Orientadoras educativas y psicólogas explican cómo afrontar la selectividad: «Lo importante es no obsesionarse con una carrera en concreto»
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Nervios, estrés, falta de sueño... Estas son las claves para sobrellevar estas semanas previas a la PAU. Además, las expertas dan consejos sobre el papel que deben jugar las familias. «Tienen que tener claro que el éxito está en el proceso, no en el resultado», afirman
27 may 2026 . Actualizado a las 21:58 h.Jugarse el futuro en tres días y varios exámenes le provoca miedo a cualquiera. Pero ese es el proceso que viven los alumnos de 2.º de bachillerato para poder entrar en la universidad. «Las orientadoras tenemos un papel clave en una etapa en la que el alumnado debe tomar decisiones importantes, muchas veces bajo la presión de mantener un buen rendimiento que puede condicionar su futuro», explica Ana Torres Jack, jefa del Departamento de Orientación del IES Plurilingüe Eusebio da Guarda. «En xeral, o meu labor é o sistema emocional, ansiedade, inseguridades, autoestima... Todo isto o traballo con elas e con eles, tampouco son psicóloga clínica, hai que medir moi ben as nosas limitacións. En segundo de bacharelato xa é como moi mecánico. Aínda que eu o fago desde cursos anteriores, explícaselles o proceso da PAU, como facer a matriculación ou solicitar as universidades...», afirma Iria Costas, orientadora educativa, que además incide en que muchas veces la labor de esta figura se ve limitada por falta de recursos. «Creo que pasa un pouco, en xeral, que as etapas máis baixas do teu centro son as que che comen unha morea de tempo e dificilmente chegas ao bacharelato», advierte.
La vocación y las dudas
Algunos desde niños siempre han tenido claro a qué se querían dedicar cuando fuesen mayores. Otros lo descubrieron más tarde. Y hay quien ni con los exámenes a la vista sabe qué hacer con su vida académica. Por eso, algunos orientadores les ofrecen test vocacionales. «El objetivo es ayudarlos a explorar las ramas de conocimiento relacionadas con estudios universitarios y de FP que mejor encajan con su perfil. Los tests no ofrecen una respuesta cerrada sobre “qué carrera es la perfecta para mí”, pero sí ayudan a identificar habilidades, intereses y áreas en las que la persona puede sentirse más realizada» , explica Ana. «Un test non pode decirche se tes que dedicar a X ou a Y. Pódeche axudar como primeiro paso, pero eu persoalmente non son moi fan deles. Creo que hai que facilitar un espazo de reflexión propia sobre as túas capacidades e do que che gustaría traballar o día de mañá e desfacer un pouco esa idea de que se traballas do que che gusta, nunca sentirás que vas traballar. É importante estar a gusto no teu traballo, pero sen que signifique todo», puntualiza Iria.
Y, aunque la vocación sigue siendo un factor importante en la mayoría de las decisiones, se observa una mayor preocupación por la empleabilidad y la estabilidad laboral. «Siguen teniendo peso las carreras tradicionales del ámbito de la salud, como Medicina, Enfermería o Psicología. Pero han crecido muchísimo las relacionadas con tecnología e informática», afirma Ana. «Eu noto moito un cambio cara á FP, cara a algo máis práctico e inmediato, e que pode responder a situación de precariedade. Tamén noto cambios nas ponderacións dalgunhas asignaturas, como no caso de Matemáticas Aplicadas as Ciencias Sociais II, que puntúa 0,2 para entrar en máis carreiras que antes», indica Iria.
Lo importante es entender que elegir una carrera no es una decisión irreversible. «Muchas personas cambian o redefinen su camino durante la universidad, o incluso muchos años después, y en general toda la experiencia vivida es muy valiosa. Lo importante es no obsesionarse con una carrera en concreto porque hay muchos caminos para llegar a un mismo objetivo», afirma Ana. Por eso siempre existen más vías. «Hai que afastarse da idea de que a universidade é como o esperable. Bacharelato, universidade, mestrado, e logo xa doutoramento... Eu creo que ese camiño serve para unhas persoas, pero para moitas outras non. Se non che gusta a idea de estudar, de meter información no teu cerebro, creo que é moito máis interesante a FP porque che pode dar un amplo abanico de actividades máis de desempeñar as túas capacidades e habilidades e non tanto centrada na parte cognitiva», añade Iria.
