Fue un milagro. Apenas hay casos similares en el mundo. Hace 43 años se produjo algo único que dio lugar estos días a un reencuentro también milagroso. Dos hechos singulares protagonizados por la actriz gallega Bárbara Grandío. Les cuento. En A Coruña acaba de celebrarse el EMHU, el Encuentro Mundial de Humorismo que dirige Luis Piedrahita. En la programación incluyeron el estreno del show de Bárbara titulado Contra todo pronóstico. Con humor relata un hecho real, su compleja venida al mundo. «Mi madre estaba embarazada y en las ecografías no veían nada raro y todo iba bien. Pero después, el 12 de enero de 1983, tuvieron que practicarle una cesárea de urgencia y le dijeron que yo estaba muerta. Pero aquí estoy. Era un embarazo ectópico, extrauterino, y no tengo referencias de nadie que cuente algo similar. Es imposible saber cuántos casos hay en el mundo en los que el bebé haya llegado a término. Es algo extraordinario», destaca.
Ese momento sirve de punto de partida de un espectáculo de humor. «Toda la comedia nace del drama», relataba Bárbara hace unas semanas en una entrevista en Radio Voz que recogió días después La Voz. Dijo que no encontró ninguna documentación sobre aquel parto ni a nadie que pudiese informarle de lo que sucedió en el invierno de 1983. De hecho, hizo un llamamiento por si alguien estaba al tanto de lo ocurrido o había participado en su venida al mundo. Parecía tan imposible como su nacimiento, pero una persona leyó la noticia en el periódico y aquella historia le resultó familiar. «Pensé en llamarte, Portabales, pero finalmente la busqué en Instagram y le mandé un mensaje», dice Carmen Acebo Sánchez, la matrona que estaba de guardia aquel día. Segundo milagro.
JUNTAS EN EL TEATRO
Bárbara no se lo creía. Invitó a Carmen a su espectáculo en el auditorio de Afundación y durante unos minutos conversaron sobre lo ocurrido. «Cuando vi la noticia en La Voz de Galicia me recordó el nacimiento en el que participé como matrona hace 43 años en la Maternidad Belén. Fue una cesárea programada porque el ginecólogo, el doctor Cuenllas, que le controlaba el embarazo, lo decidió, entonces era mayor (32 años) para ser su primer hijo. Nadie sospechaba nada de lo que nos encontramos, las ecografías estaban iniciándose. No tenía ningún dato. El bebé sobrevivió fuera del útero protegido por la bolsa amniótica, es lo que se llama embarazo ectópico o extrauterino. La situación fue muy tensa, a pesar de que la niña nació llorando y sana.
¿Cómo pudo nutrirse, crecer y oxigenarse esta bebé si estaba fuera del útero? Pues el cordón umbilical se enraizó en los intestinos de la madre que hicieron de placenta. No me explico cómo la naturaleza es tan sabia para poder hacerlo. La situación de la madre era grave por la pérdida de sangre. Tuvieron que venir dos cirujanos más. La actuación fue impecable durante unas cuatro horas, eran grandes profesionales. Es un caso inédito y lo triste es que no quedó documentado, ni registrado en ninguna revista médica. Hoy, después de 43 años, aquellos doctores que actuaron ya fallecieron por edad», recuerda la matrona. Un reencuentro casi imposible de producirse se hizo realidad. Un milagro doble.
La situación fue muy tensa. ¿Cómo pudo nacer sana Bárbara si estaba fuera del útero?”