Los expertos analizan la paternidad tardía: «Un padre primerizo a los 50 puede que tenga más tiempo para su hijo»
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Famosos como Richard Gere o George Clooney tuvieron descendencia por primera vez a esta edad, aunque cada vez es más común en la sociedad. «La estructura que nos rodea imposibilita que se tengan hijos cuando se desea realmente», afirman
12 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La edad a la que hombres y mujeres tienen su primer hijo aumenta. Los problemas de acceso a la vivienda, la economía o los trabajos inestables son parte de las causas por las que se alargue el proceso. ¿Pero qué pasa socialmente cuando alguien se sale de ese timing típico y decide tenerlos a partir de los 50? «Venimos de unas generaciones de hombres y mujeres que habían sido padres a los 20-25 años y ahora la edad media está en torno a los 35. Eso es un cambio brutal en nuestra genealogía y en nuestra trayectoria vital. El retraso en tenerlos puede ser una decisión individual de algunas personas, pero no nos damos cuenta de lo condicionados que estamos por la estructura que nos rodea, que imposibilita tener una trayectoria familiar cuando se desea realmente», explica Raquel Martínez, profesora titular de Sociología en la Univerdade da Coruña. «Nos estamos alejando de la idea de que hay una edad correcta para tener hijos, pero en las encuestas, cuando se pregunta cuál es la edad ideal para tenerlo, se responde con edades más jóvenes que la media en la que se tienen. Por ejemplo: la edad ideal para mí pueden ser los 30, pero lo tengo a los 38. Hay un retraso en la transición de nuestros ciclos vitales que responde a cambios en los valores sobre la familia, las maternidades...», añade.
«Obviamente, esto nos conecta con un tema sociodemográfico. En las sociedades avanzadas vivimos más tiempo y nacen menos niños. Entonces, ya no planteas una paternidad de cinco hijos, planteas una con uno o dos», afirma Jorge G. Marín, sociólogo y profesor en la Universidade de Santiago, que también cree que esto tiene un enfoque de clase. «La paternidad a los 50 tiene para mí un enfoque claro de clase, por lo menos de clase media-alta. Desde las clases obreras se sigue siendo padres muy jóvenes. Pero las clases medias-altas sí que hacen esto de primero me compro el piso, después viajo, invierto en mí mismo y, al final, pues decido tener un hijo. La ventaja es que obviamente tienes más capital social y cultural, un mejor empleo... Todo eso favorecería una mejor paternidad», afirma. El límite biológico también es importante. Para los hombres resulta «más fácil», ya que su capacidad reproductiva dura más tiempo. En el caso de los famosos, en el mundo Hollywood, Richard Gere tuvo a su primer vástago con 51 años, mientras que George Clooney fue padre primerizo de mellizos con 56 años. En el ámbito político, por ejemplo, Alberto Núñez Feijoo y José Luis Martínez Almeida estrenaron la paternidad con 55 y 50 años, respectivamente.
«Se exige diferente»
Sin embargo, ¿pesan los mismo prejuicios por ser padre tan tarde en un hombre que en una mujer? «Me parece que no. La mujer es exigida también en esto con diferencia al hombre. De momento no somos vistos como iguales en nuestras diferencias y, por tanto, no pensamos igual acerca de una que de otro», explica Teresa González, psicóloga especialista en Sistémica Familiar. «Hay algunas cuestiones de nuestra cultura sobre la maternidad y la paternidad que también están asociadas al hecho biológico que te posibilita ser madre o ser padre. Y es cierto que, biológicamente, a una determinada edad, a las mujeres les resulta muy complicado poder tener descendencia por eso. A los hombres, en cambio, no, porque pueden ser padres en cualquier etapa de su vida y no se les impone una edad biológica para serlo», indica Martínez. «Existe un hecho cultural sobre qué es lo deseable en torno a las maternidades ajenas. Todo lo que rodea a la maternidad siempre está cuestionado socialmente. El momento en el que una es madre se convierte en uno de los puntos de su trayectoria vital donde se siente más cuestionada por todo: si trabaja porque trabaja, si es mayor porque es mayor... Nunca está en el punto equilibrado. Creo que es uno de los procesos más injustos en términos de género», añade. «Es algo que también está cambiando por el progreso de la sociedad y también por el feminismo. Evidentemente, hay un componente biológico que hace que las mujeres tengan una limitación mayor que la de los hombres. Pero ya no creo que nuestra sociedad se sorprenda tanto ni le parezca raro que una mujer sea madre con 40», puntualiza Marín.
