En el norte de Galicia son más de ternera y en el sur más de cerdo, pero este clásico no falla en las parrillas de estos restaurantes donde ya es tradición. La clave de su riquísimo sabor está en la leña vegetal sobre la que se cocina
15 may 2026 . Actualizado a las 23:20 h.Allende nuestras fronteras Galicia es reconocida principalmente por sus pescados y mariscos. Pero de puertas adentro, si hay un producto que compite en protagonismo con los del mar es el churrasco. De ternera lo prefieren en el norte. Más de cerdo son en el sur. Sea como fuere, en ambos casos lo que se impone es la calidad y la generosidad del producto y el inconfundible aroma de las brasas, sobre las que, sin más aderezo, se prepara.
O Churrasco de Rubiáns (Vilagarcía)
En uno de los churrascos más populares de las Rías Baixas, el de Rubiáns, en Vilagarcía de Arousa, se viene haciendo así, respetando la esencia y los valores de la tradición, desde que Secundino y María abrieron sus puertas en 1973. Les sucedieron sus hijos, Marisa y Juan, y ahora sus nietos, Juanjo y Mónica. Fruto de esa labor en pro de la autenticidad y la excelencia es el reconocimiento que hace unas semanas recibieron en el Congreso Nacional de Relevo Generacional.
Pero vayamos al meollo del asunto: el propio churrasco. Mil costillas de cerdo y 25 faldas de ternera despacha cada semana O Churrasco de Rubiáns. Más de la mitad de los clientes que se sientan en sus cuatro comedores (con capacidad para más de 300 comensales) o en su terraza, piden churrasco. Principalmente de cerdo. Y para quienes prefieran disfrutar el churrasco en casa, está el Churrascar, una original, ágil y eficaz solución que permite recoger la comida sin bajar del coche. Tres razones apuntalan el secreto de este éxito, según Juanjo García: «El buen hacer de mis abuelos y de mis padres; la calidad de la carne y la experiencia en el manejo de las brasas para dejar el churrasco siempre en su punto óptimo».
A ello habría que añadir otros detalles nada despreciables, como la generosidad de las raciones, el atento servicio, el inconfundible aroma y sabor que le proporciona al churrasco el haber sido preparado sobre brasas 100 % de leña, las deliciosas patatas fritas —nunca industriales ni congeladas— que lo acompañan o la inconfundible salsa artesana, elaborada por la familia con la misma receta desde sus inicios, cuyo éxito ha llevado a sus creadores a comercializarla en el canal de alimentación.
Dos datos acreditan que O Churrasco de Rubiáns es toda una institución en la comarca arousana. Uno objetivo, como es el hecho de que con dos millones de facturación anual figure en el anuario Ardán como una de las empresas más destacadas del sector. Y el otro, de carácter más subjetivo, tiene que ver con el sentir popular que percibe al local de Rubiáns como un lugar entrañable y de confianza, una garantía de cocina honesta y de calidad. Y no solo en el churrasco, sino en su oferta de carnes selectas, pescados y platos de temporada.
Asador Entrevías (Santiago)
EI Entrevías cuenta con sus propios peregrinos. Es uno de los nombres asociados al churrasco en Santiago desde hace cuarenta años, cuando Antonio y Lourdes abrieron un negocio ubicado en un lugar peculiar, justo donde se dividen las líneas férreas que unen Compostela y el sur, hacia Ourense y Vigo. Ahora lo llevan su hijo Roberto y la mujer de este, María. La llegada del AVE alteró ese entorno y los parrilleros tuvieron que irse a otro local cercano, en O Castiñeiriño, y hace tres años se asentaron en un tercero más moderno y vistoso, no muy lejos, en la rúa da Estrada. Los cambios, con sus transiciones, no afectaron nunca a una clientela fiel. «Sigue entrando gente que me dice que ya iba al primer local y la verdad es que no siempre me acuerdo», reconoce Roberto, que tiene más ojo con los cortes de carne y las brasas que con las caras. «Todo está muy cambiado» respecto al primer negocio que su familia montó después de retornar de la emigración en Suiza, pero la clave del éxito es que el churrasco sigue siendo «la base de todo» en el Entrevías.
Ahora bien, su mejor imán es el precio, porque en el caso del churrasco de cerdo la ración parte de 10 euros; uno más por el de ternera; y 12 por el de vaca vieja. «Es muy económico porque entendemos que es bueno para un asador que entres y haya siempre gente. Aquí llenamos todos los días», esto es, de lunes a sábado, que es cuando abren. Después hay que sumarle a la factura las patatas o las bebidas y otros acompañamientos, pero eso queda al gusto de cada cliente, porque si algo han aprendido en este asador en las últimas cuatro décadas es que hay que adaptarse a las expectativas del cliente. Al margen del churrasco, el Entrevías ofrece ensaladas variadas, una docena de entrantes y hasta pescados, pero lo habitual es que los que van por el churrasco acaben tentando también el chuletón, con precios atractivos que se mueven entre los 29 euros y los 43.
