Paola Catapano, jefa de comunicación del CERN y capitana del Lady Magellan: «Los protocolos con orcas no son válidos para Galicia, irte como un loco en el velero hacia la costa no es buena decisión en la costa norte ibérica»
YES
Una psiquiatra y escritora gallega será la médica a bordo en la tripulación de científicas que cruzarán el Atlántico a vela con Catapano en otoño
16 jul 2026 . Actualizado a las 20:57 h.Una médica, escritora y triatleta gallega se dispone a ver este año su nombre en la lista de las mujeres que han logrado cruzar el Atlántico a vela. Esta no será la primera tripulación en cruzar el Atlántico, pero sí la primera dotación íntegramente de mujeres en hacerlo e investigar con trabajo de campo, con pescadores, el comportamiento de la orca ibérica, que mantiene en alerta las costas gallegas. «Seis mujeres de tres generaciones cruzaremos el Atlántico en el Lady Magellan. Si los hombres tienen la fuerza física, las mujeres podemos hacerlo con fuerza mental», destaca a toda vela, en los preparativos de este reto, la capitana del barco, la prestigiosa periodista científica Paola Catapano, navegante desde los 12 años, participante en varias expediciones al Ártico y la Antártida, y directora de comunicaciones del CERN en Ginebra.
El perfil de estas aventureras por la «ciencia ciudadana» —que permite a cualquier persona participar en el medio aportando su conocimiento del entorno para tratar de mejorarlo— y su vena artística hacen de estas seis caminantes de los mares con la mirada en las estrellas un equipo pionero.
En la tripulación del Lady Magellan estudiará los efectos en la salud del insomnio (por las guardias nocturnas que harán en travesía) y tomará notas de las investigaciones la joven gallega María Quiroga (Lugo, 1992), psiquiatra máster en Salud Global que afrontó el duelo por la muerte de una amiga a pedal, recorriendo en bici el Camino del Norte. Este duelo sobre dos ruedas lo cuenta en la novela Perder o Norte, premio Illa Nova de Narrativa 2025.
Cumplidos los 17 años, María voló de casa a Gales por una beca de la Fundación Barrié que pidió sin contarle ni pizca a su madre... hasta que le dieron el sí y se fue a cursar el bachillerato al Reino Unido. Como «galega aventureira multifacética», María es una de estas seis «no profesionales de la vela» que saldrán de las islas Canarias el 22 de noviembre para el cruce del Atlántico a bordo del velero Lady Magellan, «de PolarQuest, asociación que inclúe diferentes barcos que se están movendo todo o tempo polo océano para recolleitar datos», explica sobre esta asociación que ha llevado, durante más de 25 años, a rincones remotos del Ártico y de la Antártida a varias expediciones de valientes.
La gallega nos pone en contacto con la capitana, Paola Catapano. La conocemos cuando empezó a poner a punto Magellan en abril. En Semana Santa, el velero, acogedor como un hogar, se disponía a «salir del invierno» en el puerto de A Coruña rumbo a Oporto, para navegar hacia Gibraltar.
Los ataques de las orcas ibéricas, que han llevado a elaborar un mapa de peligro para Galicia, centran una de sus investigaciones este 2026. Más que «ataques», las orcas tienen «interacciones» con los barcos y, según considera Paola, «son una especie de juego para ellas, que son muy inteligentes». Estos cetáceos causaron desde el 2020 daños a 700 barcos y siete naufragios, según GTOA (GT Orca Atlántica).
«Los protocolos de actuación si hay avistamiento de orcas son contradictorios y el que se aplica en el sur de España no es válido para el Norte. No tiene sentido, según Alfredo López, doctor en Biología, miembro de Cemma (Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños). Yo concuerdo con lo que dice. El protocolo general ante un avistamiento de orcas no es válido para la costa de Galicia, donde hay muchas rocas, obstáculos naturales, olas y cambios de mareas. Si te vas como un loco en el velero hacia la costa no es una buena decisión en Galicia ni en toda la costa norte ibérica. Segundo, el motor de un barco puede ser de 8 nudos; una orca puede ir a 30 o 40. Tercero, las orcas son superdepredadores. Si empiezas una competición con ellas, querrán competir y así comienza el comportamiento agresivo. Son más poderosas que nosotros», avisa Paola, que divide su año en seis meses en tierra y seis en el mar. Según la capitana, «la presencia de orcas es el segundo parámetro de riesgo de la navegación. El primero, las mareas».
