Natalia Calvo, la gallega que ganó el concurso de Vogue Italia para exponer en la Semana de la Moda de Milán

ANDREA GARCÍA / S.F.

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Natalia Calvo
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La joven coruñesa que aprendió a coser sola, consolida el inicio de su carrera tras firmar una de las piezas estrella del 90.º aniversario del Istituto Marangoni para «Vogue Italia». «Fue un sueño cumplido».

12 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El camino de Natalia Calvo (A Coruña, 2004) no ha sido convencional. Lo que comenzó como un pasatiempo autodidacta, mientras terminaba bachillerato y buscaba su camino, se transformó en una prometedora carrera en el diseño de moda tras su paso por el Istituto Marangoni y una colaboración de alto nivel con Vogue Italia. Hoy, de vuelta en Galicia, la joven diseñadora busca su hueco en el mundillo entre la dirección de arte y la construcción de una marca personal con sello propio.

El giro llegó en plena cuarentena, mientras acababa sus estudios y dudaba sobre qué rumbo tomar en su carrera profesional. Decidió sacar la máquina de coser que le habían regalado sus padres hacía años y aprendió a utilizarla viendo tutoriales. Desde ese momento supo que quería estudiar diseño de moda. La elección de destino y centro fue casi por casualidad. Aunque inicialmente quería ir a Londres, las complicaciones del brexit cambiaron sus planes. Buscando opciones entre distintas academias de moda, le llamó la atención el Istituto Marangoni de Milán por la oportunidad de vivir una experiencia inmersa en una de las capitales globales del sector. Para entrar, superó un proceso de selección que exigía un porfolio creativo con seis propuestas, un examen teórico y una entrevista personal.

La carrera le ha parecido exigente y muy centrada en la práctica. El plan de estudios se basaba en trabajar durante todo el año en la colección final para el examen. «Fue muy dura porque había mucho trabajo manual y exigía mucha fuerza mental. Entré no siendo de las mejores, pero aprendí mucho por el camino», señala la diseñadora. Durante el último curso, en el ambiente ya se notaba la competitividad real, los estudiantes luchaban por ser seleccionados para el desfile de la universidad. A nivel personal, la carrera le sirvió para cambiar de mentalidad: «Aprendí a no buscar el perfeccionismo, porque era algo que yo siempre buscaba y me di cuenta de que no era siempre la mejor opción, ya que llevaba a muchos bloqueos artísticos; aprendí a creer más en mí y en mi visión». Antes de que llegara Vogue, tuvo una primera prueba importante al ser preseleccionada en el concurso de mentoría de Ib Kamara, director creativo de Off-White. En esa ocasión mantuvo una entrevista personal con él para exponerle sus ideas y se quedó a las puertas de la final.

Esa experiencia le sirvió de impulso para presentarse después al concurso que la universidad lanzó junto a Vogue Italia por el 90.º aniversario del Istituto. Tras revisar los archivos de la revista, presentó tres propuestas y fue seleccionada para elaborar el diseño de la década 2005-2015. Su proyecto, con apoyo de mentores de la universidad, fue un vestido negro con movimiento y volúmenes redondos con el que buscaba expresar «esa fuerza y esa oscuridad» encontradas en los archivos. La prenda se presentó en la exhibición durante la Semana de la Moda de Milán tras reuniones con los directivos de Vogue y de la universidad.

De regreso en A Coruña, Calvo se centra actualmente en desarrollar sus proyectos personales, uno de ellos es la sesión de fotos de su colección de fin de grado y la construcción de su marca personal. A la vez, se está formando de manera autodidacta en fotografía y dirección de arte para completar su porfolio. Consciente de que el mercado de la moda es competitivo y exige cada vez más a los principiantes, su meta pasa por ganar experiencia en la industria para, en el futuro, aplicar sus conocimientos y crear un proyecto propio dentro del sector.