Luján practica la crianza bilingüe: «Con 9 años, la mayor ya iba con niñas de 14 en la academia de inglés»

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Luján junto a sus hijas leyendo un libro en inglés
Luján junto a sus hijas leyendo un libro en inglés

Desde que nacieron, Luján decidió compartir con sus hijas su amor por el inglés entre canciones y charlas. «Al principio recibí críticas porque decían que se confundirían con los idiomas», confiesa

21 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Luján es madre de dos niñas de 10 y 2 años, a las que decidió sumergir en el inglés desde bien pequeñas. Fue su pasión por los idiomas una de las razones que la llevó a ello. «Siempre me han gustado, especialmente el inglés. Me parece una herramienta que te conecta con personas y culturas de cualquier parte del mundo», explica. Además de que las pequeñas hablan español y gallego, la inclusión de esta lengua por parte de Luján en su vida cotidiana comenzó al poco de tener a su hija mayor. «Empecé cuando ella tenía apenas unos meses. Le hablaba bastante en inglés mientras lo incorporaba con música o juegos en la hora del baño», cuenta.

Aunque parezca increíble, el inglés no es la lengua materna de esta argentina nacida en Buenos Aires y emigrante retornada a Galicia. De hecho, tampoco ha estudiado ningún grado universitario relacionado con ello. «Yo estudié Diseño Multimedia, no hice Filología Inglesa, ni mucho menos. No estudié específicamente una carrera. Fui a un colegio normal que lo tenía como asignatura e iba a una academia, pero no estuve en un colegio internacional. Aprendí de la vida misma, hablando con la gente, de las películas... El inglés me aportó mucho, me abrió muchas puertas, me permitió viajar, comunicarme con personas de todo el mundo... Quería darle esa oportunidad a mis hijas», confiesa.

Fue así cómo Luján se propuso romper con la idea de que solo de esa manera uno puede integrar el idioma con los hijos y demostrar que cualquiera puede ser capaz. «Un poco antes de que la mayor naciera, empecé a investigar sobre la crianza bilingüe y me di cuenta de que muchas familias pensaban que era algo reservado para padres nativos o familias bilingües desde nacimiento. Yo quería demostrar que también era posible acercar el idioma a los niños desde una familia normal no bilingüe. Es uno de los mayores mitos. Yo he podido incorporarlo a la vida familiar durante todos estos años. Hoy en día, hay muchísimos recursos al alcance de cualquier familia como libros, canciones, películas y material adaptado a todas las edades», afirma.

«Uno de los mayores mitos es que necesitas ser nativo. Yo no lo soy y he podido incorporarlo a la vida familiar durante todos estos años»

Por eso, también decidió compartir consejos y materiales en redes que a ella le resultaron prácticos. «Hace muchos años hice la página de Crianza bilingüe para compartir mi experiencia en esto con recursos. Al final, entre las cosas del trabajo y la vida misma no tuve más tiempo. Ahora estoy en ese proceso de que igual vuelvo a retomarla», indica.

En los inicios, al entorno le costó entender la decisión de Luján de hacer esto con sus hijas. «Al principio sí que recibí bastantes críticas, porque decían que la niña se iba a confundir, que no iba a hablar ni un idioma ni el otro y que los mezclaría. Y, en realidad, fue todo lo contrario, porque creció hablando español perfectamente y adquiriendo el inglés de forma progresiva», confiesa. Pero realmente, su idea no era que las pequeñas lo aprendiesen a la fuerza, sino hacerlo de manera didáctica y divertida. «Como digo yo, mi objetivo nunca fue criar niñas bilingües de laboratorio. Quería que el inglés estuviera presente de forma natural en casa. Es decir, si algún día les servía para estudiar, trabajar, viajar o relacionarse con otras personas, ya me habría merecido la pena. Nunca quise convertir mi casa en una academia de inglés ni obligarme a hablarlo todo el día, porque es agotador», confiesa.

La flexibilidad, lo más impotante

Dibujos animados, cuentos, canciones... Infinidad de materiales utilizó Luján con ellas. «Todo fue de forma flexible. Hay mucha gente que utiliza un método que es one parent, one language. Es decir, uno de los padres le habla siempre en inglés y el otro le habla siempre en español. Es verdad que yo, por ejemplo, con la mayor utilizaba al principio casi el 80% el inglés, pero si quería hablarle en español también lo hacía, con flexibilidad. Al final, a medida que van creciendo, igual interactuamos menos. Pero, en su caso, lee y ve la televisión prácticamente en ese idioma y tampoco tiene problema de comunicarse», explica.

Como todo, tiene su lado malo y su lado bueno. Sin embargo, Luján ve bastantes beneficios en este tipo de crianza. «Lo más importante es la naturalidad con la que mi hija mayor vive en el idioma. Incluso el año pasado, con 9 años, en la academia la pasaron a clase con niñas de 14. Al principio la habían puesto en un nivel de su edad, pero el de ella es bastante más avanzado. Consume contenido en inglés con total normalidad, juega, interactúa y ahora habla con su hermana también en inglés. Me gusta esto de que el idioma se vea como algo cercano y cotidiano, no como una asignatura que hay que sufrir», afirma.

¿Y qué consejos les daría a los padres que quieren empezar a hablarles en otro idioma a sus retoños? «Que no busquen la perfección, que no hace falta hablar inglés todo el día, ni seguir un método rígido. Se puede empezar con un cuento antes de dormir, canciones en el coche o una película. Lo importante es crear una relación positiva con el idioma y disfrutar del proceso. La crianza bilingüe no tiene por qué ser perfecta ni estricta, en nuestro caso fue algo natural, flexible y divertido. Siempre es abrirle una puerta más al mundo, básicamente», concluye.