Una gallega con nombre de eclipse: «Foi meu padriño quen me puxo Eclíptica Órbita, coido que non hai outra»

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Carmela Queijeiro

Eclíptica nació con un eclipse en el nombre. Esta rianxeira, pionera en el papel de las mujeres en los grupos de música tradicional, se llama como la línea del cielo en la que se producen estos fenómenos

08 ago 2026 . Actualizado a las 20:07 h.

Seguro que cualquiera que lea estas líneas sobre Eclíptica Órbita (Rianxo, 1936) —sí, han leído bien, así es como se llama la protagonista de este reportaje— ha bailado en alguna fiesta los temas que compuso con su marido, José Romero, y el histórico grupo Os Rosales. Hagan la prueba y busquen en YouTube A camposa: «A versión que fixo Son de Seu é unha marabilla», sostiene Eclíptica. José se fue hace unos años, pero ella lo tiene muy presente. Ahora, cuando mira al cielo, además de acordarse de su nombre, también piensa en su José, con el que compartió 70 años de aventuras. Eclíptica es toda una personalidad en Rianxo. El Concello la incluyó en noviembre del 2025 en su lista de Fillos Predilectos, y artistas como Yoseba MP le han dedicado un mural. «Noutro que fixeron no colexio estou eu con Rosalía de Castro, con Maruxa Díaz e con máis mulleres», dice orgullosa Eclíptica.

Fue una pionera en el ámbito cultural y musical de Galicia, «fun unha das primeiras mulleres, senón a primeira, en formar parte dun grupo profesional masculino, no ano 1962». Y también sigue siendo única por su nombre. «Órbita pode haber algunha, pero Eclíptica Órbita coido que non», admite.

El culpable de este nombre tan astronómico y original fue su padrino, José Matías, que era guarda forestal y un apasionado de las estrellas. «Aquí, naqueles anos, era o padriño o que ía inscribirche o nome. Meus pais non sabían nada. Meu padriño estivo algo enfadado un tempo, porque desde pequena me chamaron Maruxa. Tardou en facerme o regalo de Pascua. Na súa casa sempre había moitos libros; gustáballe moito ler e a historia», recuerda Maruxa, como la siguen conociendo sus vecinos en Asados y como siempre la llamaron en casa.

«Descubrín o meu nome xa sendo unha mociña, cando compramos a Mobilette para ir traballar a unha fábrica de conservas. Tiña que facer o carné e foi aí cando me dixeron que o meu nome non era María, senón Eclíptica Órbita. Non o cría: Eclíptica Órbita?», ríe al recordar aquel momento. El cura, continúa, le puso María antes de Eclíptica para bautizarla. «Só aí, na Igrexa, é onde consta María. É verdade que ao comezo mirei de cambiar o nome e ata fun ao rexistro a Padrón. Dixeron que tiña que mirar de falar cun avogado, que sería un proceso longo, e dixen que non. E menos mal! Creo que o meu nome é único no mundo!», exclama.

En el hospital, en sus actuaciones en Luar o en las que hizo a lo largo del mundo —con Os Rosales realizaron giras por Bruselas, Suiza, Portugal y toda la Península—, le pedían el documento de identidad para asegurarse de que eran reales sus datos. «Non mo crían, tiña que ensinar o DNI», afirma. «Amancio Prada estivo aquí tocando unha vez na nosa casa co grupo, para unha gravación, e fíxolle moita graza», indica.

En Rianxo todos la conocen como Maruxa, pero como consta en su DNI, ella es Eclíptica Órbita. El culpable de que porte un nombre tan genuino fue su padrino. Él era guarda forestal y en 1936 la persona a la que sus padres confiaron la responsabilidad de inscribir a su ahijada
En Rianxo todos la conocen como Maruxa, pero como consta en su DNI, ella es Eclíptica Órbita. El culpable de que porte un nombre tan genuino fue su padrino. Él era guarda forestal y en 1936 la persona a la que sus padres confiaron la responsabilidad de inscribir a su ahijada CARMELA QUEIJEIRO

CONEXIÓN CON EL ECLIPSE

Cuando estamos a punto de vivir un acontecimiento histórico, el del eclipse total de Sol este 12 de agosto, Maruxa, como era de esperar, está preparada y tiene en casa las gafas protectoras para verlo. A sus 90 años, este es el primero total de Sol que podrá contemplar. Un fenómeno para el que estaba destinada con su nombre.