No es el fin del mundo
En ocasiones, la autoexigencia por ser perfectos provoca que los estudiantes experimenten desde ansiedad a problemas alimenticios. «Lejos de mejorar el rendimiento, este estrés acaba generando el efecto contrario: bloqueos emocionales, bajada de notas y aumento de la frustración e inseguridad. Por eso, desde el Departamento de Orientación de nuestro instituto no solo informamos sobre estudios y salidas profesionales, sino que también ayudamos a gestionar dudas, presión y expectativas. Este trabajo se realiza en colaboración con las familias, el profesorado y, en algunos casos, con profesionales de la salud mental», explica Ana.
Luchar con la presión de casa tampoco es fácil. «A familia debe ter claro que o éxito está no proceso e non no resultado. Isto é unha experiencia vital que non finaliza nada, senón que é unha continuación doutra etapa. Hai que aceptar o nerviosismo do rapaz e as dificultades emocionais nas que se atopa. Non minimizalas, senón comprender que, nesta etapa, o que está vivindo é normal, e aproveitar incluso para contarlle algunhas experiencias propias que tiveramos de acertos ou erros. Así poden descargar esa posible autoesixencia que está tendo véndonos como figuras de referencia», explica Teresa González, psicóloga especialista en Sistémica Familiar.
La capacidad de relativizar también es importante, por eso las familias deben tener claro que sigue habiendo opciones si el resultado que obtiene su hijo no es el esperado. «Poden axudar na preparación dos rapaces con bos hábitos e a través de horarios, axudalos a que coiden o seu descanso, unha boa alimentación, reforzar a seguridade e, en calquera caso, evitar ameazas por suspender. Tamén practicar xuntos en casa alguna disciplina que os axude, pode ser meditación, respiracións profundas, yoga e facilitar momentos de distensión en familia. Así mesmo, procuraremos ter espazos nos que se desconecte do estudo e dos exames», añade Teresa.
Por su parte, ambas orientadoras destacan la labor de acompañamiento. «Que acompañen y estén presentes, pero sin aumentar la presión. Necesitan más confianza y apoyo emocional que control. Resulta más útil hacer preguntas del estilo: “¿Cómo estás?” Que recurrir a comentarios como: “Si no te esfuerzas más, no te va a dar la nota”», indica Ana. «Teñen que asumir o rol de acompañantes e de sostén emocional nestes momentos. Moitas veces cun pouco de que a túa familia crea en ti e que che dea amor e cariño é o necesario, non precisan máis. Se confías nel ou nela, xa está. Incluso pode saír mellor que se estamos enriba agobiando e xerando certo rexeitamento», afirma Iria.
Confiar en el proceso
¿Y cómo se debería empezar con el proceso de preparar la selectividad tras finalizar el curso? Pues haciendo un calendario con las diferentes asignaturas de las que te vayas a examinar. Pero ese horario debería cumplir con una condición. «O primeiro día débese investir tempo nunha boa organización que che permita facer descansos. É moi importante descansar, non co móbil, senón que sexan descansos activos, como quedar con amizades, moverte...», explica Iria. La actividad para despejar la mente y una buena alimentación es crucial en esta fase. «Facer deporte e outro dos hábitos que tamén nos van axudar. Ou meditar, que é unha práctica que nos facilita tomar conciencia, realidade e distancia emocional que sempre vén ben. Estar centrados internamente, sen vivir como unha situación perigosa algo que sinxelamente é unha experiencia vital», añade Teresa, que también recomienda hacer visualizaciones que pueden ayudar. «Visualizacións nas que vexo internamente que realizo o exame, estando con serenidade, cun sorriso interior, tranquila, confiada e respirando ampliamente, e mirando con apertura á experiencia de estar resolvendo as preguntas que se me amosan», explica.
Teniendo esto bajo control, ahora solo queda confiar más en uno mismo y en todo lo hecho durante el curso. «Lo primero que tienen que pensar es que el trabajo más difícil ya lo han hecho, que es superar el bachillerato en la convocatoria ordinaria, por lo que tienen muy recientes los conocimientos de los que se van a examinar en la PAU», concluye Ana.
1. Tener una rutina de sueño
Aunque se acompañe de tilas y técnicas de relajación, no se deben perder horas de descanso. «Mantener rutinas de sueño estable y una alimentación adecuada es clave», explica Ana Torres Jack.
2. Organizar el estudio
Establecer un calendario puede ser un buen método. «É importante investir tempo o primeiro día nunha boa organización que che permita facer descansos», afirma Iria Costas.
3. Meditar o hacer deporte
Despejar la mente es crucial para evitar caer en un bucle. «Son prácticas que nos facilitan tomar conciencia, realidade e distancia emocional que sempre vén ben», indica Teresa González.