Christian Gálvez adapta «El rosco» en Los Ángeles y presenta novela en Galicia: «Los milagros existen. Mi cambio fue ver cómo vive mi mujer»

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El presentador y escritor Christian Gálvez.
El presentador y escritor Christian Gálvez.

Vuelve para adaptar «El rosco» a la tele en EE.UU. y presenta novela sobre Jesús de Nazaret. De Galicia, que es su segunda casa, se queda con todo este «marido y padre feliz» que lleva tatuado en la piel el lema «Pasiño a pasiño». Eso sí, no se baña nunca en el Atlántico...

30 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Pasiño a pasiño hace camino el presentador más longevo de Pasapalabra (3.500 programas en 12 años), un todoterreno de la comunicación, apasionado y gran divulgador de Leonardo da Vinci, que invita a viajar de vuelta al Jerusalén del siglo I en He vencido al mundo.

Tras cruzar el Atlántico para embarcarse en un nuevo proyecto, Christian Gálvez (Móstoles, 19 de mayo de 1980) confiesa que a este lado del Atlántico siempre encuentra un lugar para quedarse. El presentador que se define, sobre todo, como «un marido y un padre feliz» confirma que lo han elegido para adaptar El rosco en Los Ángeles. «El programa es Run the Ring, que se traduce como ‘completa el rosco'. Y la versión hispana se puede denominar El rosco, pues ellos son los propietarios de los derechos de propiedad intelectual en todo el mundo», afirma Christian Gálvez, al hilo de la sentencia del Supremo que obligó a Atresmedia a dejar de emitir el programa.

—Enamorado de Galicia y de sus veranos. ¿A qué debe esta pasión?

—¡Lo que me hace enamorarme de Galicia es mi mujer! Es verdad que durante muchísimo tiempo Galicia me llamaba la atención. Yo había estudiado en Escocia y como tienen las mismas raíces celtas despertaba mi interés. La gaita, el clima. Pero, más allá de una firma de libros, en Vigo y A Coruña, que fue un «firmo y me voy», no había tenido la oportunidad de conocer. En la pandemia surgió la ocasión. Montamos una productora con Mediaset y me dio de la oportunidad de hacer un programa sobre patrimonios de la humanidad, y el primer capítulo fue en Santiago de Compostela. Conocí una Compostela absolutamente vacía. Me encontré un Santiago que me daba la oportunidad de visitarlo y conocerlo yo solo, pero por otro lado no tenía nadie con quien compartirlo... Al final, las ciudades las hacen las personas. Y en aquel Santiago no había personas, así que tuvo cierto toque agridulce aquella visita.

—¿Ser el marido de la gallega de pro Patricia Pardo cambió ese toque?

—Cuando conocí a Patricia y volví a Galicia me enamoré absolutamente de todo. Superó las expectativas. Y fíjate que a mí no me gusta ni el marisco ni bañarme en el mar. Y aun así Galicia es mi segunda casa. El marisco no lo necesito. La verdura, las hortalizas, la carne, los quesos y los cocidos de Galicia me hacen estar más que servido. Y en cuanto a bañarme en el mar, me da miedo, pero puedo pasear por la orilla, que es brutal, pero es verdad que hace un frío...

—Los veranos en este lado del Atlántico ya no son lo que eran.

—Escucha, el año pasado en la ría de Arousa (la familia de Patricia es de Rianxo) ni se metió mi mujer; estaba de fría el agua que dolía la piel. Y el año anterior en la ría de Betanzos lo mismo. Para algunos el Mediterráneo está caliente, pero yo soy más de mar que de océano.

—«He vencido al mundo» es tu quinta novela, historia de ficción sobre Jesús de Nazaret. ¿Qué te ha llevado a volver sobre esta figura con una visión que despertará polémica?

—El hecho de aproximarse a la figura de Jesús de Nazaret siempre es controvertido. Porque hay personas que creen saber mucho, pero no han leído las Escrituras. No es una crítica; hablo de la expectativa que tiene cada uno.

—La visión de Judas es muy particular, en esta novela se empatiza con él.

—Judas tiene dos finales. ¿Cómo muere Judas? En la psicología de masas, ahorcado. Según el Evangelio de Mateo, muere ahorcado. Lucas en Hechos de los Apóstoles lo que nos cuenta es que se despeñó, un final completamente diferente y además incompatible. Para mí, en mis novelas (Te he llamado por tu nombre, He vencido al mundo y la tercera, que saldrá el año que viene) tomo como base a Lucas. Es el único evangelista que no habla solo del principio de Jesús de Nazaret, sino también del principio de la Iglesia. Me quedo con la versión de Lucas sobre el final de Judas. Si uno se pone a bucear en todo lo que tiene que ver con el judaísmo, lo que viene en la Biblia de por qué perdonar setenta veces siete, todo esa simbología hay que estar versado para saber qué quieren decir. El hecho decir que Judas traiciona a Jesús «porque se le mete el diablo dentro» puede dar cabida a un montón de interpretaciones. Yo en esta novela de lo que trato es de darle una nueva pátina a Judas, pero sobre todo señalar al resto. ¿El gran traidor es Judas?, ¿y los demás? Jesús necesitaba a Judas. ¿Quién traiciona y quién no? No recuerdo a Pedro como a Juan y las mujeres defendiéndole ante la cruz hasta el último segundo. Para mí se trata de democratizar la culpa y el perdón de Jesús para todos ellos.