«La eclíptica es la línea imaginaria por la que, aparentemente, visto desde la superficie de la Tierra, el Sol va recorriendo el cielo a lo largo del año. Como la Tierra da una vuelta alrededor del Sol cada año, desde nuestro punto de vista parece que es el Sol el que da una vuelta alrededor del cielo. Esa línea que va trazando en su movimiento aparente es lo que llamamos eclíptica», explica el astrofísico y divulgador Borja Tosar.

Entonces, continúa Tosar, «la eclíptica es la línea donde se producen los eclipses. Para que haya un eclipse de Sol, el Sol y la Luna tienen que alinearse, y la Luna debe pasar por delante del Sol. Eso ocurre cuando ambos están alineados en la eclíptica. Los eclipses de Luna también están vinculados a ella».

Los dos últimos eclipses totales de Sol visibles desde Galicia fueron uno en 1912, muy escurridizo y que apenas se dejó ver en Valdeorras, y el de 1905, que pudo apreciarse en su esplendor en la mitad norte de la provincia de Lugo y el nordeste de A Coruña. Siendo un estudioso como era, es posible que el padrino de Eclíptica estuviese al tanto de aquellas noticias que contó la prensa de la época y que, desde Rianxo, pensase el nombre para su ahijada, nacida apenas unos meses antes del inicio de la Guerra Civil.

«El nombre de la eclíptica está relacionado con los eclipses. Eclipse procede del griego antiguo, del término ékleipsis, y hace referencia a una desaparición. La eclíptica recibe precisamente su nombre porque es la línea en la que se producen esas desapariciones del Sol o de la Luna durante los eclipses. Por eso, el nombre Eclíptica tiene una relación especialmente bonita con un eclipse total de Sol», resalta el astrofísico Borja Tosar.

A Eclíptica le encanta escuchar todas estas explicaciones en torno a su nombre. Con 90 años y medio, sigue aprendiendo cada día. «Miro para o ceo e penso: “Mira que chegaches lonxe sen apenas saír da casa”», dice ella.

Y, para que no haya confusiones, Tosar nos hace una aclaración: «Las órbitas son elípticas, no eclípticas. Son palabras que se parecen mucho, pero significan cosas diferentes», detalla. Por eso, aunque vayan juntos ambos términos en el nombre de Maruxa, no debemos confundirlos. «Una elipse es una figura geométrica, como un círculo achatado, y las órbitas de los planetas alrededor del Sol son elípticas. La eclíptica, como el nombre de Maruxa, remite a la línea del cielo en la que se producen los eclipses», apunta.

Eclíptica, en el centro, con sus compañeros de Os Rosales. En la izquierda de la foto, su marido, José Romero, compositor de una de las piezas más bailadas en las fiestas gallegas, «A camposa»
Eclíptica, en el centro, con sus compañeros de Os Rosales. En la izquierda de la foto, su marido, José Romero, compositor de una de las piezas más bailadas en las fiestas gallegas, «A camposa»

LIBROS Y HOMENAJES

Su padrino le puso un nombre genuino y Eclíptica se encargó de ser una mujer genuina, cuya trayectoria ha sido reconocida en libros y homenajes. «Gústame pensar que abrín camiño. Empecei no grupo Os Rosales por un accidente. Eles sempre ensaiaban na casa. Cando faltaba algún, collía o bombo e poñíame a tocar. ‘‘Que pena que non sexas un home!'', dicían. Un día, o irmán do meu marido fíxose dano nun palco e tiven que substituílo. Foi así como me unín ao grupo. Lembro nunha ocasión que alguén dixo desde o público: “Mirade, un gaiteiro vestido de muller”, ata que se acercou e me viu», recuerda.

«Estabamos prohibidas para todo», subraya. «Eu tocaba o bombo, a pandeireta, o pandeiro, as cunchas… Os Rosales fixemos un traballo moi grande defendendo a nosa cultura e abrindo camiño ás mulleres», defiende Maruxa. Su marido compuso «máis dun cento de pezas, todas rexistradas», y ella también escribió algún que otro verso. «Pezas que cantaban as mulleres e que eles non coñecían», remarca. Estos versos con los que nos despedimos los escribió Eclíptica pensando en su nombre. Dicen así: «Xa non hai farois / que todas son estreliñas / bendita sexa a nai / que as pariu tan bonitiñas».