Boticaria García: «Si los hombres entendieran las hormonas, no pensarían que su mujer es una histérica»

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Marián García, Boticaria García, presenta su libro «Mujeres de hierro»
Marián García, Boticaria García, presenta su libro «Mujeres de hierro» JAVIER OCAÑA

«El ejercicio es completamente unisex. Es verdad que las mujeres tenemos ese hándicap de la falta de estrógenos, pero no hay una sentadilla masculina y una sentadilla femenina», señala la farmacéutica

21 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El título de su último libro, Mujeres de hierro, escrito junto a Javier Butragueño, parte de una premisa: «Estoy harta de ver en Instagram a las mujeres fit, mujeres delgadas, esos cánones estéticos que parece que la mujer tiene que estar delgada y estupendísima. Y no, lo que nosotros buscamos es una mujer fuerte, una mujer de hierro. Nos gusta mucho ese nombre porque simboliza lo que nosotros queremos conseguir con este libro, que las mujeres se sientan capaces y poderosas», expresa Marián García (Belmonte, 1982), conocida en redes como Boticaria García. Esa mujer de hierro es, según ella, aquella que «no solo se conforma con consumir lo que pone en Instagram y en TikTok, que está muy bien, nos puede dar pistas, sino que se informa con la ciencia, con el rigor y para eso nace este libro, para ofrecer los consejos que realmente funcionan y que la ciencia ha dicho que son eficaces», remarca con relación a este libro. 

—Que nadie se espere un libro de dieta ni de nada parecido.

—No, no. Mujeres de hierro es un abecedario, un manual de la A a la Z. La A de abdomen abultado. ¿Por qué nos aprieta el pantalón? ¿Por qué no nos cierra ese cinturón? Y la ZZZ de sueño pasando por la C de complementos nutricionales, pero también la D de digestión, porque nos hinchamos como un globo, o la G de glucosa, para explicar qué hacemos con el azúcar, por qué nos apetece azúcar por la tarde... Es un manual para saber cuáles son las estrategias en cada uno de esos problemillas.

—¿Por qué estamos hablando de la perimenopausia y la menopausia?

—Hablamos de un manual para mujeres, especialmente, de entre 40 y 70 años, pero es cierto que las mujeres, cuanto antes se preparen, mejor. Todos los consejos de alimentación y de ejercicio que damos en el libro, primero, son unisex, valen para hombres y para mujeres, pero sí que es cierto que en la mujer a partir de los 40 empiezan a caer los estrógeno y se genera esa grasa abdominal que no nos gusta nada.

—Está coescrito con Javier Butragueño, ¿por qué?

—Él es doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Ya en el libro anterior, en Tu cerebro tiene hambre, colaboró mucho en la parte de inflamación y en la de entrenamiento, y este segundo libro tenía que ser a cuatro manos porque su conocimiento es bestial y hacemos un poco ese combo. Él es investigador y tiene muchísimo conocimiento de la evidencia, y yo a lo que ayudo es a traducir esos términos para que la gente pueda entenderlos bien.

—¿Se podría decir que los mensajes de los facultativos, los sanitarios, en demasiadas ocasiones, no calan entre la población por el lenguaje que emplean?

—La comunicación es brutal y hay muchas barreras. Muchas veces hay una barrera que es el acceso a la información. Es decir, para ir al médico tienes que pedir cita y hay unas listas de espera interminables. Y luego, por otro lado, la comunicación, porque muchas veces, no solo los médicos, también las enfermeras, farmacéuticos, sanitarios en general no llegamos a aterrizar los conceptos. ¿Cuál es la ventaja de tener un libro en las redes sociales? Que eliminamos esa barrera física. En cualquier momento puedes acceder a la información y nosotros intentamos que sea un lenguaje plano. Por ejemplo, la palabra mitocondria, que a todo el mundo le espanta, que seguro que nos cayó en algún examen a muchos y suspendimos gracias o por culpa de la mitocondria, pues nosotros decimos que son las cocinas del cuerpo donde se quema la grasa, donde se oxida la grasa. Si tú imaginas que en tu músculo tienes muchas cocinas con muchas cocineras y que esas cocineras son las hormonas, entiendes que cuando tus hormonas se van jubilando y te vas quedando sin ellas tienes menos cocineras y quemas menos grasa, y como quemas menos grasa, esa se acumula. Y es una manera más amable para la mayoría de las mujeres de entender qué está ocurriendo en su cuerpo.