«FOI SERINDIPIA!»
«Eu cheguei a Paola de maneira un pouco serindipia!, así como pasan as cousas na vida —cuenta María—. Unha das miñas amigas, coa que fago vela e bici, Elena, traballaba con Paola e cando lle falou deste proxecto Elena díxolle: ‘‘Tes que coñecer a miña amiga’’. E foi coñecernos e comezamos xa a navegar xuntas, e a preparar toda esta viaxe dende Gran Canaria a Santa Lucía, pequena illa no Caribe».
«A intendencia doméstica é importante —considera María—. Tes que ir ben preparada para o que sexa: comida seca, enlatada, cunha dose medida de proteínas e vitaminas para cada unha. E o máis importante é a auga, levamos desalinizadora pero hai que levar auga suficiente para preparar a comida e o café».
Junto a Paola Catapano y María Quiroga cruzarán en otoño el Atlántico en el Lady Magellan otras cuatro mujeres: la abogada internacional Helen Morris, defensora de refugiados que trabajó en campos de Siria, Líbano, Paquistán, Sudán y Zambia; navegó tres océanos y dos etapas de la regata Clipper Round the World. Otra integrante del Lady Magellan es la física Elena Gazzarrini, máster en Física que colaboró tres años con el CERN y es curadora de contenidos para exposiciones científicas y máster en Diseño de Medios, además de escaladora de paredes de montaña. Completan el equipo Meganne Christian, doctora en Química industrial, miembro del cuerpo de astronautas en reserva de la ESA y gerente sénior de exploración comercial en la Agencia Espacial del Reino Unido, y la ingeniera Flora Laidlow, que es a sus 21 años la benjamina de la tripulación. Flora justo acaba de graduarse en la Universidad de Southampton en Ingeniería Mecánica. Navegante apasionada, pasó un año «corriendo» por el Caribe antes de navegar el Atlántico desde Antigua a Guernsey a los 18 años, y en su tiempo libre es jugadora de hockey. «Estoy entusiasmada con llevar la ciencia a bordo. Desarrollé un sensor de alcalinidad oceánica como proyecto de fin de carrera, así que será genial ver sensores similares en la práctica y cómo se relacionan con mi proyecto», dice Flora.
Todas se hacen a la mar porque han sentido «a chamada da aventura» y el impulso de afrontar «un gran reto físico e mental», que se hace más especial, coinciden todas, según la médica gallega de a bordo, al ser todas mujeres.
«Si se acerca una orca a mi velero, voy a documentarlo lo máximo posible y no me pondré en competición con ella. Es importante ver dónde pone la cabeza la orca, si a la derecha o a la izquierda, porque en función de eso indica intención de atacar o solo curiosidad», comenta Paola Catapano, que subraya que el mayor objetivo de la tripulación de aventureras que lidera no es el estudio de las orcas, sino «el cruce del Atlántico a vela en una tripulación solo de mujeres».
Varias líneas de trabajo las guían. Uno es el estudio de la foca monje en Canarias. El 22 de noviembre comenzará en las islas la regata en la que tomarán muestras de agua marina para «medir la calidad, temperatura y pH del agua marina» como parte de un proyecto europeo de la a Plataforma Europea de Ciencia Ciudadana. «Y haremos un experimento científico del CERN para medir la radiación cósmica en toda la travesía del Atlántico. Son partículas cargadas de energía que llegan del espacio a la Tierra que es importante medir para muchas cosas», señala Paola Catapano.
Este es el desafío: «seis mujeres, tres generaciones, no profesionales de la vela... (solo tres de nosotras tenemos experiencia en vela) vamos a mostrar cómo es posible afrontar un reto difícil, que suele ser cosa de hombres», recalca la capitana del Lady Magellan. Y concluye: «La vela empieza a romper ese prejuicio de que no es para mujeres. Hay progreso; hace 30 años no había mujeres que se dedicaran a la vela profesionalmente. No tenemos la fuerza física de los hombres, pero sí la fuerza mental para llegar al final de la aventura». El Caribe, a la vuelta del Atlántico, las espera.