Tres tipos de cocochas en el Talaso de Oia

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Fuera hay mucho ruido judicial y mediático. Dentro, un equipo de profesionales muy bueno y unido y un jefe de cocina con mucha experiencia y conocimiento. De las cristaleras para dentro del Talaso de Oia se ve a los clientes disfrutando de la estancia y de las instalaciones. «Es un negocio viable, funciona muy bien, está enfocado a la salud y hemos luchado mucho por llegar hasta aquí. Estamos acostumbrados a convivir con las noticias de las sentencias, pero eso no quita que en ocasiones reine el nerviosismo porque somos un equipo de 70 personas preocupadas por el futuro de nuestras familias», reflexiona Rosana Canda, directora del Talaso Atlántico. Posiblemente, debido a estas circunstancias singulares, percibes la complicidad que existe entre ellos y la extrema profesionalidad que demuestran todos en sus respectivos puestos de trabajo. Es como si te estuviesen agradeciendo desde que entras por la puerta el hecho de que hayas reservado allí. «Nos afectan las noticias porque hay eventos programados y nos estresa que haya muchas llamadas de gente que requiere información. Pero los clientes nos demuestran un gran cariño y se solidarizan con nosotros», comenta la directora. Es complicado estar allí y no hablar del tema de la situación urbanística del inmueble, pero viendo el paisaje de postal y en cuanto el chef Javier Fins empieza a sacar platos se te olvidan las penas. 

MENÚ SEGÚN LA TEMPORADA

Los platos son tan de mar que se te pega la salitre. Nigiri de gamba roja al ajillo, con la indicación que aplastes la cabeza para que el jugo se sume a la fiesta, erizo con percebe y yema de huevo, vieira a la gallega y á feira, y ameixón a la brasa con caldo dashi, todo presentado en una marinera bandeja. Es la carta de presentación del menú Atlántico que tiene un precio de entre 75 y 85 euros. «Varía porque el menú no siempre es igual, vamos incorporando productos de temporada o quitando los que ya no interesen», explican. Para poder tomarlo hay que reservar con antelación. En otras mesas del comedor hay clientes que están con el que incluye la media pensión o la pensión completa del hotel. Faro Gastro es el restaurante gastronómico dentro del complejo, pero también hay posibilidad de optar de lunes a viernes por el menú del día. En invierno, eliges entre tres primeros y tres segundos y, en verano, suman una cuarta opción. Llegan los espárragos frescos con una salsa meuniere y berberechos y un choquito delicioso a la brasa con apionabo y berza. Todo merece la pena, pero reconozco que las cocochas preparadas de tres maneras diferentes me conquistaron. Al pilpil, frita y a la brasa. Sin palabras. Una presa de vaca y verduras al wok y un arroz seco de carabinero y tartar de calamar de costa completaron el menú gastronómico del Talaso. Genial la idea de poner el cefalópodo crudo y cortado y mezclarlo después con los granos. En la zona de recepción hay una maqueta y una exposición permanente sobre el Thalassa, el barco noruego que en la Navidad de 1948 chocó contra la Punta do Lobo en el entorno de cabo Silleiro. Murieron todos menos la niña Arnhild Utheim, que fue encontrada al día siguiente varada entre las rocas. Volvió en varias ocasiones a Baiona y su historia es un ejemplo de esperanza.