—Hablar de menopausia ya no es tabú como lo era hasta no hace muchos años.

—La realidad es que el tabú, afortunadamente, va desapareciendo, pero hay muchos términos... De menopausia se habla mucho, pero de lo que es la libido, del deseo sexual, todavía queda muchísimo por hacer. Y luego que le estamos dando la vuelta a la tortilla. Por una parte, es un tabú, pero, por otra, tenemos demasiada información. Internet está lleno de bulos, de mitos porque ahora cualquiera puede hablar del tema sin ningún tipo de criterio. Hay cosas de las que no se hablan y otras de las que se están hablando de manera inapropiada.

—Y en el caso de los hombres, ¿qué nos queda por avanzar?

—Sois parte fundamental y clave porque si esto solo lo hablamos entre las mujeres, lo convertimos en un gueto, en algo que solo es para nosotras. La sorpresa fue que en la Feria del Libro en Madrid es que vinieron muchos hombres acompañando a sus mujeres diciendo: «Yo sé que mi mujer por las noches no duerme bien, o sé que tiene sudores nocturnos, o sé que está más nerviosa, y escuché una entrevista no sé dónde y vengo con mi mujer a comprar el libro». Hombres que vienen solos para regalar el libro y dárselo de sorpresa. Es decir, afortunadamente cada vez hay una mayor sensibilidad. Y luego otra cosa importante también. Y es que el ejercicio, todo de lo que hablamos en el libro, es completamente unisex. Es verdad que las mujeres tenemos ese hándicap de la falta de estrógenos, pero no hay una sentadilla masculina y una sentadilla femenina. Si tú y yo nos ponemos hacer sentadillas, es la misma sentadilla, la técnica es la misma.

—¿No hay diferencias?

—Quizá tú si estás más fuerte, hagas una sentadilla con una pesa de 20 kilos y yo la hago con una de 10, o si yo estoy más fuerte, la hago con una 10 y tú, con una de 5. Los ejercicios, los hábitos de alimentación... No hay comida de hombres y comida de mujeres. Es cierto que las mujeres tenemos que tener mucho cuidado en esta etapa con las proteínas, comer proteína suficiente, tomar omega 3, todo lo que haga una mujer a un hombre le va a venir estupendísimamente igual. ¡Ojalá los hombres se cuidaran con los consejos que hay en este libro! Lo que pasa es que hay cosas que nos afectan más a las mujeres. Te voy a poner un ejemplo. Esto de estar más irritable, más tensa es porque baja la progesterona y esa hormona no se nos enchufa bien. El gaba es un ansiolítico natural, pero necesitamos que haya un derivado de las hormonas para que se enchufe, como un adaptador. Cuando falla ese adaptador porque no tienes hormonas, estás que muerdes. Si los hombres entendieran eso, no pensarían que su mujer o su compañera de trabajo es una histérica o no hay quien la aguante. Diría: «A lo mejor lo que le está ocurriendo aquí es que está en esta etapa en la que baja la progesterona y tengo que comprenderla, tengo que ser más empático».

—¿Qué soluciones se pueden tomar en este tipo de situaciones?

—En Mujeres de hierro tenemos la T de terapia hormonal de la menopausia donde explicamos qué tipo de terapias, de fármacos o qué tipo de ejercicio o alimentación nos va a venir mejor para intentar prevenir estos problemas o mitigarlos.