisión de ser papás también fue en nuestro caso algo consciente, con mucho trabajo personal detrás», cuenta Marga, que tuvo que lidiar con circunstancias difíciles antes de tener a Júlia.

Marga y Toni empezaron como amigos. Se conocieron en el trabajo, como compañeros en un restaurante «importante de Barcelona». Los dos estaban muy volcados profesionalmente y fue esa pasión por lo que hacían lo que los acabó acercando en lo personal. «Los dos estábamos felices de trabajar allí. Nos conocimos poco a poco y así fue como nos enamoramos, poco a poco. Recuerdo bien esa sensación de ir conociendo cada día a la persona e irte enamorando: primero compañeros de trabajo, después una amistad y entonces empiezas a sentir lo mucho que te gusta...», recuerda Marga.

Marga y Toni mantuvieron su relación un año en la distancia, él en Barcelona y ella en la Costa Brava por motivos laborales, acariciando ya el sueño de tener hijos. «Pasado un tiempo, pensamos en intentar cumplir ese sueño de construir una familia», ya los dos instalados en Barcelona.

La llegada de su hija, Júlia, fue un acontecimiento, la ilusión de volver a verlo todo como si fuera la primera vez. «Cuando nació sentí que me entregaba por completo a la vida», dice su madre, que vivió «un parto largo y espectacular, muchos partos en uno» en compañía de su pareja, que estuvo en todo momento con su mujer y su hija.

El posparto sí lo vivieron de manera diferente, y en esos primeros años de vida de Júlia empezaron a pensar que veían el futuro de manera distinta.

En el ejercicio de malabares que es conciliar la vida laboral con la familiar fueron organizando los dos como pareja sus Tetris de vacaciones. Antes de tomar la decisión de separarse habían previsto un viaje a Tavira, en la costa del Algarve, en Portugal, para pasar «una semana los tres juntos» compartiendo la magia del lugar con otros familiares.

Hacía años que Marga y Toni querían hacer ese viaje con su hija. «Lo esperábamos con ilusión. Para cuando llegaron las fechas, habíamos tomado la decisión de separarnos», cuentan.

Claro que tuvieron dudas. ¿Cancelar el viaje pendiente o seguir adelante? «Decidimos tirar el viaje hacia delante a modo de despedida. Como dicen en Creada [equipo de terapeutas expertos en separaciones conscientes], nosotros siempre seremos una familia, lo que estamos cambiando es el molde para construir uno idóneo para los tres, por eso quisimos cerrar esta etapa de nuestra familia con amor, respeto, alegría y agradecimiento», dice Marga.

«Decidimos separarnos cuando vimos que la pareja dejaba de funcionar, queremos que nuestra hija vea que hay amor aunque no estemos juntos»

Irse de vacaciones con un ex es algo cada vez más habitual en esas relaciones en que los miembros de la pareja tienen hijos y no ven ese final de pareja como «una guerra», sino como un paso hacia otra forma de ser familia, advierte la terapeuta Gestalt Rocío de la Chica, cofundadora de Creada, que ha formado con su pareja y socio una familia enlazada con cuatro niños, dos hijos de ella y dos de él.

«FUE MUY SIMBÓLICO»

«Cuando no hay claridad ni un nuevo orden establecido en la familia, es fácil que irnos de vacaciones juntos nos despierte dudas o las agrande. Si una de las partes no desea la separación, y otra, en cambio, lo tiene muy claro, irse de vacaciones juntos puede hacer que el que no desea separarse alimente una esperanza y un anhelo de algo que no va a suceder», previene Rocío, que añade que, en cambio, si estos pasos en la separación de la pareja «se hacen con orden y con claridad, y están todas las cartas boca arriba, irse de vacaciones juntos puede ser un gran beneficio». «Un rito de paso» puede suponer este tipo de viaje hacia otro molde en la familia para «cada vez más padres y madres que pasan por la separación sin querer que los hijos vean la separación como la necesidad de elegir entre papá y mamá», explica la psicóloga.

Como rito de paso han vivido su viaje a Tavira Marga, Toni y Júlia. Sentían desde hace varios veranos que lo tenían «pendiente». «Este año era simbólico, porque justo acababa de nacer el primito de Júlia, así que dijimos: ‘‘Este verano sí o sí. Lo tenemos que priorizar porque queremos estar con ellos’’», detalla Marga. Barajaron antes distintas posibilidades, como que fueran solo Toni con su madre y con Júlia.

Como estaban hechos a viajar juntos visitando a la familia, Marga y Toni pensaron que ese viaje no sería tan duro. «Y fue precioso». Pero a la vez «sobre el terreno te das cuenta de que duele», admite Marga. «Todos pudimos disfrutar de nuestros familiares y del lugar, y ver lo afortunados que somos. Al mismo tiempo, fue doloroso porque por dentro los duelos que estaban sucediendo estaban muy tiernos aún y el dolor muy vivo. En mi caso, había momentos en que podía sentirme profundamente agradecida y a la vez no poder contener las lágrimas al pensar que aquello tan bonito, quizás no se repetiría, o no con tanta facilidad», se abre Marga. Hecho el viaje, sienten que ha merecido la pena. Y, para Marga, ha despejado las dudas y la ha hecho reafirmarse en su decisión de separarse de Toni. «El remolino de emociones», matiza, no te lo evita nadie. «No dejas de ver las cosas que te gustan de él, pero ves tu decisión como una inversión de futuro».

Júlia vivió el viaje a Tavira con normalidad. «Aún no habíamos decidido ‘‘cuando estás con mamá estás solo con mamá, y con papá con papá’’; eso vino después. Es ahora, a la vuelta, antes de empezar el colegio, cuando está viviendo el no estar los tres juntos, como antes. Los encuentros de los tres son puntuales», explica Marga, que ahora se aplica junto a Toni en construir esa nueva realidad de ser una familia con dos casas. Saben los dos que es un reto, que la separación no es un camino de rosas. «Valoramos que hasta el momento Júlia ha podido disfrutar de una familia de tres unida, que nos queremos. Pero también nos parece un regalo que ella podrá entender poco a poco, con el tiempo, que hay amor entre nosotros aunque estemos separados. Que aunque su padre y su madre no estén juntos, seguimos siendo una familia. Eso no lo puedes cambiar, eso no se cambia. Júlia podrá entender las dos cosas, pensamos», considera Marga, que confía en que ese viaje simbólico que hicieron este verano a Tavira no sea el único, que sigan otros que les den la oportunidad de disfrutar los tres juntos como lo que son y lo que quieren seguir siendo tras la separación, una familia. De una manera distinta.