Hacer la cama, lavarse los dientes o tener su propio móvil: ¿a qué edad deben empezar los niños con cada actividad?
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A pesar de ofrecer tiempos orientativos, los expertos coinciden en que no existe una edad exacta para comenzar con cada tarea, sino que va a depender de la madurez del niño. En todo caso, es importante haber practicado antes con ellos
11 may 2026 . Actualizado a las 13:13 h.Los expertos coinciden en que el camino a la autonomía en la infancia no es una líenea recta y uniforme para todos los niños, sino que cada uno tiene sus tiempos. Factores como el entorno o el estilo educativo influyen en el ritmo de madurez y en la adquisición de ciertas habilidades. Por eso, recomiendan hablar de «ventanas orientativas» a las que conviene que los más pequeños comiencen con ciertas actividades diarias. Además, destacan la importancia de ir adquiriendo esa autonomía de manera gradual, de forma que el niño vea cómo se realiza determinada tarea y la practique previamente con la supervisión de un adulto antes de lanzase a hacerla en solitario. Un pedagogo, una psicóloga y un enfermero de pediatría desgranan a qué edad es aconsejable adquirir la responsabilidad para cada tarea.
Bañarse solos
A partir de los 6 años. Los expertos indican que la mayoría de los niños pueden empezar con el aseo personal alrededor de los 6 o 7 años, aunque, según apunta el pedagogo José Manuel Suárez Sandomingo, «es conveniente que esté un adulto cerca, ya que puede necesitar ayuda para cosas puntuales». Armando Bastida concuerda con Sandomingo y pone como ejemplos de acciones en las que pueden necesitar ayuda de un adulto «lavarse bien el pelo, aclararse bien el agua».
Lavarse los dientes
Desde los 6. Aunque pueden —y deben— empezar a practicar antes, los expertos indican que desde los 2 o 3 años pueden ir participando y «creando el hábito», pero con ayuda. «Lo ideal es que primero lo intenten ellos, para ir adquiriendo autonomía, y que después el adulto repase bien, sobre todo por la noche», apunta Armando Bastida, enfermero de pediatría. Mientras son pequeños, según señala el profesional sanitario, «los adultos debemos acabar el cepillado repasando todas las zonas».
Tener llaves de casa
A partir de los 10 o 12 años. Aunque los expertos inciden en que depende mucho del niño y del contexto, José Manuel Suárez Sandomingo, doctor en Pedagogía y presidente de Apega (Asociación Profesional de Pedagogos y Psicopedagogos de Galicia) hace hincapié en que «tener una llave implica una responsabilidad que afecta a todos los que viven en casa» y Armando Bastida recomienda hacer «ensayos» antes de entregársela para ver «cómo se desenvuelve».
Hacer un recado
Entre los 7 y los 12. De nuevo, depende del entorno y el tipo de actividad. «No es lo mismo bajar a por el pan a la esquina que tener que seguir indicaciones nuevas», apunta Sandomingo. Si se trata de una «zona conocida» y un recado que se realice de forma recurrente, los expertos apuntan a los 7 u 8 años para empezar, pero si se trata de algo nuevo, es recomendable esperar.
Hacer la cama
Desde los cinco. Para comenzar con la tarea, la psicóloga clínica Salomé Botana indica que «es necesario que un niño tenga la capacidad de estirar una tela y comprender la orden». Sin embargo, hay que tener en cuenta que «no podemos esperar que la cama quede aplanada y sin arrugas como la haría un adulto», tal y como asegura Armando Bastida. «El objetivo no es la perfección, sino la participación y el hábito», defiende.
Poner el lavavajillas
Con ayuda desde los cinco, solos desde los ocho. El enfermero Armando Bastida apunta que «se puede empezar como una tarea compartida desde los 5». Para utilizar el electrodoméstico de forma autónoma «deben tener capacidad de clasificar objetos y manejar de manera segura productos tóxicos», dice la terapeuta Salomé Botana. Estas habilidades, indica, se adquieren entre los 8 y los 12 años.
Hacerse la cena
A partir de los ocho. Aquí es clave el concepto de «cena» y lo que se vaya a preparar. Para elaboraciones «sencillas», como un yogur con fruta, un bocadillo, una ensalada o calentar algo en el microondas, los expertos apuntan a los 8 años como una buena edad para comenzar «si lo han practicado antes». Si hacen falta fuego, horno o cuchillos afilados es necesaria más supervisión y conviene aguardar a los 11 o 12 años.
Quedarse solos en casa
Entre los 10 y los 12. Aquí los expertos abogan por la prudencia. Las competencias que hay que tener, dice Salomé Botana, pasan por «usar correctamente un teléfono y seguir reglas de seguridad sin supervisión». Armando Bastida aconseja empezar «con ratos muy breves» y «siempre que el niño esté tranquilo, pueda contactar con un adulto y tenga normas claras, como no abrir la puerta, no usar fuego y saber qué hacer ante una emergencia».
Utilizar cuchillo
Entre los tres y los diez, según el tipo. Los expertos hacen hincapié en diferenciar entre cuchillos sin corte, como el de la mantequilla, que pueden empezar a introducirse desde los 3 años con alimentos blandos, y los cuchillos afilados, con los que conviene esperar hasta los 7 o incluso los 10 años, ya que requieren «más destreza». «Prohibirlos siempre no enseña seguridad; enseñar a usarlos bien, sí», dice Bastida.
Tener móvil
Según el dispositivo. Si se trata de «un teléfono básico para llamadas» o si las comunicaciones están «restringidas o controladas por un adulto», pueden comenzar alrededor de los 12 años. En el caso de un smartphone con internet, redes sociales, mensajería, juegos y acceso permanente a contenido, Armando Bastida recomienda «atrasarlo lo máximo posible». Siguiendo esto, y también teniendo en cuenta las consecuencias legales que puede acarrear, Sandomingo habla de los 16 años para estos móviles.