Anne Hathaway rompe la maldición de los 40 en Hollywood: seis estrenos en cine y posible regreso a los Oscar
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La actriz no solo ha estrenado con éxito la secuela de «El diablo viste de Prada», sino que este 2026 protagonizará la cartelera con cinco filmes más, tanto de autor como superproducciones
20 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Meryl Streep contó cuando tenía 65 años que al pasar los 40 la industria cinematográfica quería contratarla solo para un determinado rol. «Ese año me ofrecieron tres papeles de bruja», contó en el programa de la BBC The Graham Norton Show en el 2015. «¿Así va a ser mi carrera ahora?», añadió.
La dificultad de una actriz para seguir trabajando al pasar el limbo de las cuatro décadas es una constante. Pasa aquí también en España. «En la cuarentena las mujeres actrices no tenemos trabajo. Hay poco, malo o de mala», dijo Victoria Abril en el programa Late motiv en el 2016. «Pero que no cunda el pánico, en la cincuentena empiezas a trabajar igual que cuando no tenías hijos», añadió la española en su entrevista con Buenafuente.
De ambas declaraciones —se pueden encontrar muchas más— ya ha pasado una década. Tiempo suficiente para derribar mitos que son una realidad o —esperemos— lo fueron. Sobre todo, si se atiende a todas las películas que Anne Hathaway (Nueva York, 1982) va a estrenar este 2026 a sus 43 años.
Volviendo a Meryl Streep, ella no interpretó a una bruja hasta los 65 años, cuando estrenó Into the Woods, película que estaba promocionando en el programa de Norton y por la que se llevó su decimonovena nominación al Óscar. Ese trago, tanto el de la estatuilla como el de curandera, Anne Hathaway ya lo ha pasado. Fue la protagonista de The Witches, de Robert Zemeckis, en el 2020. Ya ostenta tres nominaciones a la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos y un Óscar en su haber por Los miserables, de Tom Hooper, en el 2012. Película por la que también ganó el Globo de Oro, el Bafta y el premio del sindicato de actores, el SAG.
Este 2026 podría caer una nueva nominación a los Óscar. Las posibilidades de que lo consiga por la secuela de El diablo viste de Prada, estrenada el pasado 1 de mayo, son reducidas: en el 2006, año de la primera entrega, solo nominaron a Meryl Streep. Sin embargo, la neoyorquina cuenta con otras cinco bazas más.
Los estrenos en la cartelera española todavía se desconocen, pero en los próximos meses llevará a la gran pantalla estadounidense Verity, un thriller psicológico coprotagonizado por Dakota Johnson. The Odyssey, la última del oscarizado Christopher Nolan que recrea la epopeya de Odiseo y su largo viaje a casa tras la guerra de Troya. También ha rodado The End of Oak Street, una historia de supervivencia en familia y es la absoluta protagonista en Mother Mary, donde interpreta a una cantante de pop. Y en Alone at Dawn 2002 viaja hasta la guerra de Afganistán del 2002 de la mano de Adam Driver. En definitiva, un trabajo rotundo que le podría llevar a una nueva nominación o a varias: uno de los cambios que ha instaurado la Academia para el próximo año es que los actores y las actrices podrán repetir nominación por varios papeles.
La maternidad
En lo personal, a Anne Jacqueline Hathaway, nombre completo de la actriz, parece que también le va bien. Se casó en el 2012 con Adam Shulman, el también actor y productor cinematográfico, conocido por Seesaw Monster, The Shower o Ricki, película protagonizada precisamente por Streep.
Los hijos vinieron después, pero casi seguidos: en el 2016, Jonathan, y en el 2019, Jack. Dos embarazos muy cercanos que generaron en la actriz problemas de confianza con su cuerpo. «Me sentía un poco más grande de mi peso habitual», contó la propia Hathaway en el programa de The Ellen DeGeneres Show. Una sensación que compatibilizó con el rodaje de Ocean’s 8, en la que compartía pantalla con Sandra Bullock, Cate Blanchett o Rihanna. Precisamente fueron sus compañeras las que la animaron en el rodaje. «Looking good, mama», le espetó Bullock. «Nice jeans, Hathaway», añadió Blanchett. Una serie de cumplidos que terminaron con una broma de Rihanna sobre el trasero de Anne.
Esta inseguridad con el peso no fue la primera. Hubo otras a pesar del cuerpo normativo de la neoyorquina. Fue en la primera película de El diablo viste de Prada cuando los productores le animaron a adelgazar durante el rodaje. Algo que zanjó la propia Meryl Streep. «No pierdas peso», le dijo su compañera de reparto al tiempo que le recomendó que «comiera una hamburguesa».
Ella no bajó de peso, pero la presión a la que se vio sometida en el 2006 —también el personaje que interpreta en la película— hizo su efecto en la secuela. La actriz antes de aceptar participar en la segunda parte se aseguró de que no hubiera maniquíes muy delgadas. La propia Streep contó en una entrevista en Harper’s Bazaar que Hathaway «se dirigió directamente a los productores para hablar del tema, consiguiendo la promesa de que las modelos del desfile que estábamos preparando para nuestra película no estarían tan esqueléticas».
La chica perfecta
Esta determinación y defensa de unos valores determinados jugaron una mala pasada a Anne. Después de ganar el Óscar en el 2013, en las redes sociales comenzó una ola de críticas por la falta de naturalidad de la joven, por aquel entonces de 30 años. El denominado Hathahate se centraba en criticar la excesiva preparación, belleza o profesionalidad de la actriz.
Quizá por ese pasado, hoy olvidado, la actriz ha dejado de ocultar trucos de belleza, como el de tensar la frente con dos pequeñas trenzas para disimular las arrugas.