Aun así, el reloj biológico y el instinto tanto paternal como maternal son para ambos iguales. «El instinto los toma a ambos al servicio de la vida. No hay un genérico de edad en función del género. Cada organismo vivo tiene su propia historia de aprendizaje y está al servicio del instinto de reproducción en un tiempo y hora diferente a otros», indica González.
¿Más implicación?
Ventajas de ser padre a esas alturas, existen. «Estar en la mediana edad nos abre nuevos permisos. Hemos tenido tiempo de revisar lo que nos enseñaron acerca de la vida y purificarlo, pasarlo por un tamiz y asentar una manera propia y más auténtica de relacionarlos con la vida y con lo que en ella acontece. No hay más ventaja o menos, es sencillamente distinto. En esta etapa comprendemos la importancia de dejar ir, en contraposición a las décadas anteriores en las que nos afanamos por obtener», explica González. Desventajas también tiene, como todo. «Una ventaja indudable de ser padre más joven es que tienes cuatro veces más vitalidad e incluso puedes llegar a ser abuelo, por decirlo de alguna manera. O también tener una red de apoyo si viven tus padres. Y, aunque vivas hasta 80, sabes que a tu hijo lo vas a poder ver hasta que cumpla los 30 y pico o con mucha suerte hasta los 40. Limitas la posibilidad de estar más años con tu hijo o tu hija. Por eso los abuelos tienen un cierto sentido», añade el sociólogo.
De esta forma, en la sociedad se habla del concepto de ser un padre-abuelo. «No se puede ser abuelo de tus hijos salvo que te encuentres muy desordenado internamente en tu lugar como hijo de tus padres. Ejercer como abuelo de tus hijos supondría obviar a los abuelos reales que tiene, suplantarlos y dejar huérfanos a tus hijos respecto a figuras de crianza ocupadas de limitar su afán por vivir a cualquier precio. Los límites son un lugar de seguridad para el crecimiento. Hay abuelos que educan proporcionando límites y padres que no lo hacen», puntualiza González.
Con mayor tiempo libre y otras vivencias a la espalda, ¿una paternidad tardía significa implicarse más? «Creo que hay mucha diversidad sobre cómo se lleva a cabo esa implicación. Muchos hombres, en ese momento, puede que deseen mucho ser padres y tengan una mayor involucración en la crianza. Pero también es cierto que la participación masculina a cualquier edad y en cualquier tramo de la vida en la crianza de los hijos, aunque está cambiando, es todavía menor y minoritaria. Cada vez hay más hombres que incorporan como valor la crianza, el cuidado de los hijos y el estar implicados como un elemento positivo, pero falta mucho», indica Martínez, que puntualiza un matiz. «Puede ser que se involucren más en las tareas de cuidados, pero no en las tareas domésticas que conllevan asociadas a ese cuidado. Es decir, me implico más en los tiempos de ocio con los niños, pero no tanto en que tengamos una igualdad en repartirnos las tareas del resto del hogar», añade.
«Yo creo que no, que la edad puede ser para lo bueno y para lo malo. Pero pienso que no es tan determinante en la reorganización de los roles. Puede ser que tengan más tiempo, esto es indudable, porque estás en una situación en la que ya has pasado una buena parte de tu vida activa, con una mejor situación económica y con tiempo para disfrutar de tu paternidad. Si tenemos una decisión cohesionada, pienso que la mayoría es porque sabe que tienen tiempo para disfrutarlo con sus hijos», indica Marín. «Nosotros hicimos un estudio hace años que demostraba que muchos hacían cosas como abuelos que no habían hecho como padres. Porque tenían más tiempo y, probablemente, sí que se habían dado cuenta de que habían dedicado toda su vida a trabajar y no a cuidar. De aquí no podemos decir, obviamente, que todo padre de 50 se dedique solo a cuidar», concluye.