—El sacrificio, el perdón y asumir el deber de un destino resumen esta novela.

—Se resume todo en una palabra: amor.

—Te discutirán esa visión del amor...

—Claro, una sociedad que no ama, como la nuestra. «Ama y haz lo que quieras», porque, si amas, lo harás todo por amor. ¿Aquí tenemos escucha proactiva? No. ¿Misericordia? Algunos... ¿Sabemos perdonar?, ¿y pedir perdón? Algunos... Todo se resume en amor. Cuando decides dejar de hacer ciertas cosas para entregarte en cuerpo y alma a quien amas, claro que hay sacrificio, pero es voluntario y lo saboreas como nada.

 «A mí me van los revolucionarios. Jesús, Leonardo... Los dos comparten espíritu de ver más allá»

—Hay discusión en torno al nacimiento de Jesús. ¿Cuál es, para ti, la tesis más razonable para situarlo?

—Herodes muere en el -4. Por calendarios lunares, es complicado que Jesús muriera en el 33, porque hablaríamos de un Jesús en su cuarentena. Yo me quedo con la tesis de Antonio Piñero, con el -6 o el -5, y con que Jesús habría muerto en el 30. De la misma manera que, si Jesús nació en Belén, es probable que no naciera el 25 de diciembre, sino en verano. 

—¿A quién te diriges con estas novelas, al creyente o al escéptico?

—La ambición es llegar a todo lector, pero es verdad que en la primera novela me preguntaban: «¿Lo haces por evangelizar?». «No, hombre, por entretener». Y ya entretener sería un milagro, pero ahora va un paso más allá. No es lo mismo leer la Biblia con 20 que con 30 que con 50. Creo que es bueno que la gente frene un poco y piense en la trascendencia.

—Esta es una historia sobre el amor de las madres. María es clave.

—María es la prota, ¿no? Ella da los dos síes más importantes de la humanidad: el primero es sí, hágase en mí tu voluntad (doy permiso para que me hagas engendrar este niño) y el segundo es sí, voy a creer en tu destino, y acompañarte significa ver cómo te escupen, cómo te humillan, cómo te lastiman, cómo te crucifican y cómo te matan. Como madre yo decido acompañarte hasta el final. Yo con María quiero contar a la mamá.

—¿Es el destino de las grandes figuras ser contrarias a su tiempo?

—No, tiene más que ver con abrir los ojos cuando los demás están dormidos. A mí me van los revolucionarios. Jesús, Leonardo... Los dos comparten espíritu de ver más allá e intentar que los demás vean más allá. Con Leonardo hablamos de dar palabra a la polimatía. ¡Que aquí cualquiera que intente hacer dos o tres cosas a la vez lo crucifican otros sanedrines! Pero Jesús y Leonardo son diferentes. Jesús no tenía ese punto de frustración de Leonardo, que era hijo ilegítimo, no pudo estudiar y lo guardaba todo para él hasta que estuviera perfecto. Lo que los dos terminan compartiendo es el aura, ¡ahora que está tan de moda!

—No sonríe «La Gioconda», ¿no?

—¡Yo le dediqué solo a la Gioconda (Gioconda descodificada) un libro de 600 páginas! No, para mí no tiene una sonrisa de Duchenne. Es una hemisonrisa lateral, de cortesía. Como si te hacen una foto y no te pilla en buen momento... Y sonríes tímidamente.

«Yo llevaba mucho tiempo enfadado con Dios. Conocer a Paty me hizo hacer las paces con él, y viaje que hicimos a Jerusalén cumplió uno de los mayores propósitos de mi vida»

—¿Qué tiene que ver tu viaje de cumpleaños a Jerusalén con tus novelas?

—Todo. Yo llevaba mucho tiempo enfadado con Dios. Conocer a Paty me hizo hacer las paces con él, y el de ir a Jerusalén, uno de los mayores propósitos de mi vida. Y luego... si uno está atento se da cuenta de que los milagros existen. No me refiero a convertir el agua en vino, en un mencía. Me refiero a otro tipo de milagros. Si me preguntan: «¿Crees en Dios?». Digo: «No. Tengo la certeza de que existe».

—¿Fue un cambió de la noche a la mañana?

—No. El cambio fue progresivo, a raíz de ver cómo vive mi mujer. Pero la certeza llegó, sí, de la noche a la mañana, un día.

—¿Un milagro?

—Es algo que no le he contado a nadie.

—¿Qué tal la experiencia de volver a ser «el chico del rosco» en la versión adaptada en EE.UU.?

—Brutal. Ha sido heavy hacerlo en inglés, pero se hizo. ¡Hice 3.500 programas! En español salió solo. Muy guay.

 —¿Qué hay del «pasiño a pasiño» que te identifica en tu cuenta de Instagram?

—Pasiño a pasiño faise o camiño! Lo llevo tatuado en galego.