Por qué ha vuelto el ganchillo de la abuela

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Los tapetes de los sofás y las mesas camilla se transforman en pañuelos, faldas, tops o capitas para llevar encima de las chaquetas: «Lo artesano es el nuevo lujo»

14 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Qué hay más nostálgico y entrañable que pensar en esas casas de la infancia donde no había mueble que no llevase su tapete ganchillado a mano. Sobre mesas de comedor, sobre los reposacabezas de los sofás o sobre las mesillas de noche. El tapete forma parte de las historias de todos y ahora tiene un nuevo uso: esos mismos manteles de ganchillo sirven de inspiración ahora para crear prendas de ropa.

«Lo artesano es el nuevo lujo», comenta Estefanía Orgaz, la diseñadora coruñesa que, con su hermano Pedro, acaba de ganar por segundo año el concurso de moda de Camariñas. Ellos llevaron una tradición, la de palillar puntillas, a prendas de ropa. «La gente conecta con esta moda de volver a lo de antes, al ganchillo, al encaje, porque es algo que se hace a mano y lleva tiempo y ese tiempo es lo que le da valor», aseguran.

En esa búsqueda de lo auténtico hay marcas que tratan de reconvertir los tapetes, manteles o colchas de ganchillo ya existentes en prendas de ropa. Es el caso de Kettel Atelier, con una colección hecha a mano que gira alrededor de este tejido. Hay perfiles que inspiran una vida vinculada a lo artesano y lo hecho a mano y que dan ideas de cómo hacer este guiño a la tradición en looks funcionales.

Un ejemplo es Alina Inacio, una madre y contadora de historias a través de la moda capaz de construir un lookazo con una única pañoleta de ganchillo en la cabeza. Y así los tapetes se van colando en capitas para llevar sobre chaquetas y gabardinas o en pequeños pañuelos que se anudan a la cadera.