A Lareira (Carballo)
Para comer un rico churrasco, un local veterano a pie de carretera siempre es una opción acertada. Es el caso de la parrillada A Lareira, en Carballo, con 34 años de experiencia. Por encima, es la especialidad de la casa. La dirige el matrimonio formado por Delia Bello Pereira, de 59 años, y José Manuel Vecino Areosa, de 63. Ella está a los mandos de la cocina y él es el parrillero. «Facemos churrasco dende sempre, e os que veñen, xa veñen a iso», explica Delia. Abrieron de cero el restaurante al regresar de Suiza. «Tivemos que aprender», recuerda.
Es una de las parrilladas más consagradas de la zona. Ofrecen cerdo, ternera y pollo. «Panceta, chuletas, chuletóns, chourizos criollos e vermellos, doces e picantes... E se encargan, aínda temos máis variedade», detalla. El mixto es el más demandado. Una ración de esta carne cuesta 17,50 euros, patatas aparte. Lo sirven de tal modo que van sacando los trozos, poco a poco, para que no se enfríen en el plato. «Así está recén saída da brasa e sabe mellor porque nunca se acumula. Dá máis traballo, pero para nós é algo fundamental», indica. A Lareira abre de jueves a lunes tanto al mediodía como a la noche. El sábado pasado, por la mañana, ya tenían todo el comedor completo, también para el domingo. Por ello recomiendan reservar con antelación. Las patatas fritas —hay quien se las pide cocidas— y las ensaladas (normal, mixta y A Lareira, con frutos secos) son el mejor acompañamiento.
Tienen clientes de toda la vida «e uns traen aos outros». Ella recomienda el churrasco al punto. Hay quien se lo pide con más hueso o con menos grasa. Un postre casero será la guinda del pastel. Trabajan con varias carnicerías de la zona, entre ellas, Cachadesa, de A Laracha, para dar abasto, sobre todo, en verano. Se encuentra en la carretera que va a Razo.
O Remo (Poio)
O Remo es uno de esos sitios a los que se peregrina cada fin de semana para encomendarse a una fuente de churrasco que atrae fieles de toda la provincia. No hay mesa para quien no reserva en los días festivos. Es casi una religión. Quienes ofician cada semana este ritual son Marcos Rodríguez y Patricia Cochón, la hija de los que hace tiempo fundaron una tapería en Combarro que después se trasladaría a su actual ubicación en la carretera de Poio a Sanxenxo, en una rotonda que ya es conocida como la de O Remo. Ganaron visibilidad y triplicaron mesas. Entre semana sirven también menú del día y tienen la carta para los clientes que prefieran escoger plato, pero el churrasco es lo que le da el salto a la fama. Y para saber la dimensión de su popularidad no hace falta más que saber cuántos kilos sirve a la semana. «Compramos 500 kilos de churrasco de cerdo», señala Marcos, que reconoce que hacia el verano o en días festivos esa cantidad puede aumentar. Para él no hay más secreto que «hacer las cosas bien y ser constantes». Esa es su máxima para convertir a O Remo en el santuario del churrasco, donde una ración ronda los 14 euros.
Fue una lección que aprendió de sus suegros, con quienes compartió servicio hasta hace unos años. El de Patricia y Marcos es un negocio familiar que gestiona una plantilla de 17 personas. Hasta han empezado a comercializar el chimichurri que servían en el asador. La testaron con sus clientes habituales y vieron que funcionaba. Ahora se puede llevar para casa. Marcos y Patricia se preparan ahora para la temporada alta, tuvieron una buena Semana Santa y la llegada del calor y el buen tiempo multiplica la clientela. «A los clientes habituales sumamos los que vienen de fuera», apunta Rodríguez, que reconoce que las comuniones o las cenas de empresa también son de churrascadas.
Fonte do Rei (Lugo)
En el restaurante Fonte do Rei, ubicado en Lugo en la Avenida de Madrid, llevan alimentando a todos los lucenses y forasteros de la ciudad a base de costillares y criollos desde el año 1989. Con unos precios que rondan los 20 euros por cabeza, el Fonte do Rei es todo un clásico de la gastronomía lucense, que se nutre de la fantástica gastronomía y productos del lugar y donde el churrasco no es su única especialidad, pero sí su plato estrella. El gerente del establecimiento, José Antonio, indica que la preparación es todo lo tradicional que podría ser: «Carne a la brasa y un poquito de sal gorda. El tipo de carne que más vendemos es la de cerdo, aunque el de ternera y los chorizos criollos son también muy pedidos».
El local se abarrota especialmente durante los fines de semana y en días señalados en el calendario como las recientes Semana Santa o el Día de la Madre. No obstante, el gerente del establecimiento explica que cada día se hace más popular una opción diferente de consumo. «Vendemos mucho para los domicilios. Tenemos varios clientes que se pasan por aquí para recoger el pedido, pero también colaboramos con las aplicaciones de Uber y Glovo», indica. Para que la comida llegue en perfecto estado a las casas de los comensales, en el Fonte do Rei preparan los pedidos con mimo: «Tenemos unos envases especiales al vacío preparados para que el churrasco no se ponga frío».
Otra de las señas de identidad y máximas de este restaurante es la compra de productos frescos cada día. «No es negociable. Todas las mañanas vamos de compras para darle lo mejor al cliente, aunque los fines de semana servimos los alimentos que adquirimos durante la jornada de viernes», afirma José Antonio. Entre algunos de los elementos que alaban los clientes destacan la decoración rústica del lugar, la excelente calidad de las carnes, y también el trato cercano del personal.