Cristina Amo: «Hay furor por las artes marciales»

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Cristina Amo, en su gimnasio de Santiago, lleva más de 15 años liderando un proyecto deportivo centrado en las artes marciales.
Cristina Amo, en su gimnasio de Santiago, lleva más de 15 años liderando un proyecto deportivo centrado en las artes marciales. XOAN A. SOLER

Cada vez más mujeres a partir de 40 años se apuntan a disciplinas que aportan un buen fondo físico, autocontrol, así como un entrenamiento mental

14 jul 2026 . Actualizado a las 09:51 h.

Cuando Cristina Amo (Santiago, 1972) se puso a estudiar Turismo no pensó que su futuro pasaría por las artes marciales, pero la vida la fue llevando y, después de trabajar muchos años en una agencia de viajes, decidió dar un giro total a su profesión. Ella es madre de tres hijas de 23, 18 y 16 años, así que sabe bien lo que es multiplicarse muchas veces para llegar a todas partes gracias a un potencial y una inquietud que siempre la han conducido hacia adelante. Tras su divorcio, decidió liderar el proyecto deportivo que habían puesto en marcha su hermano y su exmarido —con quien asegura se lleva fabulosamente— y a lo largo de este tiempo se ha ido convirtiendo en un referente en su ámbito. Tras 15 años al frente del Club Camm (Centro de Artes Marciales Mixtas) afirma con rotundidad que «hay un furor por estas disciplinas».

 «Tenemos una idea muy peliculera de las artes marciales asociada al mundo marginal, a un garaje oscuro, y no es así. Desde luego, yo he puesto y sigo poniendo todo mi empeño en modernizar esa imagen y en abrirlas a todo el mundo. De hecho, se nota que están de moda, seguramente debido al auge entre los influencers, con acontecimientos como La Velada de Ibai Llanos, pero también a la profesionalización del sector», explica Cristina, que enseguida relata las diferencias entre todas las especialidades. «El jiu-jitsu es más de suelo, tienes que llevar kimono, en cambio el grappling es más una lucha como la que vemos cuando dos personas se pelean en la playa; después está el boxeo, ampliamente conocido por todos, y las MMA, que son las artes marciales mixtas que aúnan varias de las disciplinas», indica.

LA COMBINACIÓN PERFECTA

La tendencia se observa, en su opinión, en que cada vez hay gente de todas las edades, sobre todo mujeres de más de 40, que han encontrado en este tipo de ejercicio una combinación perfecta. «Hay quien cree que pegarle fuerte al saco desestresa —añade Cristina— , pero yo creo que no, por eso están apostando más por las artes marciales que permiten ganar un buen fondo físico, pero también un autocontrol, así como adquirir cierto nivel cognitivo, tu mente entrena, porque tienes que repasar en la cabeza la técnica. No son disciplinas violentas, sino que tienes que adquirir conocimiento de los movimientos: dónde poner la mano, cómo agarrar al compañero, cuándo agachar la cabeza...».

Ella ahora está al frente del Climent Club de Santiago, una filial del centro de Alicante que pusieron en marcha los hermanos Climent que han aupado al campeón Ilia Topuria. Si tiene que ponerle un pero a esta profesión, Cristina tiene claro que cuesta mucho hacerse con un equipo muy formado, porque en el caso de las artes marciales se necesitan maestros, gente muy especializada, aunque reconoce que es un sector en el que hay mucho compañerismo y en el que se ha sentido siempre muy bien tratada. La estrella de su gimnasio es el argentino Laureano Pepi Staropoli, que compite en peso wélter, pero fuera de este elevado nivel de combate, hay gente de todo tipo. «Desde un señor de 75 años a personas muy jóvenes, pero insisto mucho en las mujeres, porque creo que ellas sí han dado un cambio en sus rutinas deportivas», señala esta profesional que si tiene que elegir entre todas las disciplinas escoge el grappling: «Es la que más me gusta, tiene una técnica muy pausada y no te exige equipación, nada más que una camiseta y unas mallas».

Las clases de iniciación suelen ser de una hora, pero el entrenamiento sueles ser diario. Cristina anima a probar especialmente a las chicas, porque no es un deporte solo de hombres, en el que se quiera competir para ser campeón: «Van a estar supercómodas y es muy divertido, van a aprender lo que al final es una disciplina».

¿Este auge de las artes marciales tiene que ver con la defensa personal de las mujeres? «Yo creo que es más por mantenerse en forma —responde Cristina—, aunque a todo el mundo le gusta saber cuál es el movimiento que tienes que hacer si, por ejemplo, te agarran por el cuello. Eso nos gusta a cualquiera y no porque vayamos pegándonos por la calle. Todos deberíamos conocer unas técnicas mínimas para actuar en un caso complicado».

FOTO: XOÁN A. SOLER