Menudo caso el de Isak Andic

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Jonathan Andic, hijo del fundador de Mango, a su salida del juzgado de Instrucción 5 de Martorell, tras ser detenido como presunto homicida de su padre Isak Andic.
Jonathan Andic, hijo del fundador de Mango, a su salida del juzgado de Instrucción 5 de Martorell, tras ser detenido como presunto homicida de su padre Isak Andic. David Oller | EUROPAPRESS

Contraprogramada por la primera imputación de un presidente del Gobierno en la renovada democracia española, la detención del hijo del fundador de Mango por su supuesta implicación en la muerte del empresario constituye el giro de guion perfecto que los espectadores necesitaban. Es curioso que pocas horas después de haber sido llevado al cuartelillo, el periodista Carles Porta, responsable del programa Crims que triunfa en la tele catalana, haya tenido que aclarar que «ahora no es el momento» de abordar la trágica peripecia de Isak Andic, porque también la avidez de los consumidores de crímenes tiene que ir acompasada con la realidad y la tele tiene que llegar cuando ya la realidad lo ha dado todo. Puede que haya hoy en las parrillas más horas de true crime que tiempo que los malhechores dedican a sus fechorías. Las épocas tienen modas y está claro que ahora triunfa abastecer al ciudadano con historias reales, pero con la cámara bien colocada y la luz perfecta.

En medio de toda esta inflación, el caso Mango es el unicornio de todos los formatos sobre crímenes reales, el suceso perfecto al que cualquier guionista ansiaría meterle mano. Un padre hecho a sí mismo de procedencia exótica, un negocio con glamur, un hijo que hereda la gestión del imperio pero que no está a la altura, el fundador que tiene que regresar, un follón con la herencia y, finalmente, un paseo por la montaña sagrada de los catalanes que acaba en un resbalón trágico. Todo parece encaminado hacia el éxito televisivo, aunque en su sustancia real haya sufrimiento y muerte.

Antes de que las fake news tuvieran tal nombre, el magnate de los medios de comunicación Randolph Hearst llevó hasta el límite la tesis de que las noticias no son eso que sucede sino eso que se provoca. El ejemplo más conocido es el del hundimiento del Maine que se atribuyó a España sin pruebas definitivas en la sangrienta guerra de independencia que Cuba libraba contra la corona española en 1898 y que ganó con la ayuda de los Usamérica, qué cosas. En esa forma seminal de proceder hay mucho de lo que ahora tenemos, asistidos hoy por las herramientas tecnológicas más poderosas de la historia.

En el caso de la muerte de Isak Andic es previsible suponer que cada giro que dé el guion de la realidad la ficción estará esperando. Para mejorar la iluminación.