En esta localidad de Galicia las clases particulares son gratuitas: «Me fastidiaba que los niños se quedaran atrás por no poder pagar una academia»

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Las clases particulares las imparte en el local social de los vecinos de Anceis el profesor Diego González Lesta
Las clases particulares las imparte en el local social de los vecinos de Anceis el profesor Diego González Lesta

Ningún alumno fuera, esta es la meta de la iniciativa que han tenido los vecinos de Anceis. En el local social, los estudiantes de primaria y secundaria de esta localidad coruñesa reciben clases de apoyo totalmente gratis

14 abr 2026 . Actualizado a las 16:34 h.

En Anceis hay sitio para todos. Para los que dudan con las matemáticas y para los que necesitan un refuerzo con la gramática. Y, lo más importante, los alumnos no tienen ninguna barrera económica que frene sus ganas de mejorar en los estudios. Gracias a una iniciativa de la asociación de vecinos de esta parroquia de Cambre, cerca de A Coruña, todos los chavales cuentan con apoyo formativo gratuito. «Fue idea que tuvimos. Primero, en septiembre del 2021, el año después de la pandemia, le propuse al Concello la posibilidad de ofrecer clases particulares gratuitas a los alumnos de secundaria. Tras el confinamiento por el covid se hizo más patente: después de un curso con pocas clases presenciales, a muchos estudiantes les costaba remontar. Y me fastidiaba que los chavales se quedaran atrás por un motivo económico, por no poder costearse una academia», cuenta Diego González Lesta. Él es el maestro y el impulsor de esta iniciativa, además de miembro de la directiva de la asociación vecinal que está a punto de cumplir su primer medio siglo de vida.

APOYO INDIVIDUAL

Después de la etapa online a la que obligó el covid-19, continúa explicando, Diego constató que existían «necesidades reales». «Soy profesor de clases particulares desde hace 20 años y noté que había gente que se descolgaba», destaca el profesor particular. «Hay algo que tengo claro, por muchos avances que aporte la formación a distancia, las clases online pueden ser de utilidad en niveles superiores, como la universidad, pero no en secundaria, y menos todavía en primaria. Los alumnos necesitan un contacto directo. Las pantallas no pueden suplir el poder de una clase. Especialmente, cuando hablamos de chavales que están en la ESO o comenzando bachillerato, con muchos estímulos para distraerse», sostiene.

Sin embargo, a la primera no fue la vencida. La burocracia institucional enfrió el proyecto en un primer momento. «Creo que entre eso y las dudas de la gente no pudimos sacarlo adelante entonces, en el Concello», admite. Pero Diego no se rindió y buscó una vía más directa, la vecinal. «En septiembre del 2023, con el inicio del nuevo curso, le planteé a la Asociación de Veciños de Anceis la idea: clases de apoyo que daría de forma gratuita, en la propia asociación. Comencé la actividad con tres chicos. Ahora, después de Semana Santa, son ya 18 alumnos», destaca Diego, que también forma parte de la junta directiva del colectivo vecinal. Tiene estudiantes de los 9 a los 16 años. «Tengo alumnado de primaria y de secundaria. Los más pequeños son de cuarto y vienen también chicos del instituto, hasta primero de bachiller», detalla. «Estamos tres días a la semana: lunes, miércoles y viernes por las tardes. En época de exámenes en el instituto, también los sábados por la mañana», precisa.

anceis.Diego tiene ya a 18 alumnos en sus clases, un refuerzo en los estudios al que acuden chavales de primaria y secundaria de Cambre
Diego tiene ya a 18 alumnos en sus clases, un refuerzo en los estudios al que acuden chavales de primaria y secundaria de Cambre

NOTAS DE PREMIO

Los de primaria suelen ir a hacer los deberes y también reciben un refuerzo en las materias en las que suelen aparecer más dificultades: Matemáticas y Lengua. Mientras, con los de secundaria el esfuerzo se centra en abordar asignaturas específicas, especialmente las de ciencias, desde Química a Física. «Las clases son gratuitas para los hijos de los socios de la asociación. Es la única condición que pedimos para poder asistir», indica el docente. Los de primaria están en grupos de unos ocho niños y, con los de secundaria, van unos cuatro como máximo por clase. «Una de las frases que más escucho es: “Ah, pero si esto era así”. Muchas veces, en el aula del instituto, con clases de hasta 25 alumnos, es difícil para el profesor mantener siempre la atención de todos. De hecho, la mayor parte de los alumnos que vienen aprueban todo, como una alumna que está en bachillerato y quiere mejorar sus notas. Incluso se presentó a unos premios extraordinarios. No los pudo ganar en esta ocasión, pero esa motivación ya es muy importante en sí, querer sacar lo mejor de uno mismo», remarca el profesor de Anceis.

Las clases particulares en la zona, a lo que Diego, por otra parte, también se dedica, van de los 10 euros, en el caso de apoyo en primaria, hasta los 20 si son para estudiantes de secundaria. Unos precios que no siempre son posibles para todos. Sin contar las academias de inglés, tan en auge. «Yo les enseño sobre todo Ciencias y, en primaria, también Lengua», añade. «Hoy en día, reconozco que la enseñanza es muy complicada. Hay demasiadas cosas en contra, demasiadas distracciones con los móviles. Las clases de apoyo, más que ir a menos, cada vez creo que se van a necesitar más. Los estudiantes leen poco, siempre les recomiendo que lean, que se alejen de las pantallas en vacaciones. Suena a tópico, pero es así, les digo que estén al aire libre y que lean», insiste.

HACER COMUNIDAD

La actividad, por otro lado, ha servido para revitalizar un local social al que antes solo asistían mayores y que, cada vez más, cuenta con más jóvenes. Un relevo generacional, pero también una mayor conexión e integración entre diferentes generaciones. «En el propio local donde doy las clases, habilitamos una zona para una ludoteca para los niños más pequeños, de entre 2 y 5 años. Muchas veces vienen acompañando a los hermanos mayores y los padres se quedan esperando aquí. O vienen amigos de la escuela o del instituto. Tenemos juegos de mesa, puzles y manualidades. Hay días en los que se crea aquí un ambiente muy especial. Los que vienen a clase se quedan luego a la ludoteca porque hay ajedrez o parchís. Esto se ha convertido en un punto de encuentro», destaca Diego.

Incluso han recuperado tradiciones que parecían olvidadas en la era digital: «Empezamos también un intercambio de cromos mensual. Fue una idea de los propios chicos, que lo pidieron», continúa. Al final, se trata de hacer comunidad. «Ahora que tenemos un local propio, estamos en eso, en llenar la asociación de vida. Y de rejuvenecerla. Tenemos muchas ideas en mente, como crear una escuela de ajedrez. Lo importante es que esto sea algo bonito para los chavales, que tengan un sitio donde no solo estudien, sino donde se sientan acompañados», explica Ismael San José, de la Asociación de Veciños de Anceis. Las notas, al final, no son lo más importante, sino el aprendizaje. Comprender los contenidos y absorberlos en un entorno dinámico e integrador. Desde que comenzaron hace tres cursos, los inscritos en las clases de apoyo no han parado de crecer. Una tendencia que, apuntan, parece que continuará manteniéndose. Por eso, se necesitan iniciativas como esta, un antídoto al aislamiento detrás de las pantallas, y una forma de poner en valor el poder del aprendizaje presencial, que nunca podrá sustituir una máquina.